De Cámaras, salones y calles: La reforma y la protesta magisterial

 

Las leyes pasan por las cámaras, los alumnos por los salones y los maestros por las calles del Distrito Federal. Pero, ¿qué es lo que percibe la gente?

 

March CNTE

Fotografía por Eneas de Troya.

No importa quién seas, las lecciones más duras las aprendes en la calle. Sobre todo cuando una reforma educativa repercute en las vías públicas de la capital. Joven o adulto, alumno o maestro, todos aprenderán algo a raíz del panorama actual en el Distrito Federal: las tres leyes secundarias de la Reforma educativa han sido aprobadas por el Congreso. Los maestros disidentes de la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación (CNTE) se manifiestan en contra de la última, la referente al Servicio Profesional Docente. Los ciudadanos resienten tanto los bloqueos en diversos puntos de la ciudad, como el no saber cuándo verán los resultados de las reformas.

El aprendizaje, en la calle o en el aula, no viene de los hechos en sí, sino de la reflexión sobre los mismos. Justo enfrente de su alma máter, la Escuela Nacional de Maestros, se reúne la generación de maestros 77-81, ya en la frontera de la jubilación, para comentar experiencias propias y opinar sobre lo que hacen sus colegas de la Coordinadora en la calle y lo que no ha realizado el sistema político y la sociedad en el aula.

Cifras contra argumentos

¡Hay maestros por todos lados! ¡En cualquier esquina pueden aparecer y arruinarte el día! Suena exagerado. Quizás no tanto cuando la mayoría de los capitalinos desaprueban las manifestaciones de la CNTE. Para ser exactos, 84.62% las desaprueban, según la encuesta realizada por Grupo Impacto Inteligente 360 (GII360). Continuando con las cifras en contra del movimiento magisterial, un 77.31% de los que desaprueban las movilizaciones opinan que en vez de eso se deberían denunciar las inconformidades ante las autoridades correspondientes, sean cuales sean, porque no son aclaradas. Finalmente, 47.82% creen que el mayor problema que causan las movilizaciones es para el Distrito Federal bajo los conceptos de destrozos en calles, pérdidas económicas y tráfico (con 3.24, 16.39 y 28.09 por ciento respectivamente), superando así al 42.81% que opina que lo peor es dejar a niños de varios estados sin clases.

En definitiva, los maestros no son los más populares de la ciudad. ¿Quién podría respaldarlos y bajo qué argumentos? ¿Qué no es la Reforma Educativa el remedio a todos los males de las aulas? “En lo personal yo apoyo a la Coordinadora porque, sin ser muy tendencioso, siempre que exista un contrapeso al gobierno, esto hace ser mejor a ambas partes: gobierno y maestros” declara Nicolás Jacinto Morales, otrora alumno normalista, hoy Subdirector de Integración y Fortalecimiento de Sistemas de Profesionales de la Educación, subdependencia de la SEP. Como él, otros más de su generación refutan a las abrumadoras cifras. Argumentos e historia hay, pero deben ser recordados.

Y sin embargo, la democracia se mueve

Volvamos al año de 1979, génesis de la Coordinadora. El periodista e investigador Luis Hernández Navarro documenta en su texto “Cero en conducta” que la CNTE surgió de movimientos regionales de maestros en estados como Chiapas, Tabasco y Guerrero. No fue producto de algún partido o grupo político y abogaba por aumento salarial y mejores condiciones de trabajo en regiones marginales. Estas demandas ocurrían dentro del Sindicato Nacional, dirigido en ese entonces por otra facción; Vanguardia Revolucionaria. Carlos Jonguitud Barrios era la cabeza de dicha facción y controlaba el sindicato con mano de hierro, con grupos de golpeadores y un sistema de canonjías para sus incondicionales. Añade Hernández que el SNTE formaba parte del partido del estado, el PRI, y nos damos una idea del origen de la disidencia magisterial: Si oyes a otros y no los tuyos, los tuyos verán la manera de ser escuchados.

Y en ésas están aún hoy los docentes agremiados, desde que se gradúan y salen a la calle, al mundo real. “En realidad no nos piden que nos afiliemos. De entrada cuando nos contratan, ahí está el sindicato, ahí está nuestro descuento dentro de nómina. Es mentira que los líderes son escogidos, sobre todo del SNTE. De la CNTE sí son escogidos por la base” dice Rocío Vergara Ortiz, miembro del Programa de Pedagogía Hospitalaria, que se encarga de evitar el rezago escolar en niños internados en clínicas. Ya una vez dentro, “no se toma en cuenta la opinión del maestro en el Sindicato. Es feo decirlo pero en nuestro Sindicato, si no tienes relaciones, no te hacen caso. O la otra manera, de gente muy corrupta, que mediante dádivas te pueden ayudar a hacer un trámite”, comenta Fernando Patlán García. Director de Primaria y Maestro de Secundaria de Matemáticas.

La otra opción para el maestro mexicano, la Coordinadora, no es bien vista por sus acciones estridentes, como muestran las cifras de GII360, pero esto tampoco es nuevo.

