La otra "A mi manera"

Sinatra

Esta semana, vagando como teporocho virtual por los bulevares de la red, me reencontré con una versión poco conocida de “A mi manera” que les quiero compartir.

En 1969, Sinatra grabó “My way”, escrita por Paul Anka, convertida con el tiempo en símbolo, no sólo suyo, sino de la música popular del siglo XX. Algo tiene la canción, retrato de un hombre satisfecho con su vida, que ostenta más covers que las ideas de Marx. Y la nómina de quienes la han interpretado es larga como la quincena: Paul Anka, Andrés Calamaro, Barry Gibb, Ana Gabriel, Celine Dion, César Costa, Elvis Presley, Franck Pourcel, Green Day, Julio Iglesias, Luciano Pavarotti, Mireille Mathieu, Mika Nakashima, Nina Simone, Pearl Jam, Ray Coniff, Raphael, Robbie Williams, Vicente Fernández, Rediohead, José José, Gipsy Kings, los Sex Pistols y hasta Los Panchos, entre otros que también querían convivir.

Al parecer la rola es tan inspiradora que, en 1989, Mijaíl Gorbachov solicitó al mundo no ser metiche con los asuntos de las naciones firmantes del Pacto de Varsovia, y bautizó su política como la Doctrina Sinatra, puesto que, en su opinión, dichos países tenían derecho a hacer las cosas “a su manera”.

La versión en español es fiel a la escrita en inglés y todavía se escucha en karaokes y bañeras de muchos países hispanoparlantes.

No obstante, existe otra “A mi manera”, conocida por pocos.

Entre los años sesenta y setenta, hubo en Francia un cantante y compositor de música pop llamado Claude-François, famoso entre otras cosas por morir en su intento de cambiar un foco… en la tina. Antes de ésa ya la había ocurrido otra desventura: en 1967 terminó su relación con la cantante y modelo France Gall, rompimiento que lo llevó a componer una canción ejemplarmente triste: “Comme d’habitude” –podría traducirse: “Como de costumbre” o “Como siempre”; incluso, con más laxitud, “Para variar”–.

“Comme d’habitude” narra en primera persona la jornada de un hombre que vive con su mujer, pero solo –como diría Yuri–; expone la rutina de la pareja, lo gris e insatisfecha de una relación en coma. Él se levanta, se va a trabajar, regresa, se acuestan, y vuelven a empezar, comme d’habitude.

Quizá a Paul Anka todo eso le pareció mucha miseria, y por eso, cuando la vertió al inglés, decidió conservar sólo la melodía que serviría de traje de gala a “My way”. De todas formas nadie quería ver triste a Sinatra, o a Gorvachov. Bueno, al menos a Sinatra.

Mucha música popular francesa nos ha llegado de forma más o menos retorcida: desde la mítica “Voyage, voyage” que Magneto nos hizo favor de importar hasta Edith Piaf covereada por la Sonora Dinamita.

Pero “Comme d’habitude” posee una fuerza particular, quizá por la melancolía que evoca, reforzada por el ninguneo internacional y la sombra de La voz. Aquí se la dejo por si andan en modo el-amor-no-existe: Comme d’habitude

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Adrián Chávez

Escritor y traductor, autor de 'Señales de vida' (Fá Editorial). Ha sido becario del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA) en el área de novela y es editor de La Hoja de Arena. Alterna la literatura y la traducción con la docencia. Twitter: @nochaveznada