El debate sobre la marihuana

Legalizar un mercado –so pretexto de las libertades del individuo– para terminar legislando y regulando, aún más, dichas libertades.

marihuana mexico

El debate sobre la “legalización del uso recreativo de la marihuana” resulta ilustrativo y esclarecedor para los fines que me propongo. Actualmente, en nuestro país se ‘celebra’ una discusión en torno al uso recreativo de la cannabis; existen de hecho dos instancias identificadas por la opinión pública como promotores del debate: la Asamblea Legislativa del Distrito Federal y el Centro Fox. La primera de ellas es un órgano de representación oficial y por lo tanto una institución del Estado, su propósito es abrir el debate para legislar al respecto en el ámbito de su circunscripción: la Ciudad de México. El segundo, es un órgano privado bajo la controvertida representación del ex presidente Vicente Fox, lo que ha logrado posicionar el debate en los medios masivos de comunicación. En ambos casos sostengo que lo que permea es el interés por legalizar un mercado –so pretexto de las libertades del individuo– para terminar legislando y regulando, aún más, dichas libertades y condicionando ese mercado; en resumen, por someter aún más al ciudadano como consumidor cautivo.

Expondré lo anterior con más detalle; en el primer caso, la ALDF presenta dos posiciones en apariencia contrarias que inauguran el debate en un clima de crispación y montan un escenario imposible. 1 Por una parte, el diputado Fernando Belauzarán Méndez ha sostenido que el uso recreativo es un derecho al nivel de los derechos reproductivos de la mujer, en donde lo que está en juego es la libertad del individuo; por lo que, siendo la Ciudad de México y su gobierno la vanguardia política es casi una obligación legalizar el uso y dar protección a los consumidores, pues al ser aceptada su propuesta la marihuana caería bajo el concepto de bien de consumo, por lo que sería regulada toda la cadena de producción, distribución y por lo tanto consumo. 2 La contraparte, representada por el diputado Eduardo Santillán Pérez, apela a la seguridad, y afirma que la legalización no ayudaría a bajar los índices de violencia; por el contrario, se tendría que asumir el riesgo, si se legalizará la cannabis, de acercar la ‘droga’ a sectores de temprana edad a su consumo. 3 En ambos casos, el papel fundamental del gobierno, tal y como se puede interpretar en sus declaraciones, no deja lugar a dudas: se trata de la rectoría de los sujetos que legislan a favor o en contra de las libertades de consumo.

Me explico: en el primer caso aunque se apela a la libertad de decisión es el gobierno el que por medio de la ley designa una

práctica libre como legal o ilegal y define al ciudadano como consumidor; en el segundo caso, es el gobierno el que define los bienes y los males como causas de la seguridad o inseguridad bajo criterios que nada tienen que ver con el fundamento de las leyes o pruebas científicas.En ambos casos, las libertades individuales de los sujetos en pleno uso de sus derechos quedan al margen.

En el segundo caso, la intención de los actores es similar; el ex presidente Vicente Fox parecería guiarse por la convicción de que la legalización terminaría con los problemas provocados por una pésima política mediática contra el ‘crimen organizado’ por su sucesor. Sin embargo, aunque explícitamente remarca que el ‘paradigma prohibicionista ha fracasado’ la legalización traería aparejado una regularización que quitaría recursos financieros al crimen organizado, esto es; la fiscalización de ganancias en impuestos a través de la legislación de un mercado oficializado. De las libertades individuales nada, aunque tratándose del mentado personaje no hay mucho que esperar. Pero existe un cuarto personaje que sin contrastar con el anterior le da una dimensión distinta al asunto.

El empresario norteamericano Jamen Shively es aquél antiguo empleado de Microsoft, heredero de una historia y una genealogía de un antiguo monopolizador del cáñamo en su uso industrial; Diego Pellicer, que lo lleva afirmar de sí mismo “tengo la marihuana en la sangre, por así decirlo” 4Y que ha publicado sus planes: “planeamos crear una cadena nacional e internacional de negocios de cannabis”. 5La oferta planteada al gobierno de su socio, el ex presidente Vicente Fox: “La legalización de esta droga permitiría llenar las arcas del gobierno para dar la lucha a este problema y poder contar con los 50 mil millones de dólares que obtienen los narcotraficantes como ganancia y que utilizan para corromper policías y funcionarios.” 6

También habría que precisar, finalmente, el éxito de Shivey en el negocio del uso medicinal y la legalización aparejada en los E.U. y el propósito de establecer esa negociación con México, el mercado farmacéutico industrial; y por supuesto, la cadena de negocios que se siguen del uso industrial de las plantas tal y como lo hiciera su antepasado. 7 Pero sobre las libertades individuales nada; ni la de uso ni la de inversión. Esto es, como un consumidor cautivo.Iconofinaltexto copy

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Alberto Mora

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