Sueño de una noche de temporada electoral

Hace un par de días soñé que protagonizaba uno de esos spots que el negocio familiar denominado Partido Verde Ecologista de México utiliza para mentir, desinformar e insultar la inteligencia de la gente.

En el sueño yo estaba sentado en el comedor de mi casa, alicaído y contemplando la nada, cuando de pronto sonaba el teléfono y al levantar el auricular escuchaba la voz del licenciado Berrueco, mi abogado de todas las confianzas, que me llamaba desde el reclusorio para informarme que los secuestradores de mi sala de cine favorita acababan de recibir sentencia.

—No van a salir nunca —me decía emocionado—. La pena por secuestro es de 140 años de cárcel.

—¿140 años? —preguntaba yo realizando una serie de complicados cálculos aritméticos en mi cabeza— ¡Eso ya es cadena perpetua!

—¡Así es, mi perspicaz amigo! —exclamaba Berrueco—. Y eso no es lo mejor; como en total fueron 5,600 pantallas de cine en toda la república las que estos delincuentes mantuvieron secuestradas con sus anuncios durante meses, la pena acumulada es de 784,000 años de cárcel. Así que a menos de que en prisión los mantengan dormidos en cámaras criogénicas no hay manera de que salgan libres.

—Pero el trauma que viví ya nadie me lo quita —me lamentaba yo mirando al horizonte—. Todavía despierto con pesadillas en las noches, sintiendo que me falta el aire y que me ahogo con las palomitas mientras me obligan a ver esos spots tramposos y marrulleros una y otra vez antes de cada película. Me arruinaron Birdman y mi psicólogo teme que nunca pueda volver a ver una película de Alejandro González Iñárritu o un espectáculo de circo con animales sin esconderme a llorar debajo de mi asiento.

—Sabemos que es difícil —me consolaba mi abogado—. Pero quédese tranquilo. Gracias a los del Partido Verde y a las leyes que impulsaron en el congreso, todos esos delincuentes electorales se la van a pensar dos veces antes de volver a secuestrar una pantalla de cine.

—¿Pero no habían prometido la pena de muerte?

—Sí, pero los demás partidos se opusieron.

—Es una pena. Nada me gustaría más que ver al que concibió esa campaña, a todo su equipo creativo, a la dirigencia del partido y a Raúl Araiza freírse en la silla eléctrica.

—Créame, la silla eléctrica no es nada comparada con lo que les espera en las regaderas.

—¡Qué bueno! —gritaba yo cada vez más agitado— ¡que se pudran en la cárcel!, ¡que les rompan el hocico!, ¡que los demás internos los conviertan en sus putas!

Aquella rabieta continuaba subiendo de tono y de intensidad hasta que el licenciado Berrueco y el director del spot me pedían que me tranquilizara un poco.

En ese preciso momento desperté de mi sueño, y en la penumbra de mi cuarto alcancé a escuchar una misteriosa voz asegurando que el Partido Verde sí cumple. Iconofinaltexto-copy

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Jaime Muñoz de Baena

(Ciudad de México, 1985) Es autor del libro de cuentos 'Y, sin embargo, es un pañuelo', ganador del Premio Nacional de Cuento Joven Comala 2014, editado por el Fondo Editorial Tierra Adentro.
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