Quisiera ser un rockstar, lo que el luto tiene que decir

rockstar

Decía Gabriel García Márquez que la muerte no llega con la vejez, sino con el olvido. Y el olvido, más que la muerte, es el miedo más grande de algunos. Es el caso del personaje en torno al cual gira Quisiera ser un rockstar, de la compañía Grupo Bestias, que se presenta todos los domingos en el Foro Shakespeare.

El luto, con su austeridad, con su silencio al mismo tiempo tímido y cargado, lo invade a uno apenas entra al foro y ocupa su lugar en las bancas, en las que ya están sentados los personajes. El espectador sabe que se encuentra en un velorio, sabe incluso que ha venido voluntariamente; los deudos agradecen su presencia.

Durante una hora y media, los recuerdos de tres amigos reviven la memoria del cuarto, que está en el ataúd; sus respectivas historias vuelven a la vida, se entretejen y se enredan, se rompen incluso, entre el deseo de trascendencia y la incomprensión. El amigo, la novia, la amante: etiquetas que no pertenecen a uno solo y que se confunden conforme se desarrolla la historia que desemboca (aunque no termina) en la muerte. De forma paralela, el espacio y el texto involucran activamente al público y lo mismo lo hacen bailar en una fiesta que sentir el aire pesado de un funeral.

Si bien el personaje a partir del cual parten las historias ha sido utilizada hasta el desgaste ―el nada sorpresivo joven artista, pretendido bohemio, lleno de proyectos inconclusos―, su figura, una figura incompleta, etérea, sirve como detonador del luto, no sólo entendido como dolor de pérdida sino como incomodidad de la exposición a la ausencia. Son los otros, los que se quedan, quienes tienen el verdadero conflicto dramático: las palabras que no se dijeron en vida, los secretos que se fueron a la tumba; sobre todo, quizá, la responsabilidad de la memoria.

Quisiera ser un rockstar es un trabajo honesto que, echando mano de la cercanía y la confrontación directa con el público, logra contagiarle la sensación de pérdida, de vacío. Cuando termina el sepelio, ya no son los personajes sino el espectador quien da un último adiós a ese muerto, difícil de olvidar.

Quisiera ser un rockstar se presenta los domingos a las 18:00 horas, en el Espacio Urgente 2 del Foro Shakespeare (Zamora 7, Col. Condesa). Tiene un costo de $180. Participan Tania Ángeles, Christian Diez, Francisco Pita y Miranda Rinaldi.

@Ad_Chz

The following two tabs change content below.
Avatar

Adrián Chávez

Escritor y traductor, autor de 'Señales de vida' (Fá Editorial). Ha sido becario del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA) en el área de novela y es editor de La Hoja de Arena. Alterna la literatura y la traducción con la docencia. Twitter: @nochaveznada
¿Y tú qué opinas?