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Pintar con sonidos un mundo subacuático: Entrevista con Angélica Castelló

“Deseo pintar mi mundo subacuático imaginario”.

Dentro del panorama de la música contemporánea alrededor del mundo, hay una compositora mexicana con una gran trayectoria artística y una obra de matices y emociones fuertes: Angélica Castelló.

Angélica es flautista. Su instrumento es una flauta Paetzold de frecuencias graves (subgreatbass recorder) + dispositivos electrónicos, objetos, distorsiones, efectos y voces. Es compositora, improvisadora, performadora, curadora y educadora especializada en la música contemporánea experimental; estudió en el Conservatorio Nacional de México, en la Universidad de Montreal, en el Conservatorium van Amsterdam, en el Konservatorium der Stadt Wien, Institut für Elektroakustische und Computer Musik. Radica en Viena desde el año 1999, donde compone y produce la mayoría de su obra. Además, cura un ciclo de conciertos llamado Neue Musik in St Ruprecht.

A pesar de su gran amor por la música antigua, su trabajo explora los terrenos de la música electroacústica y la composición e improvisación contemporáneas. Cada uno de sus proyectos representa ideas distintas y abarca metodologías diferentes. Su trabajo es diverso tanto por la instrumentación que contiene como por los puentes interdisciplinarios que construye con el video, la danza, la poesía y el teatro.

El trabajo de Angélica Castelló es la creatividad manifiesta bajo un método alquímico de opuestos y posibilidades; puede percibirse desde múltiples ángulos: composición musical, acústica, bioacústica, ruido, electrónica, arte multimedia e interdisciplina, propiedades objetuales del instrumento, así como intencionalidad en la improvisación.

Ha tocado con una gran cantidad de músicos tanto mexicanos como extranjeros, incluyendo al maestro ruidista Christian Fennesz y al guitarrista y compositor Burkhard Stangl. Ha trabajado también con compositores como Mario Lavista, Hilda Paredes, Katharina Klement, Daniel de la Cuesta, Robert Kellner, Jorge Sanchez-Chiong, Phil Niblock, Johannes Kretz, y Burkhard Stangl, por mencionar algunos.

Se ha presentado en nuestro país en diversas ocasiones, entre las que destacan su participación en el festival Radar en el año 2010, y este año en el ciclo de conciertos del guitarrista mexicano Fernando Vigueras Articulaciones del Silencio, en el cual se presentó de nueva cuenta con Burkhard Stangl como Chesterfield.

Su proyecto más reciente es un trabajo de investigación en bioacústica y música a partir de una representación personal del paisaje oceánico llamado Sonic Blue, al lado de la experta en bioacústica Heike Vester. Esta pieza para flauta y sonidos reales de fauna marina fue estrenada en octubre de este año, así como su disco solista Silvertone e il Sentimento Oceanico.

L.H.A. ¿Angélica, puedes decirnos cómo vives la experiencia de escuchar? ¿Qué es para Angélica Castelló el sonido?

A.C. Creo que de todos los sentidos el del oído es el más hermoso y frágil. En mi caso, igual el olfato es algo parecido. Siento que el sonido a través del oído llega prontísimo a lugares del ser, del alma, del consiente y del subconsciente… Llega con una rapidez de la cual es casi imposible protegerse. Por lo mismo, el sonido es algo sublime y espantoso, sobre todo en los tiempos que nos conciernen. Hay sonido en todos lados, sonidos bellos y sonidos repugnantes, todos ellos llenos de informaciones que ni siquiera podemos decodificar. Estamos completamente a merced del sonido.

L.H.A.  Sobre la improvisación, ¿cómo es la relación cara a cara entre los músicos que se encuentran en escena o en un estudio para generar entre todos una pieza satisfactoria?

A.C. Si hablamos de improvisación colectiva, se habla de una asamblea en la cual se discute un tema de gran importancia: el balance entre el placer, la estética, la comunicación, el sonido y el silencio: poquísimas veces se llega a un acuerdo común, es una cosa de alquimia; también entonces la asamblea se tiene que repetir y repetir y repetir.

L.H.A. – Sobre la interdisciplina, ¿cómo ves el panorama actual y qué repercusiones crees que pueda tener para las artes en general?

