olvidar los nombres

bálsamo: siempre me gustó dormir acompañada. de niña mi mamá se acostaba junto a mí cuando no podía dormir. yo me metía en el huequito de su pecho y no tardaba en quedarme profunda, pero me despertaba llorando si se movía. quédate un ratito más mami, un ratitito. y se quedaba.

cimientos: es inmenso el aeropuerto de amsterdam. el vuelo fue largo y todavía faltan varias horas para llegar a oslo. mirar a maite es mirarme a mí misma: nuestros ojos llenos de desconcierto y vacíos de todo lo demás para que por ellos entre el mundo.

desconsuelo: era de madrugada y yo estaba sentaba a la orilla de tu cama. me rodeaba una burbuja opaca, adentro yo era un fruto a punto de descomponerse. me dijiste vamos a hablarle, a decir su nombre en voz alta. de verdad lo intenté, pero la p se me atoró en la garganta.

miedo: hace poco pasé todo un día sin pensar en ti, pero esa misma noche desperté buscándote y tuve que pararme a comer algo. cuando volví a la cama me puse a pensar en el primer viaje: un hotel perdido en ensenada y en medio del cuadro nosotros limpios, curados. casi pude reconstruir la habitación entera en mi memoria (las peras, la botella de vidrio azul, la cama alta) pero no pude redordar el nombre del perro negro que nos despidió la mañana que nos fuimos. te prometo que voy a apuntarlo todo porque a veces me asusta olvidar tanto que en algunos años no quede nada que me ayude a recobrar el sueño.

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Isabel Zapata

Nació en la Ciudad de México en 1984. Estudió la licenciatura en Ciencia Política en el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) y la maestría en Filosofía en la New School for Social Research. Es poeta, traductora, editora y antílope.
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