Escocia, crónica de una fantasía

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Un hombre y una mujer coinciden en un baño. Él, un matón, es testigo del momento en que alguien entra dando un portazo y le apunta con un arma a ella, una aspirante a actriz que no sabe cómo llegó ahí. “Dicen que cuando vas a morir, toda tu vida te pasa en un segundo por la cabeza. Yo me conformaría con que pasara el día de hoy.” Dice ella. Una historia de apenas unos instantes que sólo puede acabar de una forma. Pero antes: la fantasía.

Eso es Escocia, la crónica de una fantasía, una que oscila entre el pasado ineludible de los personajes y un futuro que nunca será. El texto de Gibrán Portela (más conocido por los guiones de La jaula de oro y Güeros) dilata el minuto inminente de su premisa para ahondar en las posibilidades. Ella y él no se conocen, nunca lo harán, han cruzado miradas apenas un segundo antes de que todo termine, y ante la fatalidad del futuro inmediato crean otro y se desbordan hasta lo cinematográfico en un amor imaginario, imposible y casi paródico de sí mismo, que seduce al público por su permisibilidad.

Si bien en un principio las convenciones en los niveles de realidad a los que se enfrenta el espectador resultan confusas ―quizá a ello abona una escenografía más realista que útil―, la dirección de Darío Rosales es en general limpia y el montaje transcurre con fluidez. Eduardo Castañeda hace un gran trabajo como Él, y Esmeralda Pimentel saca adelante a Ella ―es difícil decidir si la exasperación que a ratos causa el personaje, una actriz sin pasado devenida en meretriz de hampones, se debe a su propia vacuidad o al trabajo, insuficiente o en verdad genial, de la intérprete―, sin pasar por alto que la mancuerna de ambos es sólida y hasta divertida.

En hora y media se desdobla la fantasía de dos desconocidos. Apenas sabemos de ellos, pero Escocia atrapa no por identificación sino por empatía: ¿a quién no le gusta imaginar lo imposible? ¿dar rienda suelta al morbo en la seguridad de la propia cabeza? Esta obra, que se presenta los lunes a las 8.30pm en el Foro Lucerna del Teatro Milán (Col. Juárez), hasta el 22 de diciembre, es un relato agridulce sobre aquello que querríamos vivir y no podemos, y aquello que no querríamos vivir pero está por entrar de un portazo. Iconofinaltexto copy

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Adrián Chávez

Escritor y traductor, autor de 'Señales de vida' (Fá Editorial). Ha sido becario del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA) en el área de novela y es editor de La Hoja de Arena. Alterna la literatura y la traducción con la docencia. Twitter: @nochaveznada