A.C. Me parece que en estos días se presenta la interdisciplina como algo nuevo ―aunque quizá me equivoco―; de cualquier manera, es algo intrínseco al arte ―y a todo―; la ópera siempre fue interdisciplinaria, el teatro, la danza, en fin; lo que sí sé es que la onda interdisciplinaria tiene que tener sentido y razón. Cuántas obras no habré visto ya en las cuales ponen de todo: video, danza, literatura, música, gogo girls and disco ball; “Interdisciplina”, “mulitmedia” y “radical” son términos a los cuales hay que tenerles miedo en nuestros tiempos.

L.H.A. En tu trabajo, ¿cómo encuentras la relación entre composición e improvisación? ¿Consideras que existe un lenguaje común entre la improvisación de sonidos y la composición?

A.C. Lo que hago en la composición nutre completamente mi trabajo como improvisadora y viceversa, la una no puede vivir sin la otra y nacieron y evolucionaron en mi vida de manera paralela. En mi manera de vivir el sonido y la música todo se mezcla y convive y todo está íntimamente relacionado y nada se excluye: improvisación, composición e interpretación.

monomc002_coverL.H.A.  Hace algunas semanas, me contaste que estás inmersa en un proyecto sobre bioacústica y paisaje sonoro real, y que estarías trabajando con el sonido proveniente de formas de vida y con los sonidos generados en el océan. ¿Cómo comenzó este deseo por acercarte a la vida de esa manera? ¿Podrías detallarnos un poco acerca de esta experiencia y lo que resultará de todas estas expediciones?

A.C. El proyecto se llama Sonic blue. Es una composición en la cual deseo pintar mi mundo subacuático imaginario. El mar siempre ha sido una gran fascinación para mí; de niña quería ser bióloga marina, veía todos los documentales posibles sobre el mar, etc, etc…, pero la música ganó, se robó mi corazón y dejé a un lado la idea del estudio de las ciencias. En muchas de mis composiciones el mar ha sido tema fuerte. El mar, los seres que lo habitan, los seres desconocidos y temerosos de las profundidades. El mar se ha vuelto para mí también el símbolo del subconsciente, las profundidades, los miedos… en fin… En el caso de Sonic blue quería trabajar con alguien que fuese profesional en el campo de la bioacústica y así encontré a Heike Vester; ella aceptó y en agosto fuimos a las islas Lofoten en Noruega a conocerla y a trabajar con ella. Digo “fuimos” ya que no viajé sola; fui con Susanna Niedermayr de la radio austríaca, quien documentó todo el trabajo para hacer un hörspiel; también vino el director del sello Interstellar Records, en donde se publicará Sonic blue. Con Heike Vester hicimos grabaciones de campo en el mar con sus hidrófonos maravillosos; fue una experiencia muy fuerte, ya que, por un lado, de su experiencia como bióloga y especialista de la bioacústica aprendí mucho, pero por otro pudimos ver el lado obscuro, aprender sobre la caza de ballenas, todavía tan activa en noruega, las plataformas petroleras que proliferan sin parar y las exploraciones sísmicas. Todo esto está acabando con el medio ambiente marino. Estar en Noruega nos permitió ver todo ese mundo absurdo y doloroso. Con todos estos sonidos e informaciones, bellas y menos bellas, compuse Sonic blue, para flauta de pico paetzold subcontrabajo, cinta, radios y electrónica, y la première fue el 6 de octubre pasad, en el festival Musicprotokoll en Austria.

L.H.A.  Una parte importante en el desarrollo del lenguaje es el aprendizaje y la enseñanza lúdicos. Dentro de tus actividades como educadora de música en Austria, ¿consideras necesario el emprender aventuras experimentales con los alumnos y los maestros?

A.C. Creo que lo más importante en la enseñanza es que haya pasión. Si mis alumnos sienten mi pasión por la música y el arte en general, ya ganamos. No sé si sea necesario experimentar con los niños o los alumnos, sé que les encanta y que da mucha libertad y que ayuda sobremanera a despertar el oído, refuerza el contacto con el instrumento y abre la mente. De cualquier manera mi meta como maestra es que los chavitos hagan lo que quieran algún día, pero con dedicación y amor. La música es igual sólo un pretexto para llegar a algo, pero cuán bellísimo y sublime pretexto.Iconofinaltexto copy

[Sitio personal de Angélica Castelló: click]

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