Las nuevas realidades

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La urgencia ya no es que te sepas espiado, sino el cómo fue que te espiaron. El ruido en estas últimas horas (además del fracaso de la selección) ha sido el tema del espionaje por parte de los Estados Unidos hacia el ex presidente Calderón y el entonces candidato a la presidencia por el PRI, el actual Jefe del Ejecutivo, Enrique Peña Nieto. Salen a la luz –de nuevo– estos nombres y el de un incómodo norteamericano que vive aislado en Rusia: Edward Snowden. El ex empleado e informante de la CIA y la NSA, continúa revelando informaciones que al mundo no le parecen extrañas. El hecho de que cada celular, cada correo electrónico, cada cámara, cada bocina y cada mensaje sean ojos y oídos para los hombres más poderosos del mundo.

América Latina tiene varias razones para ser espiada: es la región de mayor contrabando y lavado de dinero en el continente; es la número uno en producción en materia de producción ilícita de drogas de origen vegetal (marihuana, cocaína y opio); encabeza las cifras de violaciones sexuales; tiene en un solo sendero a los grandes cárteles mexicanos, colombianos y brasileños; los recursos agrícolas y energéticos de América Latina (cobre, plata, hierro, petróleo) son una fuente comercial dura para los americanos: es decir, razones sobran para que la región sea bien vigilada.

Ahora bien, la política diplomática que siempre ha mantenido un equilibrio entre ambas naciones se tiende en muchos movimientos. Unos desde aquí y otros desde la nación vecina. El presidente Peña Nieto ha mantenido su fórmula de institucionalizar todo, sí, hasta las respuestas con el país enorme que nos observa. La violencia inepta de Fox o el silencio de Calderón han hecho que los priistas cambien el método de responsabilidades. Ya no está el “comes y te vas”; ahora es el “son órdenes del presidente”. La preferencia no ha cambiado, se continúa la línea del fiel agazapo hacia los de arriba y la persecución inmediata hacia los de adentro: nosotros. Ni siquiera el hecho de saberse espiados ha cambiado el pensamiento político de México: siempre existe un culpable.

El espionaje en México es para los fundamentalistas y pragmáticos, la forma silenciosa pero muy eficaz de mantenernos en orden y seguros. La época de la democracia y la libertad continúan en transición. Snowden, Assange, Manning… Son muy pocos para un territorio de millones y millones de espiados, pero sobretodo: de espías.

Twitter: @yosoyatzin

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Carlos Atzin

(Toluca, 1991) Estudió Comunicación Social en la Universidad de la Comunicación. Escribe crónica y entrevista, y fue becario de la Fundación para las Letras Mexicanas en el área de poesía (2014-2015).
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