“He pasado una noche estupenda. Pero no ha sido ésta”: Entrevista apócrifa a Groucho Marx

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El cine de los años treinta se vio marcado por las comedias. Éstas ya no estaban hechas por los actores de antaño, que habrían tenido que cambiar radicalmente su estilo y abandonar el mutismo en pos de la adaptación, por lo cual se abrió el espacio a que nuevas figuras se incorporaran a las producciones de Hollywood. Un caso representativo fue el de los hermanos Marx, que habían debutado en los escenarios vodevil de Nueva York.

Julius Henry Marx (Groucho) junto con sus hermanos mayores Leonard (Chico) y Adolph (Harpo), comenzaron a trabajar desde jóvenes en los espectáculos de variedad. Posteriormente, se incorporaron Milton (Gummo) y Herbert (Zeppo).

Los cinco hermanos Marx sorprendieron a Hollywood y actuaron en 14 películas, dentro de las que destacan “Duck Soup” y “A night in Casablanca”. Sin embargo, los dos hermanos menores, Gummo y Zeppo, salieron del mundo del espectáculo para dedicarse a otros oficios. Luego de esto, Groucho, quien había llevado el peso del personaje principal en los espectáculos, comenzó una breve carrera en solitario y realizó cuatro películas.

La crítica estadounidense lo ha considerado uno de los personajes más icónicos de la primera mitad del siglo XX y, ahora, a sus 80 años, sigue siendo un cómico consagrado en el medio. Su agudeza mental quedó en evidencia luego de que, hace un par de semanas, asistiera al programa  de Bill Cosby.

Cuando llego a su casa, preparada para la entrevista, él me espera en la sala. Fuma un habano. Me pregunto  si es alguno de los que, se cuenta, se llevó del estudio de Cosby luego del show, en un arranque de furia por la calidad  de los puros del conductor. No hago ningún comentario al respecto.

—¿Cuál es la pregunta que le hacen con mayor frecuencia los entrevistadores?

—“¿Podría hablar Harppo?” — contestó con algo de sorna.

—¿Quería ser actor de pequeño?

—No, quería ser escritor. Me hice actor porque éramos muy pobres. Tanto que cuando alguien llamaba a la puerta nos escondíamos todos. Pagábamos un alquiler de veintisiete dólares y éramos diez personas. Recuerdo que cuando el hielero llegaba para repartir a dolicilio, nos metíamos en su camión y le robábamos pedacitos de hielo. Desde entonces siempre se me ha dado muy bien romper el hielo.

—¿Cómo llegó usted al mundo del espectáculo entonces?

—Tenía un tío en el negocio que ganaba doscientos dólares a la semana. Decidí entrar y luego mi madre se aseguró de que mis hermanos siguieran mis pasos. Fue así como nos volvimos los Hermanos Marx.

—¿Ella tuvo relación con su trabajo o sólo los animó?

—Ella se ocupaba de buscarnos trabajo. Además, estaba convencida de que, para eso, tenía que tener aspecto de joven,y, cuando iba al teatro usaba una peluca rubia y un corsé. Todos sabían que rondaba sus cincuenta, pero sólo así se sentía bien.

—Y, en materia amorosa, ¿tuvo usted alguna novia luego de entrar a trabajar a los espectáculos vodevil?

—No. Cuando empezamos a viajar con los espectáculos de variedades no pasábamos suficiente tiempo en ningún lugar como para conocer a nadie. Para  conocer chicas íbamos a las casas de putas. Ahí teníamos mucho éxito.

—¿Cómo, actuaban en los burdeles también?

—Sí, nuestro número completo. Además, las chicas solían vernos en el teatro y, si les gustábamos, nos mandaban notas a los camerinos de: “¿por qué no se acercan a vernos?”.

—Y, ¿cómo creó al personaje de Groucho?

—En la época en que trabajaba en espectáculos de variedades comencé a probar cosas. Si la gente se reía las dejaba y si no, las desechaba.  Así fue como construí un personaje. Con el bigote, por ejemplo, fue distinto. Mi esposa estaba dando a luz a mi hijo Arthur y cuando llegué al teatro no había tiempo para pegarme el bigote, así que me puse un poco de grasa. A la gente no le importó y, entonces, decidí conservarlo también.

—¿Cómo era Hollywood cuando usted llegó?

—Bueno, yo era más joven.

—De las películas que hicieron sus hermanos y usted con la MGM, ¿tiene alguna favorita?

—Me gustaron “Duck Soup” y “Horse Feathers”, pero mi favorita es “A night at the Opera”.

—Luego de “A night in Casablanca” usted hizo tres películas seguidas sin sus hermanos, ¿cómo las considera?

 —No son películas. Hice “Copacabana”, “A girl in every port” y luego “Double dynamite”. La última fue una catástrofe tan grande que casi arruina al estudio.

—Ahora el cine  es más serio que cuando usted trabajaba, ¿a qué cree que se deba?

—Ya no quedan cómicos. Chaplin es demasiado viejo. Mae West ya no quiere trabajar y Buster Keaton y W.C. Fields murieron. Ya no hay sitios donde puedan formarse actores cómicos, tampoco.

—Luego de las producciones  que realizó con sus hermanos, participó usted en un concurso televisivo, “You bet your life”, ¿le gustó ese proyecto? Y ¿por qué había un pato?

—Claro que sí. Es una de las mejores cosas que he hecho en mi vida. El pato estaba ahí porque era más fácil improvisar un chiste sobre él que con un elefante.

—Y, a propósito de programas de televisión, la semana pasada estuvo usted en el programa de Bill Cosby. ¿Cómo lo catalogaría a él?

—En una escala, creo que estaría justo debajo de Nixon. Pero, bueno, yo me pondría a mí mismo también debajo de él.

—¿Existe algo que desee en este momento de su vida?

—Sí, terminar esta entrevista. He pasado una noche estupenda, pero no ha sido ésta.

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@a_deyden

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