#FueraLauraBozzoDeMéxico

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Según Televisa: “su nombre completo es Laura Cecilia Bozzo Rotondo.
Fecha de nacimiento: 19 de agosto de 1951.
Lugar de nacimiento: Callao, Perú.
La han llamado la Eva Perón del Perú. Doctora en Derecho y Ciencias Políticas. Allá por 1999, en América Televisión, empieza Laura en América que desde el primer episodio logró el primer lugar en audiencia, llegando a ser el primer programa en la televisión peruana con más de 45 puntos de raiting.
Autora del libro Rompiendo cadenas contra la Violencia Doméstica. Actualmente, encabeza el programa de televisión Laura, el cual está diseñado para ayudar a quien más lo necesita. Se trasmite a partir del 24 de enero, de lunes a viernes a las 4 de la tarde por El Canal de las Estrellas. Laura hace mancuerna de ayuda con Fundación Televisa.”

La gran abogada del romanticismo televisivo es el detalle más digno de Televisa y aún más: del peñismo. La imagen de la señora Bozzo no es muy distinta  la imagen de la esposa del presidente; calor familiar, mano hermana, conciencia de los hechos, humanidad amplificada. La pareja presidencial nos ha traído –entre tanta reforma con baches abismales– un arquetipo de vida bien desarrollada. Eso y puras fantasías. La foto es instantánea, lo dicho es instantáneo: lo posterior siempre se queda, como el currículum oculto. Laura graba al niño llorando, recoge a la mujer del estiércol, lávale las manos al viejito. Pero la gente así lo pidió; presidente hecho a mano y con armas tan poderosas que son desconocidas. ¿Qué arma más eficaz que la misma televisión en donde has añorado salir por años?

El gran Chomsky no titubea y subraya luminoso, en sus 10 estrategias de manipulación mediática: 6.- Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión. Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional, y finalmente al sentido critico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos. Realidad y paralelismo. México está todavía amarrado al mundo fantástico y al mundo emocional; porque la facilidad que nos crea esa realidad es más sencilla de vivirla. Es más sencilla de demostrarla con las otras realidades. No fue de gratis que esta mujer haya descendido en un helicóptero que suponía ayuda: se crea un problema y el gobierno, con la ayuda siempre eficaz de la televisión, da una solución.

Era jueves y la gente en Coyuca de Benítez, Guerrero, estaba sedienta, con hambre, llena de lodo y con el agua hasta las rodillas. El gobernador del Estado de México había dicho que irían de parte de su gobierno, dos helicópteros con médicos, rescatistas y profesionales en protección civil. La gente vio cómo descendían dos sujetos rojos del helicóptero. Eran Laura y su ayudante. Después siguieron los camarógrafos. ¿La ayuda había llegado? No. Había llegado Televisa. Y traía consigo un programa especial en ayuda de los damnificados. Era claro: la presión social y mediática que ha dejado la naturaleza se ha volcado hacia todos los sectores funcionales. Así se permea el desastre y la esperanza fluye. ¿Un programa de televisión hecho del mejor melodrama, dónde habíamos visto eso antes, dónde se ve todos los días? Exacto. Y digo mejor melodrama de la manera más antiliteraria posible, lo digo porque es masificado y gradual. Sólo que esta vez la realidad la trascendió a ella y a lo que representa.

Tiene que estar fuera de nosotros porque nosotros hemos propuesto una evolución de contenidos; tiene que estar fuera porque la indignación no soporta bromas; tiene que estar fuera porque existimos jóvenes que neceamos con el criterio y no jugamos con él; tiene que estar fuera porque la naturaleza inquebrantable de la pobreza es ingenua pero también humana; tiene que estar fuera porque estamos cansados de mensajes deleznables hacia los mismos mexicanos. Fuera de México y también de la vida fantástica del mexicano. La rabia espumosa que crea es evidente. La solidaridad está en las bolsas que algún día llegarán a Guerrero con víveres de los mismos mexicanos, no de un modelo primitivo de ayuda como lo es, la distracción esperanzada de la televisión. Está más que claro: #FueraLauraBozzoDeMéxico.

Twitter: @yosoyatzin 

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Carlos Atzin

(Toluca, 1991) Estudió Comunicación Social en la Universidad de la Comunicación. Escribe crónica y entrevista, y fue becario de la Fundación para las Letras Mexicanas en el área de poesía (2014-2015).
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