Si una veintena de jugadores con playera verde no van a Brasil…

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El sudor frío ya corre por las espaldas de muchos mexicanos. No es que los maestros anden en paro, que las reformas no salgan o que la economía esté por los suelos. No. Es que la selección de fútbol no va al mundial, al menos así pinta la situación. Esta posibilidad, por sí sola, es capaz de revolver las tripas de miles de aficionados; quienes con lágrimas en las mejillas, o con mentadas de madre al aire, serían el rostro más obvio del fracaso mexicano.

Sin embargo, hay otra cara que también se desfigura en una mueca amarga al pensar en el tema: El gran negocio del fútbol en México. Los síntomas de melancolía en los aficionados de un negocio tan rentable no son tan dramáticos como el llanto de algunos estados de cuenta: De menos, habrá una pérdida 250 MDD y se generará un daño aproximado de 600 MDD para toda la industria circundante si una veintena de jugadores con playera verde no viajan a Brasil el próximo verano.

La selección es un producto, y el dinero que se mueve a su alrededor viene principalmente de dos fuentes: patrocinio de marcas y derechos de transmisión televisiva. Lo que la FIFA reparte por participar en sus competencias es módico. Actualmente el “Tri” cuenta con 15 patrocinadores, quienes gustan que sus marcas se vean ligadas con un producto competitivo y convincente. En un artículo de ESPN sobre el tema, se revelaron algunas cifras de contratos por patrocinio:

  • Adidas. Vigencia 2006-2014. Monto: 80 millones de dólares
  • Coca Cola. Vigencia 2011-2018. Monto: 40 millones 500 mil dólares (18mdd por anticipado).
  • Banamex. Vigencia 2011-2014. Monto: 24 millones de dólares.
  • Telefónica Movistar. Vigencia 2011-2014. Monto: 22 millones de dólares.

 

Viendo jugar hoy al equipo nacional, los contratos parecen una inversión arriesgada. Pero como dice el citado texto: “El negocio de los patrocinios, explota los símbolos de la religión –deportivamente hablando– de los mexicanos, que consumen todo, absolutamente todo, lo que tenga el sello de la selección”.

Las televisoras tienen su propio plan de negocios. Éste no se hace en función del rating o de la comercialización en las eliminatorias. Las ganancias mayores vienen en la transmisión de los partidos en el Mundial. Se calcula una ganancia de 100 MDD por este concepto.

El dinero fluye a las arcas de la Federación Mexicana de Fútbol (FMF) y se mide por ciclos mundialistas aunque los contratos traspasen dichos periodos. Para el ciclo 2010 -2014 Justino Compeán, presidente de la FMF, comentó a la revista Forbes que se esperan un total de 250 MDD, de los cuales sólo se requieren 150 para cubrir todos los gastos de la Federación. Les sobran 100MDD. Estos se usarán como inversión a futuro, pues se planean repartir entre los equipos mexicanos para que promuevan las fuerzas básicas, el talento futuro. Los equipos mexicanos dependen del éxito comercial de la selección y por ello se dan el lujo de no mejorar el espectáculo cada fin de semana. Sólo 17% de los ingresos de los clubes de primera división vienen por las ventas en taquilla, publicó CNN Expansión con respecto al ciclo mundialista 2006 -2010.

Los bolsillos de mucha gente están en juego como para que 23 atletas mexicanos no viajen a Brasil en 2014. ¿Y si realmente no van?

“No clasificar devaluaría los costos por derechos de transmisión y las televisoras buscarían defenderse. No pagarían lo mismo a los clubes por las pérdidas ocasionadas al no ir al Mundial. Los patrocinadores harían lo mismo”. Eso le comentó a ESPN Rogelio Roa, director comercial de la empresa DreaMatch, dedicada a la mercadotecnia deportiva.

Y no es para menos, el producto selección mexicana se devaluaría gravemente ante el público nacional e internacional. Todos pierden, quizás por diversas maneras, pero lo resienten igual: por dinero. Nadie quiere que su marca se vea ligada a un producto deficiente, por eso la primera en perder sería la gente involucrada en los negocios del futbol, como patrocinadores, licenciatarios y medios informativos. Las televisoras perderían por la falta de derechos de transmisión. El periodista Francisco Vidal Bonifaz reportaba en 2009 que si la selección no iba al mundial de 2010 las dos televisoras mexicanas tendrían una merma de entre 10 y 12 por ciento de sus ventas anuales. Para Televisa hubiera sido una reducción de 16.5 millones de dólares en sus ventas esperadas de 2010. Nadie esperaría una pérdida menor para el caso 2014.

La FMF no saldría bien librada quedando mal a los patrocinadores. Rogelio Roa comenta a ESPN que en los contratos “desde luego que puede haber una cláusula en la que pueda resarcir el hecho de no clasificar y contar con un tipo de penalización a favor del patrocinador”. Eso sin contar que se desencadenaría un perjuicio para los consumidores de la Liga casera en su próximo ciclo: estadios vacíos y menos ventas de mercancía.

Finalmente le tocaría al comercio circundante afrontar las pérdidas. Los restaurantes, tiendas de autoservicios o empresas con distintas promociones por la copa del mundo tendrían una baja en ventas. “Si yo sumara todos estos factores, directos e indirectos, macros y micros sin exagerar la pérdida de toda la industria sería de unos 600 millones de dólares” concluye Rogelio Roa.

A nadie le gusta ver rostros tristes saliendo de un estadio. Nadie quiere que la selección se quede en casa el verano de 2014. Y si llegara a pasar, todos lo resentirían de algún modo. Los fanáticos que sienten la camiseta con rabia y llanto. Los que viven del negocio futbolero con pérdidas millonarias ¿A quiénes les pesaría más?

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Javier Rendón

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