Espacio público: los ambiciosos proyectos de la #CDMX

Ocurrió con catedrales, museos,bolardo oficinas e incluso con ciudades. La investigación y construcción repetida de ciertas tipologías de construcciones durante ciertas épocas de la historia han respondido a la búsqueda de identidad, la evolución y la solución de problemáticas de toda índole entre los individuos. El boom que vivimos ahora es el del espacio público. Arquitectos, políticos, activistas, ambientalistas y alguno que otro con título de vecino entonan a voz en cuello —y a teclazo en 140 caracteres— las problemáticas donde no existe tal, las deficiencias donde sí lo hay, y los cuestionamientos donde está por venir. Resulta que a las indispensables reformas en plazas, parques y calles de la urbe se les dan pomposos títulos como renovación, recuperación o adecuación, aunque sólo se les dé una manita de gato.

El espacio público es necesario y, aunque no sea el remedio para curar los males de inseguridad que aquejan a la ciudad, las zonas de uso colectivo propician otros valores como el respeto, la tolerancia y la solidaridad. La puntera #CDMX cuenta con buenos ejemplos de estos proyectos: Alameda, Revolución, Madero y Reforma, entre los más conocidos. A estos espacios se suman ahora dos ambiciosos —y muy polémicos— proyectos que pretenden recordarnos que “la ciudad no sólo se deteriora, también se puede mejorar”, en palabras de Bernardo Gómez-Pimienta, autor del proyecto de Masaryk. Mucho más debatido que su proyecto, lo está siendo el de la Avenida Chapultepec, firmado por Fernando Romero con Frente y RVDG.

Regeneración urbana Av. Presidente Masaryk

Lo que comenzó como un proyecto estilístico para arreglar algunas de las banquetas de la Avenida Presidente Masaryk se convirtió sin deberla ni temerla en un plan urbanístico de gran impacto. De cinco cuadras a tres kilómetros, un encargo privado provocó el remozamiento del eje comercial más lujoso de la ciudad en el corazón de la colonia Polanco. La financiación se dio por una cooperación público-privada y las obras (después de un año y medio) aún no terminan.

Cuando parecía que todo iba viento en popa y se lograrían los calendarios de obra, los despropósitos hicieron su aparición; que si el granito era gallego o que si las “piramiditas” eran más o menos bonitas era lo de menos. Por encima de los bolardos de piedra (además de uno que otro coche) se impuso el reglamento, y las pirámides de los cruces de la avenida fueron reemplazadas por tubos de mayor altura y menor belleza. El proyecto (que contemplaba los bolardos de los cruces del mismo granito y mayor altura) no fue respetado y el despilfarro ocurrió inevitablemente. ¿A dónde irán a parar todos los bolardos de granito retirados de Masaryk? ¿Para qué contratar un arquitecto?

Aunque el cambio de bolardos en los cruces ha provocado aún más retraso en la terminación de la obra, los detalles sin acabar son incontables y la circulación a pie por las enormes banquetas de Masaryk sigue sin ser expedita. Entre dimes y diretes, la Autoridad del Espacio Público, la Delegación Miguel Hidalgo y los comités vecinales no parecen ponerse de acuerdo ni parecen estar por la labor de culminar el proyecto a la altura de una ‘‘quinta avenida mexicana’’.

Corredor Cultural Chapultepec

La asociación PROCDMX anunció el mes pasado el proyecto sobre la Avenida Chapultepec desde la calle Lieja hasta la Glorieta de los Insurgentes. El plan de regeneración —urgente para un espacio ávido más bien de un arañazo de tigre— firmado por FR-EE, FRENTE Arquitectura y RDGV arquitectura + urbanismo, ha suscitado la polémica habitual de un proyecto de esa magnitud y nivel. En términos generales la propuesta de ‘‘parque elevado’’ —con aire de shopping mall— se alza sobre la avenida en tres niveles (en algunos de los tramos). El proyecto, financiado todo con inversión privada, pretende reivindicar la “vocación cultural/comercial” de la zona creando espacios destinados a la cultura y locales comerciales. También pretende, entre otras, mejorar la conexión entre las colonias Roma y Condesa con la Juárez, proteger al peatón al cruzar la avenida y conectar los principales puntos de uso de transporte público.

Bajo los hashtags #NoShopultepec  y #SíChapultepec las demandas contra el “segundo piso’’ de la avenida no han sido tan abrumadoras como bajo el hashtag oficial del proyecto: #CCChapultepec. Bajo el lema de ‘‘Otro Chapultepec Posible’’ arquitectos, urbanistas y especialistas en Espacio Público han alzado la voz para entonar en coro que no son necesarios los tres pisos sobre la avenida para lograr eliminar la barrera urbanística que es hoy la Avenida Chapultepec. Lo cierto es que será difícil que los transeúntes a pie de calle suban dos y tres niveles para pasear sobre una avenida cuando lo que se pretende es que crucen seguros de una colonia a otra. Más difícil será frenar este millonario proyecto a estas alturas. Pero si el proyecto es para beneficiar a los ciudadanos, es justo preguntar si hace falta tanto para hacerles ganar este espacio.Iconofinaltexto copy

@ebuenavida

¿Y tú qué opinas?
The following two tabs change content below.
Avatar

Emilio Buenavida

Emilio Álvarez Abouchard es arquitecto por el ITESM Monterrey. Estudió en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid y en Casa Lamm. Colabora con diversos medios de comunicación con artículos relacionados, no sólo con la arquitectura, sino con la cultura en general. Síguelo en Twitter como @ebuenavida.
Avatar

Artículos recientes por Emilio Buenavida (see all)