“Quiero ser ella” o La revelación trans

¿Quién es Thalía?

La respuesta se esconde detrás de ese par de ojos azules que, durante casi veinte años, se esforzaron por ser negros.

Thalía es una creación de Jorge dice ella. Son una dualidad. Si Jorge no existiera, no existiría Thalía.

La cabellera de hoy es rubia, aunque usualmente prefiere ser castaña. El look es de fiesta; viene llegando del Papi y ahora se toma una bebida cafeinada que más bien parece un postre derretido. No hallo dónde poner mi paraguas y ella me lo guarda en su bolsa negro-brillante.

La primera vez que me atreví a ser yo, Thalía, fue a los diecisiete años. Salí así a la calle y supe que era lo mío.

Tras casi diez años de lucha interna, ha sabido conciliar su cuerpo con la mente. Es abogada y ejerce su profesión en el gobierno, aunque el trabajo tenga que hacerlo más bien Jorge. Si por ella fuera, Jorge no sería sino el recuerdo del origen, la piedra fundacional. Pero su derecho al trabajo, a la vivienda y otros están condicionados al privilegio de ser hombre.

La recuerdo caminando por las calles de Tuxtla, donde se celebraba un encuentro de activistas LGBT. Lo mismo la veías ganándose el alcohol para sus cuates, en el escenario de La Palapa de la Negra, que intercediendo ante la detención arbitraria de una trabajadora sexual. Si pedía un café o algún helado, la gente la llamaba se-ño-ri-ta, con el tono del niño que se aguanta la burla para no encender a su mamá. Como haciéndole un favor por tratarla en femenino. Como si pensaran: “te trato así porque soy buena onda, para seguirle el juego a tu teatro”. Y ella con la cara inamovible, neutral después de tantas vacunas. ¿Qué no el género es siempre un teatro?

Pero la entereza no se gana en una rifa; hay que construirla a golpe de tropiezos y revelaciones. La primera epifanía le pasó de adolescente y la dejó contenta, contra toda estadística, con ganas de más.

Me inscribieron a un concurso para ser señorita de un antro, unos amigos de la prepa. Hice un show… Gané. Y desde ahí dije: sí es lo mío.

»Empezó en una broma, en un juego, pero yo siempre había querido ser esa parte. Desde años atrás. Que te pones la toalla y te imaginas que es tu cabello, que te maquillas como tu mamá, que te pones sus zapatos.

Hoy no le hace más falta tomarlos prestados; tiene los suyos y con tacones de quince centímetros. Cuida con detalle cada parte de su atuendo, aunque, para ella, éste es sólo un elemento en la reapropiación de su feminidad.

Ser mujer, desde mi perspectiva, como mujer transexual, significa vivir plenamente mi sexualidad. Gozar esa transición, desde que nací hombre y voy a pasar a un género distinto. Son muchos cambios. Son dos vidas completamente distintas. Ser mujer lo disfruto, ser mujer me gusta. Sentirme guapa, sentirme bonita.

»Quiero ser una mujer exitosa. En nuestra sociedad está muy minorizada una mujer exitosa, una mujer que sabe salir adelante. Y eso quiero ser yo, eso quiero ver un día en el espejo: una mujer transexual que pasó por muchas cosas pero que, al final, cuando se pare ahí, pueda entender y pueda ver todo lo que luchó, todo lo que logró. Verse realizada, ver que es una mujer que ha luchado, que, a pesar de todo lo que estaba ahí, dijo “¡a la chingada! Y salgo adelante”.

2015-07-22 Thalía 2

A Thalía le tocó nacer en el país del feminicidio; la fuente del machismo inagotable que dispara muerte a toda aquella que se desmarca de la masculinidad hegemónica. Es por ello que ha realizado acciones de defensa de los derechos humanos entre su grupos más cercanos; ya sea a través de talleres en Ciudad Universitaria o mediante la asesoría legal.

Pero las armas más filosas no están detrás de un escritorio ni conduciendo una patrulla; están ocultas debajo del amor, en el calor de las familias. Algunas encuestas sobre la discriminación en el país han destacado que alrededor del 35% de los mexicanos no permitirían que sus hijas e hijos fueran gays, lesbianas o trans. Para las desafortunadas que se encuentran bajo la tutela de estas personas, el camino no luce alentador. Y aunque la solución podría ser cambiarse de casa y lograr la independencia, la realidad es que México no ofrece las oportunidades suficientes para que sus juventudes se sostengan por sí solas. En el 2010, casi el 75% de los jóvenes de 12 a 29 años vivía en la casa de su madre, su padre o ambos. Y entonces todo se reduce a una decisión: ¿Quieres asumir tu identidad trans? Perfecto, te quedas sin casa. ¿Quieres casa? Pues acostúmbrate a vivir como el hombre que no eres y que no quieres ser.

