fbpx

Patriarcología mexicana

Olvidos cruzados del patriarcado mexicano

Hace algún tiempo intenté argumentar porque la conmemoración es una forma de olvido.[1] Pero olvidos existen muchos y pocos tan reveladores como los olvidos con tono de exclusión, ignominia y ostracismo. El olvido es una de las prácticas más brutales de la conciencia histórica y, sin embargo, algunas formas de recuerdo son igualmente formas brutales de violencia. Los democratólogos opinan —ellos no argumentan— que la democracia no tiene relación con el pasado ni con el género y olvidan que las prácticas del recuerdo doloroso son índices civilizatorios y factores de cambio político. Por eso existen “olvidos” que manifiestan “síntomas” de la frágil condición democrática y, por extensión, de la misoginia revolucionaria institucional. En esta estela de olvidos históricos, que en tiempos de crisis de legitimidad simbólica operan como sendos homenajes estatales, vale la pena recuperar tres olvidos que son, al mismo tiempo, síntomas de la historia patriarcal mexicana.

Olvido primero: Luz Vera

La primera mujer mexicana que consiguió un doctorado en filosofía. En 1934, Vera defendió en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM una tesis titulada “Psicología del acto heroico” y, con la obtención del título, demostró que las mujeres pueden desarrollar actividades que tradicionalmente se consideraron masculinas (filosofía y psicología), a pesar que el tribunal tuvo bastantes prejuicios para otorgarle el título académico.

Síntoma. Machismo en grado manifiesto: las mujeres no son capaces de realizar actividades del pensamiento, pues según Aristóteles y los rancheros, las mujeres son básicamente emoción.

Olvido segundo: María Sandoval de Zarco

La primera mujer mexicana que se recibió como abogada. María Sandoval estudió leyes  entre 1892 y 1898 en la Escuela Nacional de Jurisprudencia  y, a la par de llevar una vida con bastantes tribulaciones —pérdida de la madre, padre paralítico y escasos recursos—, logró litigar, dictar cátedra y ejercer la abogacía en el campo mercantil pues los colegas impidieron que profesase el civil.

Síntoma. Machismo en grado latente: las mujeres no son capaces de ejercer las artes de la justicia, pues según Ulpiano y los neo-agrarios, las mujeres no saben mentir para ganar un litigo.

Olvido tercero: Amalia González Caballero de Castillo Ledón

La primera mujer mexicana que cumplió funciones oficiales de Estado. Castilló Ledón, primera embajadora y primera mujer en integrar un gabinete presidencial, fue la promotora del derecho al voto femenino y logró posicionar a la mujer en el espacio público. No tuvo un cargo estatal mayor porque sus compañeros varones le negaron el “permiso”.

Síntoma. Machismo en grado oculto: las mujeres no pueden ser buenas gobernadoras, pues según Maquiavelo y los mirreyes, las mujeres son pésimas negociadoras y megalómanas caprichosas.

En suma, la exposición de estas tres formas de olvido representan más que tres síntomas del patriarcado mexicano: revelan que detrás del logro femenino existe una estrategia histórica de ocultamiento masculino. El desmontaje de la lógica patriarcal depende, entonces, de una visibilización radical, continua y combativa que pruebe que la historia oficial mexicana está construida bajo un dispositivo misógino de conciencia histórica.

afiche_labial

 

[1]http://blog.lahojadearena.com/2013/11/contra-el-telurismo/

¿Y tú qué opinas?
The following two tabs change content below.
Avatar

Ángel Álvarez

Avatar

Artículos recientes por Ángel Álvarez (see all)