Nollywood: El gigante africano

Fotografía de la serie Nollywood © Pieter Hugo

Pensar en la industria cinematográfica remite casi instantáneamente a los grandes estudios del sur de California y a su constante presencia en las carteleras del mundo. Hollywood, con su nombre clavado en una colina de Los Ángeles, es el primer referente de cine para gran parte de la población de América y Europa. Sin embargo, su presencia se diluye en Asia y África, donde se encuentran los dos centros de producciones fílmicas más grandes del mundo.

Bollywood y Nollywood ocupan los dos primeros puestos en cuanto a número de producciones. La industria india, más o menos reconocida a nivel mundial por sus bailes, genera alrededor de 1,500 películas anuales y acapara aproximadamente el 90% de la taquilla del llamado subcontinente asiático. Su sistema de farándula y de publicidad es similar al de los californianos, sólo que se enfocan en un mercado local.

En Nigeria, país que le da la inicial a su industria, sin embargo, las cosas no funcionan así. Anualmente, se producen más de mil películas de bajo presupuesto que pocas veces se presentan en salas de cine o festivales y cuya distribución se genera prácticamente sin publicidad. ¿Cómo? Por medio de la distribución ambulante.

De venta en avenidas de prestigio

Nigeria es famosa no sólo por sus películas, sino también por sus problemas viales. Un conductor puede quedarse atrapado en el auto durante horas sólo para atravesar un crucero o sortear algún mercado sobre ruedas: La oportunidad perfecta para que compre la más reciente cinta del mercado.

De acuerdo con Franco Sacchi, cineasta italiano, este modo de vender las películas reduce los costos, ya que disminuye los gastos de publicidad y consigue acercar nuevas producciones de cineastas desconocidos a la gente. Aproximadamente el 60.9% de los nigerianos—más de 100 millones de personas— viven con menos de un dólar al día. Éste es el mercado que más consume películas y gasta 30% de su capital en entretenimiento mensualmente.

Cabe destacar que Nollywood ha sido un impacto económico positivo para Nigeria, ya que ha generado 200mil empleos y genera más de 7mil 800 millones de pesos al año. Además, ha puesto a prueba el ingenio de los africanos, que deben trabajar en condiciones precarias. En el documental This is Nollywood, realizado por Franco Sacchi en 2007, se narra la historia del cineasta Bond Emerja durante los nueve días de producción de una película, en la cual utilizó únicamente dos focos y una cámara digital.

“La energía en bruto de las películas, y la agilidad con que se graban y venden, es una especie de revolución creativa popular en un continente donde se han contado historias durante generaciones pero raramente se han pasado al cine”, comentó Neely Tucker en el Washington Post, a propósito de este documental.

Qué se dice, cómo se dice

Pocas personas fuera de África conocen el cine nigeriano debido a su carácter local y a los temas que trata. Nollywood se relaciona de forma íntima con la historia su país y refleja temas presentes de su cultura y realidad inmediata. A inicios de 1990, el gobierno nigeriano creó el Programa de Ajuste Estructural (SAP, por sus siglas en inglés), lo que devaluó el naira y elevó los costos de realización de la cinematografía. Por este motivo, gran parte de las películas comenzó a generarse en formato DVD y VCR, como sigue en la actualidad. De acuerdo con El País, sólo 0.5% de la producción de esta industria llega a la pantalla grande.

De acuerdo con John McCall, investigador de Southern Illinois University, la popularidad de Nollywood no tiene ningún precedente en África, ya que la industria procuró acercarse en primer lugar a audiencias más pobres en vez de a la élite. Ese hecho dotó al gigante nigeriano de ciertas particularidades, como que no venía de ninguna corriente de películas nacionalistas ni tampoco era financiado por extranjeros en la región. Por ese motivo, Nollywood ha servido como foro para un gran espectro de la cultura de Nigeria. En las películas se ven reflejados distintos grupos religiosos, como cristianos o musulmanes, hasta situaciones referentes al folklore y a la tradición. Incluso las situaciones políticas se convierten en un tema de parodia en las cintas.

