Golden Age y la promesa onírica de Phèdre

psicodelia

Por: Ricardo Pineda

¿En realidad necesitamos más synth pop lisérgico de avanzada? ¿Queremos una saturación de bandas chill-wave viajado y semibailable? La respuesta para todo aquél que sabe seleccionar las bandas que ponen de las que desaparecerán cuando palidezcan los colores prendidos de sus leggins espaciales es contundente: No, no las necesitamos.

Pero, si se pone a prueba la paciencia y destensamos la exigencia, el segundo opus del dueto electrónico canadiense, Phèdre, Golden Age (DAPS/Discos Tormento), no sólo se deja escuchar con el cuerpo sobre la pista oscura de baile, la alcoba llena de humo o la sala hipercolorida. También mejora a su anterior trabajo, el nada despreciable homónimo del año pasado, ahora con una impronta más clara pese a su pequeño caos de ensueño.

Daniel Lee y la bajista April Aliermo entregan un disco sintético, pasado por un electro-pop a gus

to bastante sensorial y psicodélico; ahí donde agrupaciones como Prince Rama, Peaking Lights, Ariel Pink´s Haunted Graffiti o Washed Out hacen de las suyas.

El dueto de Montreal va directo a la fantasía y se aleja de los bandazos que escuchamos en su disco pasado. Diez cortes con secuencias y bajos marranos sin perder la sensualidad, así como un tono opaco conforman un menú de amor infeccioso y ligeramente oscuro que le da el toque suficiente para no sólo no abandonar sino disfrutar de buena gana los casi 50 minutos de duración del álbum.

«Ancient Nouveau» es el primer sencillo que se desprende de Golden Age y, si bien está recargada de low-fi y de la parquedad sexualona que se goza en estados de gracia, la pieza no le hace entera justicia al resto del disco. Éste tiene sus secretos y encantos bien colocados y nada escondidos. Golden Age no es un trabajo que venga a pavimentar los senderos por donde caminan también Indian Jewerly, Vega, Neon Indian o Panda Bear ni se nota que esa sea la intención en ningún momento. Quizás sea eso lo que haga sonar fresco y agradable al segundo trabajo del dueto, el cual sabe cuándo disparar un loop, un sampleo o una secuencia pacheca.

Si bien Golden Age es un buen trabajo, aún se percibe que el potencial de Phèdre puede dar para algo con mayor sustancia. No obstante, el dúo tiene algo por demás adictivo, algo que está llamando la atención de artistas, digamos, ya más consolidados, como Ariel Pink´s Haunted Graffiti o el amo sirio del Dabke, Omar Souleyman. No sólo hay que darles un chance al oído y al cuerpo, sino que hay que seguirles la pista de cerca. Prometen.

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