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#IceBuckettChallenge y los indignados de ocasión

Bush

Rápido, hay que comentar la tendencia, antes de que la siguiente en la fila la empuje al abismo.

Ayer, un amigo me retó públicamente a hacer el #IceBuckettChallenge. A mí el anonimato me reserva el derecho de hacerlo en mi regadera y con agua calientita, pero en los últimos días hemos visto a buena cantidad de gente famosa bañándose en agua helada o, en su defecto, aceptando hacer una donación a la Asociación de Esclerosis Lateral Amiotrófica (ALS, por sus siglas en inglés), la beneficiaria del numerito.

Por supuesto, la contracultura exprés no se hizo esperar. Las redes sociales ―con perdón del mal chiste― se inundaron de protestas sobre el desperdicio del agua y de memes comparativos en los que, por un lado, George W. Bush se vacía una cubeta encima y, por el otro, un niño africano succiona un grifo oxidado en medio del desierto.

Es al menos sospechosa esta preocupación, tan súbita y conveniente, por la sed en África. Da la impresión de que, si bien es una realidad dolorosa que cuestiona y avergüenza el concepto mismo de humanidad, tiende a utilizarse como un lugar común, uno en el que la opinión fácil está a salvo. ¿Por qué gastar agua en un video cuando hay gente muriendo de sed? La indignación está más cómoda en el extremo seguro, donde el consenso no le exige profundidad.

Según un informe de la organización no gubernamental The Nature Conservancy, para fabricar el coche que usted maneja ―por necesidad impuesta o ilusoria― se utilizaron 147 mil 971 litros de agua; producir la porción de chocolate que coronó su comida de ayer se llevó otros 10 mil 777 litros. Y si se compró unos nuevos pantalones, de una vez súmele los 6 mil 813 litros que se consumieron en el proceso de fabricación. Olvídese de la sed en África y piense en cuánto tiempo pasa bajo la regadera, como si sus meditaciones valieran la escasez hídrica mundial. Pero, a diferencia de los niños famélicos, nuestros hábitos de consumo no son carne de meme.

Por otro lado, no importa que los datos específicos sean reales; lo relevante es que basta hacerlos públicos para que suenen paranoides.

Siempre habrá formas más responsables de apoyar a una fundación médica, y confieso que también me parece repulsivo ver a la nómina de Televisa tirándose agua encima, bañándose en su ego barato y en la admiración de los ilusos; pero tuvo que vaciarse la primera cubeta frente a la cámara para recordarnos que quizá debía conmovernos el despilfarro de los bienes naturales.

La verdad, no nos molesta el desperdicio del agua; nos molesta que esté en YouTube. Nadie quiere una conciencia limpia, basta una conciencia en mute, y las alternativas nos incomodan. Por otra parte, a los indignados de ocasión los delatan el silencio que enmarca sus protestas y sus consignas fatuas, sin raíces, que se mueren en menos de lo que se vacía una cubeta.

@Ad_Chz

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Adrián Chávez

Escritor y traductor, autor de 'Señales de vida' (Fá Editorial). Ha sido becario del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA) en el área de novela y es editor de La Hoja de Arena. Alterna la literatura y la traducción con la docencia. Twitter: @nochaveznada