Cirkunia: Teatro, circo y música

Cirkunia, espectáculo creado por Tránsito Cinco, se presentó en el Teatro de la Ciudad, Esperanza Iris. Teatro, circo contemporáneo, danza y música son los lenguajes que dialogan en cada una de sus piezas, de la mano del director y coreógrafo australiano Rob Tannion y el mexicano Jorge Díaz.

El resultado escénico de esta colaboración es un espectáculo bien construido, en el que destacan las capacidades técnicas e interpretativas de cada uno de los integrantes de la compañía, formada por egresados del Colegio de Literatura Dramática y Teatro, la Escuela Nacional de Música, la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la UNAM, la Academia Mexicana de la Danza y la Escuela de Danza Contemporánea Ollín Yoliztli.

Raúl Cañas, Jorge Díaz, Cynthia Fernández, Jessica González, Sandra Ibañez, Valeria Jáuregui, Amadeus López, Jesús Netzahuatl y Yuri Yarber forman parte de una ciudad donde el abuso de poder también pertenece a su realidad, pero la forma de interacción es otra. Los actos circenses y la danza están asumidos como algo cotidiano y dentro de la historia, logran transformarse a tal punto que resultan subversivos.

Cada número que ejecutan los habitantes de este lugar tiene la virtud de ser preciso: la dificultad aparece siempre en el momento indicado, las interpretaciones son exactas, cada uno de los momentos en que uno de los integrantes presenta su rutina suma a la totalidad de la pieza y no se abusa de la espectacularidad. Los alcances técnicos que tiene toda la compañía son claramente visibles no sólo por el dominio que cada integrante tiene sobre su elemento –cintas, aro, mástil chino por mencionar algunos ejemplos-, sino también por aquellos elementos que trabajan en conjunto: monociclo, malabares y pulsadas. De tal forma que una de las escenas más llamativas y con más dinamismo de Cirkunia es aquella donde todos, al mismo tiempo, logran tener suspendidos en el aire numerosos pinos.

El único punto débil de Cirkunia se encuentra en la dramaturgia, la cual requiere mucho más rigor y cuidado. Resulta comprensible que en estos momentos hacer una referencia inmediata a la situación del país sea una necesidad y que exista la preocupación (como Transito Cinco lo demuestra en esta pieza), por subrayar que no se puede ser ni indiferente ni evasivo frente a la figura que nos gobierna. Sólo que al hacerlo desde una perspectiva de contrastes donde el alcalde Buenrostro es el malo y expresa sus deseos más profundos sin reserva alguna y los habitantes son personas tremendamente honestas; se pierde la fuerza en el discurso al presentarse de una forma altamente didáctica. A pesar de la enunciación, subyace una idea mucho más poderosa y contundente: el arte transforma y combate la realidad. Quizás, vendría bien a la construcción dramática, apelar más a estos momentos donde el mensaje no es directo ni evidente, confiar más en el subtexto y lo que el espectador pueda deducir y generar a través de éste.

Sin embargo, a pesar de estas observaciones, la obra sigue siendo recomendable. Tal como dijo la señora Irene Gómez, trabajadora del Teatro de la Ciudad,  al terminar la obra “queda un nudo en la garganta”. Señal de que aun cuando hay trabajo por realizar en términos de dramaturgia, el espectáculo dialoga no sólo con distintos lenguajes, sino con distintos espectadores.

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Laura García

Estudió literatura dramática y teatro en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Como actriz ha participado en Flor de lluvia de la compañía Las Primadonnas en distintos festivales en la Ciudad de México de 2012 a 2013. Actualmente cuenta con un apoyo de CONARTE para estrenar su obra Inmarcesible en Monterrey. Es becaria de la Fundación para las Letras Mexicanas.

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