El camino de Sinsol

Elena tríptico

Fotos: Paola Gabart

De Fátima Paola e Ignacio Escárcega (Colectivo El Arce)
El Círculo Teatral: Veracruz 107, col. Condesa. C.P. 06140, Cuauhtémoc, Distrito Federal (MB Sonora.)
Domingos, 13:00 horas, del 19 de mayo al 7 de julio.

El camino de El Círculo Teatral

Comienza en el Parque España, en el corazón de la colonia Condesa –si se llega con suficiente tiempo, se puede desayunar en alguno de los puestos de que lo rodean–. La fotógrafa y yo optamos por un café directamente en el teatro; otros desayunan chapatas y crepas dulces. Sentado en la cafetería de El Círculo Teatral, uno tiene la impresión de estar en la sala de un buen amigo.
–¿Van a subir a la función? –nos pregunta la mesera–. Ya casi es hora; no se les vaya a hacer tarde.
Agradecemos, pagamos y nos dirigimos a la escalera que lleva al foro, donde se gesta una breve confusión: algunos hacen fila para una de las lecturas dramatizadas que cada domingo se llevan a cabo; otros estamos formados para El camino de Sinsol, de Fátima Paola e Ignacio Escárcega. De forma más o menos profética, el asunto se aclara y cada quién toma su camino.

Los caminos están hechos para una sola persona…

El foro es pequeño y entrañable, teatro en la recámara. La voz que anuncia la tercera llamada no necesita micrófono, y en el escenario Elena lleva algunos minutos platicando con un hombre.
Elena es bailarina; no de ballet, como sugiere el hombre, sino de un centro nocturno. Nos cuenta de viejos amores y después nos baila al ritmo de quizás, quizás, quizás…
Pero Elena recibe una llamada de Sinsol, un lugar “muy, muy cercano” que esconde más de una oscuridad. Su madre le pide que la visite.
Noto que, conforme Elena desanda sus pasos hacia Sinsol, el público va pasando de la risa franca a la sonrisa nerviosa. En el trayecto, y en la persona de una misma actriz, conocemos a Regalo, la hermana pequeña de Elena, y comenzamos a intuir que algo en el pasado de ambas obligó a la protagonista a tomar un camino lejos de Sinsol. Elena recuerda el día en que se fue, el día en que Regalo le pidió que se quedara; los caminos están hechos para una sola persona, le había explicado.
Cuando nos acercamos al final, en las butacas se hace el silencio. La fiera, la madre de Elena, la tercera cara del monólogo, anuncia su llegada. Elenaaaaaa… Quizá se enfrenten, quizá Regalo tomó su propio camino, quizá Elena se quede en Sinsol o decida retomar el suyo para sanar las heridas del pasado, quizá, quizá, quizá, y nos vuelve a bailar de vuelta al centro nocturno.

La visita a Sinsol

Afuera del teatro, una mujer da vueltas al Parque España en su bicicleta, y lleva en una canasta instalada para tal efecto a sus dos hijas pequeñas. La colonia Condesa está soleada, pero a quienes salimos de El Círculo Teatral nos cuesta acostumbrarnos a la luz tras nuestra visita a Sinsol. Poco a poco la catarsis se templa, se metaboliza, y la vida sigue. Algunos, según escucho, planean venir más seguido.

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Adrián Chávez

Escritor y traductor, autor de 'Señales de vida' (Fá Editorial). Ha sido becario del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA) en el área de novela y es editor de La Hoja de Arena. Alterna la literatura y la traducción con la docencia. Twitter: @nochaveznada