Osorio Chong, talento de televisión

Los asesores de Miguel Ángel Osorio Chong se sacaron una estrellita babeada en la frente. En Twitter, el nombre del Secretario de Gobernación se encuentra en el trendingtopic nacional, mientras que en la tele están a punto de elevarlo a prócer de la patria y poner su carita junto a la del cura Hidalgo en la iluminación septembrina. Y, sinceramente, no es para menos. Lo que hizo frente al estudiantado del Instituto Politécnico Nacional (IPN) deja relucir una excelente estrategia política y  las ganas que tiene por correr en el maratón de los presidenciables.

Es la primera vez que un  funcionario sale a contener el descontento social sin hacer uso de (tanto) porro y antes de que las cosas se salgan de control. Era de esperarse que, al momento de afrontar la situación, el Secretario de Gobernación acaparara los reflectores y los utilizara para su beneficio, en un montaje con tufo a rancio pero lleno de público expectante. Y así, cual quinceañera con vestido de pastel, el señor Chong bailó su vals… Nomás que no era su fiesta.

Las peticiones de la comunidad politécnica, publicadas el 28 de septiembre por medio del Comité de Comunicación Social del Movimiento Estudiantil son:

  • La cancelación del reglamento interno.
  • La destitución de Yoloxóchitl Bustamante Díez como directora general del Instituto Politécnico Nacional.
  • La cancelación de los planes que tecnifiquen la educación, hasta que se consolide un nuevo plan, que cumpla con las necesidades de cada especialidad.
  • Cese de pensiones vitalicias a exdirectores del IPN.
  • Dar a conocer los aspectos específicos que implementa el sector privado en el desarrollo tecnológico.
  • Garantizar las no represalias hacia ningún miembro de la comunidad politécnica.

A grandes rasgos, es una inconformidad específica y no resulta difícil darle respuesta. Sin embargo, como diría mi abuela, “en el pedir está el dar”. Y para eso, es indispensable saber a quién pedirle qué.

Por mucho que Osorio dijera que puede resolver el descontento social en menos tiempo del que tarda la pizza y se ofreciera a dialogar con los alumnos, dar solución al pliego petitorio no está en manos de la SEGOB. La Ley Orgánica del Instituto Politécnico Nacional estipula desde el Artículo Segundo que la casa de estudios es un órgano desconcentrado (léase, que tiene personalidad jurídica y presupuesto propio, pero no autonomía plena) de la Secretaría de Educación Pública (SEP). Es decir, en todo caso, el funcionario federal adecuado para hacer un circo mediático era Emilio Chuayffet.

Un error logístico tan básico por parte de la Asamblea General Politécnica resulta peligroso, no porque se puedan dar (o no) las condiciones necesarias para resolver su situación, sino porque conforme pase el tiempo, la fuerza de la protesta se pierde o se desvirtúa. Existen poderes fácticos dispuestos a adueñarse y politizar cualquier movimiento, hasta el más elemental, y colgarle todas las medallas habidas y por haber con tal de salir en la foto. Así como pasó con el #YoSoy132, con la Reforma Educativa, con las marchas en repudio a la violencia… Porque en México cualquier cosa es pretexto.

El Secretario de Gobernación compró tiempo con el espectáculo (donde sólo le faltó cantar 9999 al más puro estilo Lucerito cazadora), no sólo para dar tiempo a que se diluya la protesta sino para centrar la atención mediática en él. ¿O alguien, fuera de  medios digitales, habló sobre la vigilancia militar en el IPN? ¿De los presuntos porros infiltrados en la manifestación? ¿De por qué Yoloxóchitl Bustamante no quiso hablar y prefirió esconderse como avestruz? Muy pocos. La nota fue Osorio Chong y sus intentos conciliadores porque “es del nuevo PRI” (lo que quiera que eso signifique).

La manifestación de la comunidad politécnica es loable y digna de admiración porque se atreven a alzar la voz para defender su educación; han hecho gala de una capacidad organizativa destacable y, me parece, su pliego petitorio es muy puntual. Sin embargo, perder los reflectores mediáticos para cedérselos a alguien que, aunque quisiera, no puede resolver su inconformidad porque no está en sus facultades orgánicas, fue una mala inversión. Lo más rescatable, dentro de todo, fue que no pidieran “respuestas al vapor”… Así, por lo menos, Chuayffet va a tener que darse por enterado.

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