El cine antes del cine

Antes del cine, el hombre conoció y disfrutó de otros espectáculos que lo llevaron con una rapidez insospechada hacia los descubrimientos técnicos que posibilitarían las primeras proyecciones cinematográficas. Ya que la fotografía aún no estaba suficientemente desarrollada, la mayor parte de estos espectáculos se realizaban con incipientes técnicas de animación a partir de ilustraciones.

La linterna mágica fue uno de esos primeros espectáculos, cuyo descubrimiento –alrededor de 1646– se le atribuye a Athanasius Kircher, un sacerdote jesuita que además de ese hizo otros estudios sobre efectos ópticos de luz y sombra. El propio Kircher nunca lo utilizó como un espectáculo; sólo hacia finales del siglo XVIII, gracias a otros profesores, científicos, estudiosos y, finalmente, los showmen (quienes viajaban llevando el espectáculo a diversas poblaciones) se le dio a la linterna mágica un uso práctico.

Se trataba más de una aparición fantasmagórica que de una proyección propiamente dicha; consistía en una linterna dentro de una caja frente a la cual se colocaba un vidrio con algún dibujo. La luz a través del dibujo creaba una sombra sobre la pared. También se usaban lentes frente a la luz y espejos detrás de ésta para mejorar el funcionamiento del artefacto. La mayoría de las cajas tenían que contar con una pequeña chimenea, pues las linternas funcionaban con queroseno. Y ¡ta-rán! He ahí el gran divertimento infantil (y eso, no tanto) de la época.

Con la publicación en 1824 del estudio sobre la persistencia retiniana de Meter Mark Roget, se hizo de conocimiento público la manera de crear la ilusión de movimiento en una imagen. El taumátropo (también llamado rotoscopio o maravilla giratoria)de 1825, que se sigue utilizando como experimento escolar, ilustra este principio.

Consiste en un disco con imágenes distintas y complementarias de cada lado, y cuerdas a los costados que lo hacen girar; al girarlo rápidamente parece que las dos imágenes son una misma. Su invención suele ser atribuida a John Ayrton Paris, un médico inglés, quien lo habría construido para demostrar el principio de persistencia retiniana frente al Real Colegio de Médicos de Londres en 1824.

Después de éste, llegaron otros descubrimientos con sus mejoras y avances, la mayoría encaminados a tratar de proyectar imágenes en movimiento, es decir, la ilusión del movimiento para un público. Entre ellos está el fenakisticopio de Joseph Plateau, en 1832, y el daedalum o zoótropo de William George Horner, en 1833. El primero era un disco giratorio con dibujos en secuencia y orificios verticales. Se colocaba frente a un espejo, se giraba y a través de los orificios se miraba el reflejo de las imágenes que parecían moverse.

El zoótropo o daedalum funcionaba con el mismo principio que el fenakisticopio, aunque resultaba más cómodo: no se tenía que acercar la cara al orificio para poder ver las imágenes en movimiento, sino que éstas se colocaban al interior de un cilindro giratorio con orificios verticales y se podía observar a cierta distancia mientras se hacía girar el cilindro.

Menos de medio siglo después, la fotografía estaba ya en el proceso de innovaciones técnicas sobre placas y negativos. Antes de la fotografía no se podía captar la imagen en movimiento. Este movimiento se creaba a partir de dibujos o ilustraciones hechos manualmente, por lo cual captar la imagen real en movimiento representaba un gran avance.

Con la invención de la fotografía se comienza a crear otro tipo de juguetes ópticos, como el praxinoscopio de Emile Reynaud en 1877: un perfeccionamiento del zoótropo; así como el electrotaquiscopio de Ottomar Anshütz que en 1887 ya utilizaba también imágenes fotográficas y además podía proyectarlas a una pantalla. A partir de ese momento estos dispositivos compuestos de fotosecuencias sustituyeron a aquellos que utilizaban imágenes producidas de forma manual.

Se dice que la idea de fotografiar el movimiento se le ocurrió a Lealand Stanford, gobernador del estado de California en 1872, pues existía la duda de si un caballo al galope separaba en algún momento todas las patas del suelo o si siempre tenía alguna apoyada. Lealand le encargó a Eadweard Muybridge la creación de aparato que pudiera tomar fotos en secuencia para sacarlos de la duda. Con la fotografía para ayudarle, Muybridge, conocido por sus estudios científicos del movimiento humano y animal, construyó un sistema de cámaras que disparaban a intervalos más o menos regulares de tiempo para poder estudiar el galope del caballo (y después, de muchas otras cosas más).

El resultado del experimento se encuentra ampliamente documentado. Incluso se publicaron Animals in motion y The human figure in motion, libros con las fotografías y estudios de Muybridge que hasta hoy son referencias básicas sobre el movimiento.

En 1885 George Eastman, en su empresa Kodak, creó los carretes enrollables, cuyo principio sería de gran ayuda para dar el paso de la animación al cine. Gracias a este invento ya en 1891 Edison crearía el kinetoscopio, cuyo mecanismo, activado al insertar una moneda, hacía pasar una banda de película al frente de una pequeña pantalla de luz que podía verse a través de un agujero en la caja de madera que contenía al mecanismo.

El científico francés Étienne-Jules Marey se interesó mucho en los inventos de Muybridge y en ellos se inspiró para desarrollar el fusil fotográfico. Así nació el concepto de cronofotografía: el dispositivo podía tomar ya 12 fotografías por segundo; en 1899, una vez mejorado, se podía usar en él una bobina de 20 metros de película en 35 milímetros que además tenía perforaciones para disminuir las irregularidades de una fotografía a otra.

Edison creó el kinetógrafo que fotografía a 16 cuadros por segundo y produjo filmes de corta duración que difundió en su kinetoscopio.

Ya fértil el terreno, los hermanos Lumière comenzaron a experimentar con diversos materiales, cámaras y películas, a las últimas de las cuales añadieron perforaciones rectangulares a ambos lados del rollo que además ya eran de varios metros de largo. En 1895 patentaron su invento y lo presentaron ese mismo año al público el 28 de diciembre.

A México el cine llegó en manos de Claude Ferdinand Von Bernard y Gabriel Veyre, enviados a México por los hermanos Lumière en 1896 para presentarle su invento al actual presidente y la primera grabación filmada muestra a Porfirio Díaz frente al Castillo de Chapultepec. El video aún existe:

Así se pasó del mundo animado al mundo cinematográfico. El cine se volvió rápidamente una novedad espectacular y se convirtió en protagonista del entretenimiento, aunque habrían de pasar un par de décadas más para que el lenguaje cinematográfico evolucionara a la forma en que lo conocemos hoy en día.Iconofinaltexto copy

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Mariana Ortiz