Ya desde 1991, Pedro Gabriel Jiménez Torres hacía una “Cronología del movimiento magisterial” para la revista Cero en Conducta (sin relación al texto de Hernández antes citado, pero es curioso que las publicaciones sobre la educación mexicana nos indiquen de entrada reprobación y mal comportamiento) y concluía con ideas como las siguientes:

Se concibe a la movilización como un fin en sí mismo y no como un medio, como parte integrante de una estrategia dentro de un proyecto sindical. Cuando hay movilización sin perspectiva, lo único que se provoca es el desgaste o el agotamiento de un movimiento…Hoy el movimiento magisterial democrático atraviesa por una de sus etapas más difíciles. Por un lado se encuentra con una política gubernamental agresiva en el terreno académico con la intención de implementar un nuevo modelo educativo y con el claro intento de recortar conquistas laborales; por otro lado enfrenta una nueva práctica sindical charra… En la misma CNTE encontramos un discurso y una práctica política con elementos de desgaste, y sólo vemos en algunos núcleos internos de reflexión política pero que, por desgracia, no permean en todo el conjunto.

Al parecer las cosas no cambian en México. Sin embargo, vale la pena ahondar en dos ideas sobre la CNTE escritas por Jiménez Torres: La existencia de reflexión y la movilización por la movilización misma. Sobre la reflexión Fernando Patlán comenta que “la Coordinadora es la respuesta a las injusticias del Sindicato… Los maestros tenían que protestar de alguna manera, ya que en el Sindicato, cualquier acción democrática estaba bloqueada”. Los dirigentes se opusieron antes y se oponen hoy, y sin embargo la democracia se mueve. Sobre la movilización, Nicolás Morales dice que vale señalar que “hay gente del Sindicato infiltrada en la Coordinadora… Eso no me parece sano, porque el Sindicato debería estar para defenderte”.

La protesta magisterial no es perfecta. Tiene fallas en su modus operandi que resienten los capitalinos; pero éstas no ocurrirían si existieran los canales adecuados para captar y resolver quejas dentro del sistema político mexicano. Canales que los mismos capitalinos no conocen. Además ¿Qué tanto lo resiente el ciudadano de a pie en la capital? Falta contar el factor distorsión mediática.

Todo depende del cristal con que se mira

“Si el lector escuchase sólo algunas estaciones radiofónicas de la capital mexicana, tendría esta imagen del centro de la ciudad de México: muchas cuadras bajo sitio, comercios cerrados, restaurantes sin comensales, cantinas sin borrachos y vendedores ambulantes echados de sus territorios” así comienza Arturo Cano su nota “Como cualquier sábado Distrito Federal” para el diario la Jornada el pasado 23 de agosto.

A pesar del mensaje de algunos medios y del gobierno, la realidad era otra, una menos trágica para el comercio local. “No que no haya enojo ciudadano ni mentadas de madre a claxonazos. Las hay, pero iguales a las de cualquier sábado Distrito Federal” escribe el periodista. Los maestros sí estaban en el Centro, los comercios y tiendas departamentales sí tuvieron una que otra dificultad, pero saben arreglárselas ante el hacinamiento de personas, porque ¡así es el centro de la ciudad!

–¿Cerrado? No, aquí abrimos los 365 días del año, dice una dependienta.

–Oiga, pero en la radio dicen que los clientes no pueden llegar aquí.

–Pues quién sabe por qué, la verdad es que nunca hubo tanta gente.

Declaraciones como la de arriba vuelven dudosas las estimaciones de personajes como el líder de comerciantes de la ciudad de México o el dirigente nacional de la Cámara Nacional de Comercio, quienes el mismo día y a bote pronto ya cifraban pérdidas monetarias de varios dígitos. ¿Ciudad apocalíptica por plaga magisterial o ciudad, para variar, llena de gente por ser capital de un país centralizado? Todo depende del cristal “mediático” con que se mira.

El remedio de todos los males

Las leyes secundarias de la educación ya fueron aprobadas. La sociedad ya ajustará cuentas con sus odiados maestros y se verán cambios en la educación, porque, al fin y al cabo, reformar maestros es el remedio de todos los males educativos en México, ¿no?

De hecho, no. El docente es sólo uno de muchos factores en el sistema educativo, tan importante como todos los demás. Fernando Patlán razona que por lo tanto, estas leyes secundarias “no van a mejorar la educación porque no van dirigidas a la educación…son una ley laboral para limitar el accionar de los maestros”. Estas leyes no mejorarán el sistema, no por sí solas, porque falta remendar los otros factores influyentes. ¿Cuáles son?

“Se debe ser un trinomio (padres, alumnos, maestros). Los papás deben ser la parte fundamental dentro de la educación” aporta Alma Silvia Sepúlveda Montaño, Directora de primaria. “Hay necesidad de capacitación. La formación que recibimos es muy débil… Hay que ponernos al día en las nuevas tendencias de la pedagogía y los nuevos recursos tecnológicos” comenta Nicolás Morales. “Se debe hacer un modelo educativo basado en la comunidad mexicana… (el cual) se debe ir mejorando en vez de destruirlo cada sexenio para decir que fue uno el que hizo algo” concluye Rocío Vergara.

Las leyes pasan por las Cámaras. Los alumnos pasan por los salones y ahora los maestros pasan por las calles del Distrito Federal y reflexionan en ellas. Toda la sociedad mexicana aprenderá algo de todo esto. Esperemos que sea algo provechoso. Iconofinaltexto copy

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Gael Montiel

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