Instrucciones para ser perfecto, de Ron Padgett (fragmento)

Todo es perfecto, querido amigo.
– Kerouac

Duerme bien.

 

No des consejos.

Cuida tus dientes y encías.

No tengas miedo a nada que no puedas controlar. No tengas miedo, por ejemplo, a que el edificio se derrumbe mientras duermes o a que alguien a quien amas muera repentinamente.

Come una naranja todas las mañanas.

Sé amable. Eso te hará feliz.

Ten esperanza de todo sin esperar nada.

Encárgate primero de las cosas que te quedan cerca. Ordena tu cuarto antes de salvar al mundo.

Ten en mente que el deseo de ser perfecto es, probablemente, una expresión velada de otro deseo: el de ser amado, tal vez, o el de permanecer vivo.

No permanezcas enojado por algo durante más de una semana, pero no olvides por qué te enojaste. Sostén tu enojo en la mano y obsérvalo como fuera una bola de cristal. Luego agrégalo a tu colección de bolas de cristal.

Sé leal.

Usa zapatos cómodos.

Sé amable con los ancianos. Cuando te hagas viejo, sé amable con los jóvenes.

Vive con un animal.

No pases demasiado tiempo con grupos grandes de gente.

Si necesitas ayuda, pídela.

Si alguien asesina a tu hijo, consigue un arma y vuélale los sesos.

Planea tu día para que nunca tengas prisa.

Sé agradecido con la gente que hace cosas por ti, incluso si pagaste por ellas o si es un favor que no pediste.

Mira a ese pájaro de allá.

Después de cenar, lava los trastes.

Cálmate.

De vez en cuando, canta.

Sé puntual. Si llegas tarde no des excusas largas y detalladas.

No seas demasiado crítico ni demasiado indulgente contigo mismo.

No pienses que el progreso existe. No existe.

Sube por las escaleras.

Imagina lo que te gustaría que sucediera, luego no hagas nada para que suceda.

Desconecta tu teléfono al menos dos veces a la semana.

Mantén tus ventanas limpias.

Perdona a tu país de vez en cuando. Si no puedes, múdate de país.

Si estás cansado, descansa.

Planta algo.

Aprecia los placeres sencillos, como el placer de masticar.

Nunca digas ¿No es maravillosa la tecnología?

Aprende a estirar tus músculos y estíralos todos los días.

Que envejecer no te deprima. Eso te hará sentir más viejo, lo cual es deprimente.

Haz una cosa a la vez.

Si te quemas el dedo, ponlo en agua fría. Si te pegas con un martillo, mantén la mano arriba por veinte minutos. Te sorprenderán los poderes curativos del frío, de la gravedad.

Aprende a chiflar fuerte.

En una crisis, mantén la calma. Entre más crítica la situación, más calmado debes estar.

Contempla que todo es posible.

Si de pronto te da miedo nadar muy lejos océano adentro, da la vuelta y regresa al barco.

Respira.

Recuerda que la belleza existe y que la verdad no existe. Nota que la idea de verdad es tan poderosa como la de belleza.

Visita a tus amigos en el hospital. Cuando sientas que es hora de irte, vete.

Sé honesto contigo mismo, diplomático con los demás.

No enloquezcas demasiado. Es una pérdida de tiempo.

Se amable con los objetos físicos.

Aprende a decir hola, gracias y palillos en chino.

Saca la basura.

Paga con cambio.

Si hay una balacera afuera, no te acerques a la ventana.

 

– Ron Padgett

(Puedes leer el poema completo en inglés si das click aquí.)

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Isabel Zapata

Nació en la Ciudad de México en 1984. Estudió la licenciatura en Ciencia Política en el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) y la maestría en Filosofía en la New School for Social Research. Es poeta, traductora, editora y antílope.
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