Para Thalía, la familia ha sido otro obstáculo en el proceso de ajustar su mundo. Aunque le ofrecen techo y apoyos, nadie quiere que deje de ser Jorge para siempre.

Mi familia no lo acepta. Lo rechazan por completo. Nunca hubo ese “me pongo en tu lugar”.

»Ellas no aceptan que soy una mujer más en esa familia, pero, aún así, creo que siempre nos hemos apoyado muchísimo. Y aunque no comprendan esa parte, nos entendemos mucho.

La cosa por fuera no se hace más fácil. Como a todas las mujeres, transexuales o no, le toca cuidarse de los hombres que dicen apreciarla.

¿Cómo vive el amor Thalía?

Muy complicado. He tenido relaciones, pero todo gira en torno a lo mismo: la sociedad. Que un hombre te reconozca ante su familia, ante la sociedad, como su pareja, y rebase esa parte del deseo sexual, esa fantasía que tienen de estar con una persona trans, es muy complicado. Que reconozcan plenamente ese gusto y digan “quiero estar con ella por lo que es, por lo que vale”. Pero todas mis relaciones, a excepción de la última, han sido en el misterio.

»Terminé ahorita una relación de mucho tiempo. Él aceptó que yo no siempre era mujer, que a veces tenía que ver a Jorge. Y eso fue lo que hizo que yo me enamorara de él. Cuando nos conocimos él conoció a Thalía, pero pasado un tiempo dijo “no importa. Acepto a Jorge porque Jorge es parte de Thalía”.

»Desde ese día entendí que yo quería estar con él.

»Todo se desgasta, pero me dejo una gran lección de vida y es que nadie me tiene que aceptar, yo soy la que tiene que hacerlo. La persona que quiera estar conmigo me respetará.

»Si alguien te quiere en verdad te va a aceptar con todo lo que eres.

Entre tantos baches, ella prefiere no ser de las que lloran. No por inconsciencia o por falta de información, sino por pura dignidad. Seguir siendo Thalía, noche tras noche, es una celebración. En esta tierra, en la que no ser hombre está penado por los códigos no escritos de las relaciones interpersonales, la jotería es una forma de resistencia.

Los fines de semana deambula de la Juárez al Centro Histórico, como alma que reclama un carnaval.

Zona Rosa es un lugar que me trae muchos recuerdos, aquí está el primer bar gay al que yo vine. Cuando yo conocí Zona Rosa se me imaginó como Las Vegas en chiquito. Nunca duermen, siempre hay vida, siempre hay relajo. Me siento libre aquí. A pesar de que en nuestra población hay mucha discriminación, éste es el lugar en el que más me siento libre.

Hay bares gays en los alrededores que niegan el acceso a las mujeres trans, a pesar de que las leyes del Distrito Federal prohíben este tipo de tratos discriminatorios.

Ojalá algún día logremos convivir como la comunidad que somos dice Thalía, a sabiendas de que mucho del rechazo que sufre la población trans viene directamente de los hombres gays.

La fiesta la reclama y Thalía empieza a retocarse el maquillaje. Terminamos el café y ella se marcha a alguno de los bares que están al otro lado de la calle de Amberes.

¡Pretenciosa! le dice en broma Jessica Marjane, otra activista, amiga suya, y es que se sabe que en esos sitios lo que cuenta es la pose.

La volveremos a encontrar más noche, en La Botica, cuando los tragos hayan sacado a flote los cadáveres de llantos que traía en el pecho escondidos.

Me paro al karaoke, a cantar Aventurera, y cuando regreso Thalía ya no está. Dejó en la mesa mi paraguas, el que había olvidado en su bolsa negro-brillante, como señal del abandono que venimos todos cargando en las espaldas.

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David Ledesma Feregrino

Escritor en formación. Editor en Homozapping. Formó parte de la XIV promoción de la Fundación Antonio Gala para Jóvenes Creadores. Escribe ajeno. La más señora de todas las putas.