“Contamos nuestras propias historias”, explicó alguna vez la actriz Genevieve Nnaji a la Organización Mundial de Propiedad Intelectual (OMPI) “Ésta es la razón por la que muchos africanos pueden sintonizar con ellas, entenderlas, reírse con ellas y extraer enseñanzas. Por tanto, la industria cumple una función importante en nuestras vidas”.

Living in Bondage, realizada en 1992, marcó el nacimiento de la nueva era de la industria cinematográfica en Nigeria. El filme, que cuenta la historia de un hombre que llega por casualidad a un club BDSM, tuvo gran aceptación por parte del público debido a que, además de la perspectiva erótica, combinaba tópicos de magia negra y costumbres locales.

Sin embargo, aunque esta cinta comenzó con el fenómeno Nollywood, puntualiza el director Madu Chikwendu, es importante recordar que realmente son cuatro centros de producción distintos.  El primero está en lengua yoruba, perteneciente a una de las tres tribus principales en el país; el segundo, realizado en inglés, se ubica en la ciudad de Lagos, al sudeste del país. El tercero se realiza en el norte, en lengua hausa y, finalmente, existen pequeñas producciones de tribus minoritarias en el país.

De Nigeria para África

Si bien Nollywood tiene una producción enfocada en temas locales, se ha extendido por otros países de África. Por ello, ha surgido la necesidad de tener una institución que vele por los derechos de autor y proteja las obras de diversos actores y directores.

“Las películas nigerianas están siendo pirateadas por todas partes y a nadie parece importarle. Quizá algunos de los demás países africanos que no tienen producción propia de películas sientan que la protección de la propiedad intelectual es algo que no les atañe. Piensan que la industria nigeriana es la reina y que no necesita el dinero”, comentó Chikwendu a la OMPI. ”Tenemos la obligación de promover centros de producción en diferentes zonas de África, lo cual será una forma de proteger también nuestra propia propiedad intelectual”.

Al ser Nollywood una fuente tan importante de ingresos para Nigeria—la segunda después de la agricultura—, resulta primordial tener una ley de protección a los autores. Sin embargo, no existe tal. Otros países vecinos, como Niger, Benín o Chad, distribuyen los filmes por televisión sin que esto reditúe a los creadores; sin embargo, la piratería más importante es la que se desarrolla al interior de la nación.

El alquiler de películas, de acuerdo con Chikwendu, es la mayor fuente de piratería y de distribución ilegal. En Nigeria existen legalmente más de 40 mil videoclubes que compran los DVD en la calle o en alguna tienda y, posteriormente, los rentan sin pagar ningún tipo de regalías. Asimismo, existen mil 500 sitios donde se encuentran cintas nigerianas. Éstos se encuentran en servidores de Estados Unidos, Reino Unido y Europa, donde habitan una gran cantidad de migrantes africanos.

Para ser la segunda industria cinematográfica más grande del mundo, únicamente superada por Bollywood, Nollywood no es muy conocido en América Latina. Sin embargo, aunque sus productos son de menor calidad comparada con otras industrias fílmicas, refleja la situación actual de África y propone temas que permiten comprender lo que pasa en ese continente. El desarrollo de estas producciones es tal que se han vuelto un punto medular para la economía de Nigeria, mientras que su modo de distribución presenta nuevas formas de acercarse al público, así como la fidelidad y el compromiso que mantiene el cine con la realidad del país.

No existe ninguna pretensión de grandeza ni afán de dominar sobre otras industrias mejor establecidas, como Hollywood, simplemente el interés por entretener un rato a las personas y demostrar que en África también se hacen grandes películas que identifican a más de uno. Porque de eso se trata Nollywood, el gigante africano que el mundo se imagina dormido, pero que está pisando más fuerte que nunca. Iconofinaltexto copy

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