Por la plata baila el perro

A la memoria de Cánek Sánchez Guevara

La primera entrega de lo que en lo sucesivo se llamará Didascalia, la dedico al tema de los pagos, harta de que sea llamado “tema delicado” y de que, por lo mismo, apenas se toque de frente en el ejercicio de las actividades culturales.

Elegir el teatro como profesión (o cualquiera de las bellas artes o nuevas tecnologías) tiene como finalidad recibir un pago por el trabajo realizado, además de reconocimientos nobles y humanitarios como el aplauso del público y trayectoria.

Tradicionalmente se nos ha inculcado que la única forma de que nuestra labor sea redituable es a través de las instituciones encargadas de la programación, las políticas y programas culturales a los que debemos acudir por medio de proyectos o presentaciones desde el nivel local hasta el nacional, pasando por el estatal, para aplicar a los recursos públicos que administran. Dichas oficinas nos han obligado en los últimos años a la profesionalización no sólo académica sino fiscal, pero ¿ellos están cumpliendo su parte? La respuesta es muy clara: no.

En diciembre de 2014, una cascada continua de protestas apareció las redes sociales; el origen no sólo venía de los diversos círculos teatrales, ya que no eran los únicos afectados: artistas visuales, músicos, promotores de lectura, escritores, y, ¡por primera vez!, los empleados de confianza de menor rango y los burócratas por honorarios, se quejaron del retraso de pago y el incumplimiento de contrato por parte de CONACULTA, INBA y SEP.

Con la esperanza de recibir los pagos atrasados por hasta seis meses antes del 19 de diciembre, último día laboral en los calendarios oficiales de los burócratas, las etiquetas como #PágameCONACULTA, #PágameINBA y #PágameSEP, aparecieron una detrás de otra en las noticias de Facebook y Twitter. No faltaron los memes reclamando una respuesta y fecha real para que los artistas y trabajadores del arte notaran los depósitos en sus cuentas bancarias y de esa forma partir al receso vacacional navideño sin sobresaltos.

“¿De qué sirve tener un trabajo dónde no te pagan?”, fue el comentario de un amigo ingeniero en sistemas al comentarle por enésima vez mi precario estado y estar laborando en el recién inaugurado Centro de las Artes de San Luis Potosí en el segundo semestre del año 2008. De julio a octubre de ese año laboré (como la mayoría de los maestros en ese lugar) esperanzada en que llegara cada quincena el tan prometido pago por nuestras labores. Quizá para ustedes no estoy relatando nada nuevo, pero si se necesitan millones para reconstruir, rehabilitar y echar a andar un proyecto de esa trascendencia, ¿por qué no se exige con anticipación el recurso para operar?

¿Su hijo es actor, director o dramaturgo? Para generalizar, si tiene usted un familiar artista que constantemente le pide dinero para cubrir sus gastos personales diarios y promete “pagarle en cuanto le depositen”, créanme, le está diciendo la verdad.

En el caso que mencioné anteriormente sucedido en el CEART-SLP, recibí el primer pago en octubre, ya las deudas se habían acumulado desde finales de julio; en el mes de noviembre no hubo pago alguno y hasta diciembre recibí todo el pago de golpe. Claro, ya tenía problemas con las declaraciones de impuestos atrasadas, ya que los recibos de honorarios sí llevaban las fechas correctas, debía cubrir los gastos del mes de noviembre en el que no recibí ningún ingreso, pagar lo que debía a partir de agosto, y ¡ahorrar para los primeros meses del siguiente año! Claro, porque la programación cultural inicia junto con el calendario escolar, pero durante enero, febrero y marzo no hay dinero para operar, así que si trabajamos en ese periodo es porque sabemos que hasta abril recibiremos el dinero otra vez de golpe y volvemos a empezar. La angustia y la zozobra que yo pude experimentar en esas fechas no se comparaba con los colegas que tenían hijos y para los cuales debían cubrir gastos de manutención, escuela, entretenimiento, etc.

¿Por qué no reclamabas? Sí, lo hice, lo hicimos y la respuesta fue censura, hostigamiento laboral, represión, señalamientos y negligencia cultural hasta que decidí abandonar la ciudad por otra con mayor ingreso per cápita donde la oferta era más diversa e incluyente.

Afortunadamente ese tiempo quedó atrás; lo que no cambia son los usos y costumbres para administrar el gasto púbico en los rubros culturales. El fenómeno masivo de los reclamos vía hashtags o etiquetas y menciones mediante las arrobas a las instituciones deudoras se debe a que, como cachorritos, tienen miedo de los periodicazos, golpes sonoros pero sin dolor para llamar la atención cuando defecas fuera del lugar asignado. El silencio institucional es una falta de respeto además de una violación a los derechos laborales de los trabajadores del arte.

Dice la frase: “Con la plata baila el perro y con el oro, perro y perra”, lo que queda justo para esta situación donde el perro ya bailó y no recibió su plata; pero la perra no sólo bailó, sino se fue de vacaciones invernales, recibió intereses bancarios al jinetear el oro y la plata y regresó a su puesto donde cínicamente sigue programando eventos, festivales y programas culturales mientras cuida los intereses del patrón, quien le lanza las sobras del copioso banquete pagado con recursos públicos.

P.D.: A la fecha y hora de publicación de la presente columna, la mayor parte de los adeudos no están cubiertos y las etiquetas siguen vigentes en las redes sociales.

@holatristana

¿Y tú qué opinas?
The following two tabs change content below.
Avatar

Tristana Landeros

(1974) Dramaturga, docente y gestora cultural nacida en la Huasteca Potosina. Su obra completa se publicó con el título de 'Dramaturgia a domicilio' (Universidad Autónoma de Nuevo León). Ganadora del 1er Concurso de Dramaturgia Express (2004) y del Premio de Dramaturgia “Manuel José Othón” (2007); recibió mención honorífica en el Certamen Internacional “Sor Juana Inés de la Cruz 2014” en dramaturgia. Forma parte de “Teatro en bici", y es maestra del Tec de Monterrey Campus Estado de México. Puedes leerla en http://www.dramaturgiamexicana.com/espanol/ y en http://punxroutine.tumblr.com/