Xalapa

1.

¿Quién ha contado a todos sus muertos? ¿Cuántas estrellas has podido nombrar? Son algunas preguntas que hace José Miguel Barajas en Vías paralelas; el primer libro que edité para el Fondo Editorial Tierra Adentro, y el primero que presentaría en el marco de la Feria de Libro de Xalapa.

Comencé a releer el libro días antes de viajar a Xalapa, saltándome las partes que recordaba a la perfección, releyendo pasajes que no recordaba.

Sentada en el camión abrí mi laptop y me puse a escribir la presentación.

Faltaban dos horas para llegar a Xalapa.

Las ventanillas del ADO estaban empañadas, las gotitas a veces temblaban, a veces escurrían.

―Xalapa no tiene atajos porque es como un laberinto. Nunca puedes pensar en cortar un camino.

―¿Está mal que sólo exista un camino para llegar a un lugar?

2.

Nunca había estado en Xalapa.

Llovía, una lluvia sin gotas, lluvia de aspersor.

Xalapa durante muchos años sólo tuvo un referente: que se escribía con jota y no con equis.

Hasta hace una semana yo hubiera escrito Jalapa.

Hasta hace un par de días para mí las quesadillas no se llamaban empanadas.

Y hasta ayer creía que mi café predilecto lo había comprado en la calle de Santa Brígida, en una bolsa naranja bien sellada, hasta que probé el mejor café de la historia de mis cafés: uno que no tiene nombre pero que es el delicioso, quizá porque carece de nomenclatura. Tal vez sea cierto que existen cosas que no tienen nombre y que suelen ser las mejores.

Cuando llegué a Xalapa intenté comparar la ciudad con alguna otra provincia.

¿Por qué la mente se aferra en tener un recuerdo que respalde el presente?

¿Sin referentes no tenemos certeza?

Conocer es reconocer decía A. en su clase de Platón.

Si veo una barranca verde pienso en Cuernavaca. Si veo una fachada con una cornisa y un remate francés pienso en algunos edificios de la colonia Guerrero. Si veo una herrería negra y una escalera de piedra y sillas de madera pienso en Acapulco.

La neblina, los bambús, el verde de los árboles, el pavimento tratando de mantener una continuidad entre subida y bajada, entre banqueta y calle; la ruptura de los caminos hacen que Xalapa sólo pueda parecerse a sí misma, que no tenga definición, ni otro nombre, como su café, como su lluvia.

―Pero esta neblina no es la neblina espesa de otros días.

―¿Qué tiene la otra neblina que no tenga ésta?

―Con la otra neblina bajan los gorilas.

3.

Mi hotel olía a lluvia, sin tierra mojada, sólo lluvia. Al abrir la habitación tuve de golpe un olor de cuando entraba al cuarto de triques que estaba abandonado en el patio de la casa de mi abuela; humedad y polvo y arañas pequeñitas.

¿Quién ha contado a todos sus muertos?

Mi abuela nunca me habló de Xalapa. La muerta número uno.

S. se suicidó sin conocer Xalapa. El muerto número dos.

F. viajó a Xalapa en carro y comió nieve de pistache. El muerto número tres.

4.

El segundo día fui a correr a un lago rodeado de columpios y bicicletas.

Después supe que era artificial y que por ahí se comía bien.

No lo sentí artificial y no vi ningún restaurante.

Cuando corro siempre vienen a mi mente una serie de preguntas que se responden en el mismo instante en el que surgen. El territorio es parte fundamental de la mudanza de uno mismo. Ocurre cuando uno se cambia de casa pero también cuando se viaja. ¿Qué Idalia soy? ¿Soy la que corre en la Alameda o la que corría en Coyoacán o la que corre en Xalapa? ¿Soy las tres?

Me gusta correr escuchando música.

Cuando la música evoca los recuerdos siento que una parte de mí jala el pasado para que no olvide de dónde vengo y quién soy.

No surprises please, dice Thom Yorke.

Estando en Xalapa fui aquello que me identifica con el trabajo: una editora.

Fui también lo que mi abuela me dijo que era: un arcano.

Fui también el apodo que tanto tiempo se acomodó en mi ser: una pájara.

Hace más de siete años que no me leían el tarot.

Xalapa fue lo que he buscado estos meses: libertad y magia.

Aprendí que el cuatro de copas también significa aburrimiento.

Existe una carta en donde una mujer tiene apiladas tres copas y empuja la cuarta al precipicio. Está aburrida.

Existe el arcano 17. La estrella de Belén o la esperanza. El mito dice que Pandora recibió una caja como regalo de bodas con la instrucción de no abrirla bajo ninguna circunstancia. Pandora es, por supuesto, una mujer con curiosidad así que abre la caja y deja escapar todos los males del mundo. De inmediato se espanta y cierra de golpe la caja, pero hay un mal que se queda dentro y fuera, machucada entre el mundo y la caja; la esperanza. Nunca sabremos si la esperanza se queda entre ser una virtud o un mal. ¿Es un mal tener esperanza? ¿Por qué siempre tiene que coronar mis tendidos?

5.

―¿Cuántas estrellas has podido nombrar?

―Ninguna. El cinturón de Orión no cuenta como estrella. La osa menor tampoco porque es constelación. Y de niño pensaba que Venus era una estrella.

Estoy tratando de editar este texto desde que regresé de Xalapa. Quisiera quedarme con la humedad, el olor a cigarro en mi pelo, el aroma del café a las cuatro de la mañana y la neblina entrando a la habitación.

―¿Cómo se le llama a esta lluvia tan tenue que sólo empapa las cosas?

―Chipichipi.

―Pero el chipichipi no dura toda la noche.

―Dura lo que tiene que durar.

―¿Escribirías chipi-chipi con guión o sin guión?

―Es una cuestión de estilo, supongo, pero creo que está bonito que tenga un guión.

―Quisiera que fuera una metáfora de lo que estoy sintiendo: una tristeza que no termina de penetrar la lluvia, que sea como el chipi-chipi, que la palabra tristeza pueda separarse con un guión.Iconofinaltexto-copy

The following two tabs change content below.

Idalia Sautto

(Acapulco, 1984) Escritora, editora e historiadora del arte. Es egresada de la SOGEM y de la Facultad de Filosofía y Letras, UNAM. Su primer libro 'Una vida tan llena de esdrújulas' (Torres Editores, 2007) busca explorar una voz narrativa a través del juego del lenguaje. Su último libro es una adaptación al cuento clásico 'Barba Azul' (Conaculta, 2014). Ha publicado diversos textos literarios y académicos en revistas y sitios web. Twitter: @mariedelaos

Artículos recientes por Idalia Sautto (see all)