Tierra de farsantes

rectoría

En México, la puta más manoseada es la realidad. Es imposible tener la certeza de nada. Aquí no se sabe algo sino que se cree saber algo. Y es que nuestra historia cuenta con un listado gigante de incógnitas. Por ejemplo: nunca se supo la cantidad exacta de muertos en el 68, quién mandó a matar a Colosio, si la elección del 2006 fue un fraude, si Montiel mandó matar al amante de su esposa, o quiénes estuvieron detrás de la fuga del Chapo. Esta ya folclórica característica mexicana me ha llevado a ser un escéptico devoto. Opinar en México sobre su realidad es tan difícil y doloroso como estar casado con una prostituta.

Afortunadamente el jueves pasado ocurrió un hecho que me da la razón. No a mí, sino a mi escepticismo. Justo ese día, en la noche, abrí mi cuenta de Twitter  y me encontré con un tuit de 24 horas cuyo lema es “El primer periódico sin costo, con información propia y de primera mano”. Bueno, el medio no miente: tan propia es la información que hasta la inventan: “Camarógrafo de Televisa finge dar una entrevista encapuchado”. El titular es escandaloso, más porque delata al enemigo #1 de la nación: Televisa. A mí, naturalmente, me escandalizó y sobre todo me enfureció. Así como a miles de tuiteros que en menos de unos minutos ya habían logrado posicionar el hashtag #CruzadaNacionalContraTelevisa.

Las redes sociales también son escaparates de la euforia colectiva. Es difícil no suscribirse inmediatamente a la indignación popular. Pero si nos fijamos un poquito, vemos que el video mostrado por 24 horas no dice absolutamente nada. Hay personas gritando que nuestro querido enemigo reportero de Televisa es un farsante (que además es una suposición porque venía junto con un hombre vestido con una chamarra de la empresa mediática más odiada; ya nos decían las abuelas: “el que con lobos anda, a aullar se enseña”). En fin, la fuerza con que los indignados griten no hace verdadera su acusación.

Y es que también el odio ciega. ¡Y por favor no creas que estoy defendiendo a Televisa, no me odies! Mejor mira este video y juzga por tu cuenta. ¡Aquí está la parte verdaderamente simpática que los dizque periodistas de 24 horas no se molestaron en investigar! Claro, prefirieron armar una noticia que, por cierto, hasta el sábado seguía estando en su página principal, calumniando a los monstruos malvados de Televisa. Pero como es en contra de ellos se justifica. Cabe señalar la voz de la señorita que en el video grita: “¡Son unos irrespetuosos!” ¿Pensarán lo mismo de los encapuchados que rompieron vidrios de la Rectoría de CU? Claro que no, tonto, también ahí el fin justifica los medios. Los movimientos sociales, como la Virgen de Guadalupe, son intocables. Y hágase su voluntad en Rectoría como en el cielo.

Es frustrante vivir en tierra de farsantes. Televisa, de cajón, no tiene credibilidad, y tratar de demostrar lo contrario es condenarse la ignominia social, mejor no le entro. Los nuevos e independientes medios como 24 horas, que sólo tiene 18 meses de existir, también manosean la realidad, con mucho gusto si se trata del archienemigo. Y por si fuera poco, el sitio de internet de Aristegui presentó con el mismo título la noticia. Es decir, nadie se molestó en averiguar qué rayos hacía ese tal “Marcos” (en un video se alcanza a escuchar ese nombre). Y para qué, de todas formas, denunciar a Televisa es más espectacular que sólo afirmar que estaban bromeando entre periodistas. Ah, pero los periodistas no pueden hacer bromas. ¿Te imaginas a Peter Parker o a Clark Kent cotorreando con la banda? ¡Jamás!

La frustración no termina con los medios, los farsantes pueden estar en cualquier lado. Hace unos días, John Ackerman, articulista de La Jornada y defensor acérrimo de las causas sociales, escribió en su cuenta de tu twitter lo siguiente: “¿Será mera coincidencia utilización ocupación #RectoriaUNAM para deslegitimar valioso movimiento magisterial que se expande x todo el país?” Y pues sí, como grita Sheridan: “¡En México ni los anarquistas son independientes!”.

A veces sólo me queda la risa, no del que se divierte sino del que se siente nervioso; nervioso porque no tengo idea de qué carajos está sucediendo. Justo ayer asistí a mis clases en CU, me acerqué a escuchar a una de las mujeres encapuchadas, y después de algunos minutos me quedó la sensación de que ella tampoco tiene mucha idea de lo que está ocurriendo.

Políticos vendidos, medios vendidos, activistas vendidos… Me temo, querido lector, que tampoco hay manera de saber si quien escribe estas líneas es un farsante. En fin, sólo espero que me crean.

@demf27

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Daniel Melchor

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