Mi querido capitán

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Mi querido capitán, de Luis Enrique Gutiérrez Ortiz Monasterio (LEGOM) me hace pensar en la poco visitada etimología de la palabra sarcasmo: carne rasgada, un chiste que desgarra. En medio de la lucha contra el narcotráfico, un grupo de soldados a las órdenes de ‘El Capitán’ (Antonio Lojero) se debate, tras haber asesinado a un taxista, entre la posibilidad de extorsionar a la familia y hacerle un regalo de cumpleaños al Capitán —a quien “quieren un chingo”— o deshacerse del cuerpo. El Capitán, por su parte, enfrenta el perpetuo conflicto de su autoridad constantemente vulnerada y el secreto —no tan secreto— de sus amoríos con el soldado “Pachis” (Bernardo Benítez).

El efecto de la obra opera por contraste: el acierto está no en no utilizar el humor como filtro de la violencia sino como una charola en que se expone cruda y fétida. A la menor distracción, el espectador se desconcierta al comprender que se está riendo de las sanguinarias y amorales costumbres de la milicia mexicana. “Si nosotros somos los buenos, ¿por qué hacemos tanta chingadera?”, le pregunta “el Cheto” (Rodrigo Rodríguez) al Capitán. Sobre la caricatura, a lo largo de toda la obra, prevalece la realidad de esa pregunta.

Al mismo tiempo, otro acierto de Mi querido capitán es que, al burlarse de ellas, pone en tela de juicio las convenciones de la masculinidad. En el contexto militar, donde la concepción de lo masculino, quizá como en ningún otro, es reaccionaria y hasta infantil, los personajes de LEGOM cuestionan todas las relaciones de poder que caben entre la empuñadura de un arma y el amor sentimental “entre machines”.

Si bien, ocasionalmente, salta algún chiste fácil, el color del texto es homogéneo y la dirección de Sebastián Sánchez Amunátegui lo lleva con buen ritmo hasta una secuencia final que corta las risas de tajo y nos devuelve al México del caos. Destaca además el trabajo conjunto de los actores —algunos de ellos apenas dicen unas líneas—, que recrean con eficacia la complicidad de quienes se ven obligados a vivir juntos un combate que no entienden, una broma que bien les podría costar más que un poco de carne rasgada.

Mi querido capitán, de la compañía Teatro en Accesorias, se presenta los martes de julio a las 9pm en el Espacio Urgente 2 del Foro Shakespeare (Zamora 7, Col. Condesa).Iconofinaltexto copy

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Adrián Chávez

Escritor y traductor, autor de 'Señales de vida' (Fá Editorial). Ha sido becario del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA) en el área de novela y es editor de La Hoja de Arena. Alterna la literatura y la traducción con la docencia. Twitter: @nochaveznada
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