La Isla: teatro contra el apartheid

Una isla es la cárcel donde Juan e Hilario comparten desde hace años la misma celda. Ahora, para un festival organizado por la prisión, están encargados de cerrar el programa con la representación de “El juicio de Antígona”. El montaje no resulta nada fácil en cuanto saca a flote los caracteres y fantasmas de ambos; y menos aún cuando uno de ellos recibe una noticia que pondrá en tensión la vida que les queda en común.

La compañía C.A.Na.P.e, de la mano de Karla Cantú, es la encargada de revivir este texto por el dramaturgo africano Athol Fugard en colaboración con dos actores negros como resultado de las luchas contra el apartheid, y adaptado a una versión para México por Nancy Cárdenas en los años setenta.

Quizá el mayor logro de la obra, para empezar por ahí, sea la posibilidad de la empatía. El trabajo de Fidel Monroy y Miguel Ángel Barrera, ambos veteranos actores, roba del público una mezcla de compasión y complicidad que opera en favor del flujo de una historia que tarda en presentar su propuesta. A esto ayuda la nula escenografía y la utilería precisa ―apenas unas cubetas con agua, latas, cuerdas y un puño de arena―, y una secuencia inicial que hace al espectador sentir los trabajos forzados de la prisión sobre sus propios hombros y lo introduce sin posibilidad de objeción al universo de la puesta, y que además contrasta con la violencia sutil con que cierra la historia.

Se trata, por otra parte, de un texto con dos niveles de lectura. El primero camina sobre la piel de los dos presos y se extiende a su relación con la pertinencia del teatro, con el miedo al ridículo y la perspectiva de la libertad; la segunda está enmarcada en el contexto social en que fue escrito. Si bien la primera lectura es poderosa en sí misma, la segunda se pierde en la adaptación para México. Cuesta un rato deducir que Juan e Hilario son presos políticos, y si no se conocen los antecedentes de la obra, es imposible relacionarlos con el apartheid, un escenario que vuelve la historia doblemente rica y convierte “El juicio de Antígona”, la escena final, en un discurso social de perturbadora belleza.

Bastará, pues, que el espectador haga su tarea o que la producción ponga más atención a sugerir el origen de la puesta, para que se dé la doble lectura de una obra por lo demás muy bien llevada a puerto; o quizá, habría que decir, una obra que, apenas termina, zarpa libre.

La Isla, se presenta los miércoles, a las 20:45 en el Foro Shakespeare. El costo del boleto es de $150 pesos.

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Adrián Chávez

Escritor y traductor, autor de 'Señales de vida' (Fá Editorial). Ha sido becario del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA) en el área de novela y es editor de La Hoja de Arena. Alterna la literatura y la traducción con la docencia. Twitter: @nochaveznada