Identidad de género y orientación sexual en la UNAM

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Con el tema «Lo diverso dentro de lo diverso. Las cárceles del cuerpo», se llevó a cabo la IV Jornada de Diversidad Sexual e Identidades de Género dentro de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Con la participación de organizaciones civiles dedicadas a la cultura, el arte o los Derechos Humanos (DDHH), distintas escuelas y facultades de la UNAM se pintaron de los colores del arcoíris durante una semana. El evento fue organizado por el colectivo Udiversidad, agrupación de estudiantes LGBTTTI (Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transexuales, Travestis, Transgéneros e Intersexuales) que promueve los DDHH de este grupo poblacional.

“La Jornada surge por un interés de hacer visible a las personas LGBTTTI dentro de la comunidad universitaria” comentó Astron Martínez, uno de los dirigentes de Udiversidad, en entrevista con La Hoja de Arena. El colectivo invitó a distintas personalidades a participar con ponencias sobre temas como la diversidad sexual a través de la historieta, personas LGBTTTI privadas de la libertad y la cultura leather en México. La parte académica estuvo además complementada por una amplia muestra de arte y performances realizados por la comunidad LGBTTTI.

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Aunque la jornada es una iniciativa estudiantil, contó con la participación de la dependencia de la UNAM encargada de la difusión cultural (la Dirección General de Atención a la Comunidad Universitaria). Ésta ha tenido recientemente una gran apertura a los temas de diversidad sexual e identidad de género, según menciona Astron Martínez; sin embargo, esto no ha ocurrido en todos los planteles de la UNAM. Los dirigentes (Astron y Fernando Patlán) se han encontrado con la institucionalización de la homofobia, dentro de la universidad. Hecho que confrontan con más promoción y más visibilidad.”Precisamente en esta sede (FES Acatlán) escuchamos comentarios muy ofensivos. Palabras como «aquí no se hacen eventos de maricas»” comentó Astron.

“En FES Acatlán se cerró la negociación, argumentando que aquí se manejaban sólo eventos culturales” comentó Fernando Patlán, también en entrevista con La Hoja de Arena. Dichos argumentos, además de resultar discriminatorios, reflejan el desconocimiento que padece el personal de la UNAM con respecto a la cultura y la identidad. A través de la historia, la comunidad LGBTTTI ha desarrollado una identidad colectiva relacionada a las orientaciones sexuales y a la identidad de género. Como cualquier otro grupo identitario, éste ha generado sus propias instituciones sociales y una perspectiva cultural específica. A partir de la consciencia colectiva de nuestra posición social (caracterizada por la discriminación que la sociedad ejerce y que el Estado hace parte de sus leyes e instituciones) hemos desarrollado visiones particulares en torno a casi cualquier tema, desde el arte hasta los Derechos Humanos. Negar que la comunidad LGBTTTI tiene una cultura específica es negar también las culturas de los distintos grupos étnicos, religiosos y nacionales (por mencionar algunos).

Respuestas como ésta no son casos aislados dentro de la universidad, puesto que ésta tiene un amplio historial de homofobia institucionalizada. La autonomía de organismos como la UNAM no constituye extraterritorialidad. Es decir, sus límites y su marco general se encuentran definidos por el orden jurídico nacional. Por ello, la universidad se encuentra obligada a respetar la Constitución Política del país, las leyes federales y locales, y los tratados internacionales que hayan sido firmados por el Ejecutivo Federal y ratificados por el Senado de la República. Por lo tanto, la UNAM se encuentra comprometida legalmente a promover, garantizar, respetar y proteger los derechos a la igualdad, a la no-discriminación y a la seguridad (entre otros) de todas las personas. Pese a los distintos intentos que se han desarrollado en su interior por promover la igualdad y la inclusión, como el Programa Universitario de Estudios de Género y el Programa Universitario de Derechos Humanos, esta ideología no ha logrado extenderse a través de todas sus dependencias.

En 2003, el Grupo Universitario por la Diversidad Sexual-UNAM dio a conocer la existencia de un grupo homofóbico denominado Movimiento Anti-Putos. Los miembros de dicha agrupación presuntamente agredían y extorsionaban a personas LGBTTTI en las instalaciones de la UNAM. Poco hicieron al respecto las entonces autoridades universitarias. No se informó de la realización de investigación alguna ni se emitió, por lo menos, un pronunciamiento en rechazo a los crímenes de odio. Por otro lado, en 2008, se dio a conocer el caso de una pareja homosexual que fue agredida físicamente por elementos de Auxilio UNAM. Los dos estudiantes denunciaron el hecho ante el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED), por tratarse de un acto homofóbico. En sus momento, las autoridades negaron la realización del hecho violento. Los agredidos replicaron que la negativa carecía de elementos probatorios, ante lo cual no hubo respuesta.

En la actualidad, no se han dado a conocer otros casos similares de discriminación. Ante lo cual habría que preguntarse si lo que ha disminuido es el rechazo a la comunidad LGBTTTI, la denuncia o la incidencia mediática. Por ahora, y como los coordinadores de Udiversidad mencionan, es necesario seguir incrementando la visibilidad de las personas LGBTTTI dentro de las universidades y la sociedad en general. Éste es un paso crucial para la identificación de violaciones a los DDHH y la posterior toma de acciones al respecto por parte del Estado.

@dave_lefer

 

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David Ledesma Feregrino

Escritor en formación. Editor en Homozapping. Formó parte de la XIV promoción de la Fundación Antonio Gala para Jóvenes Creadores. Escribe ajeno. La más señora de todas las putas.