Bluets, i

Yves Klein | Anthropometry

Yves Klein | Anthropometry

Bluets” es un libro tejido. En él, Maggie Nelson describe su romance con el color azul y acompaña ese relato con otros sobre un truene, el accidente terrible de una amiga y sus lecturas de Goethe, Schopenhauer, los griegos. Mi intención es traducir el libro completo, que es una delicia, poco a poquito. Aquí van algunos de los primeros apartados, más la próxima semana.

1. Supongamos que empezara diciendo que me he enamorado de un color. Supongamos que estuviera diciendo esto como si fuera una confesión; supongamos que rasgo mi servilleta mientras hablamos. Empezó lentamente. Una apreciación, una afinidad. Luego, un día se volvió más serio. Luego (mirando la taza vacía, al fondo una mancha café enroscada en forma de un caballito de mar) se volvió, de algún modo, personal.

6. El medio círculo de océano turquesa cegador es el escenario primordial de este amor. Que ese azul exista, el simple hecho de haberlo visto, vuelve mi vida extraordinaria. Haber visto cosas tan hermosas. Encontrarse colocado en esa niebla. Sin elección. Ayer volví y otra vez me paré frente a la montaña.

7. ¿Pero qué tipo de amor es realmente? No te engañes llamándolo sublimidad. Admite que te has detenido frente a una pequeña pila de pigmento ultramarino en polvo en un vaso de vidrio en un museo y has sentido un deseo punzante. ¿Pero un deseo de hacer qué? ¿De liberarlo? ¿De comprarlo? ¿De ingerirlo? Hay tan poca comida azul en la naturaleza – de hecho en azul tiende a marcar la comida a evitar (moho, bayas venenosas) – que los asesores culinarios recomiendan no usar luz azul, pintura azul o platos azules al servir comida. Pero mientras el color puede, en el sentido más literal, minar el apetito, en otro sentido lo alimenta. Podrías querer alcanzar el pigmento para desordenarlo, por ejemplo, manchando primero tus dedos y luego al mundo. Podrías querer diluirlo y luego nadar en él, tallarte con él los pezones, podrías querer pintar con él manto de una virgen. Pero ni así estarías accediendo al azul del pigmento. No realmente.

9. Así que por favor no me escribas para contarme sobre más cosas azules hermosas. Para ser justos, este libro tampoco hablará sobre ninguna. No dirá ¿no es hermoso x? Tales afirmaciones son asesinas de la belleza.

13. En una entrevista de trabajo en una universidad hay tres hombres sentados frente a mí en una mesa. Dice en mi cv que actualmente estoy trabajando en un libro sobre el color azul. Llevo años diciendo esto sin escribir una palabra. Tal vez es mi manera de sentir que mi vida “progresa” en vez de sentir que es una pedacito de ceniza que se desprende de un cigarro encendido. Uno de los hombre pregunta ¿por qué azul? La gente me pregunta esto con frecuencia. No sé cómo responder. Quisiera contestarle que no podemos elegir qué o a quién amamos. Simplemente no podemos elegir.

18. Una tarde cálida de principios de la primavera, Nueva York. Fuimos al Hotel Chelsea a coger. Después, desde la ventana del cuarto, vi una lona azul en una azotea agitándose con el viento. Tú estabas dormido, así que fue mi secreto. Una mancha de cotidianidad, una hojuela azul brillante en medio de esa providencia húmeda. Fue la única vez que me vine. Fue, esencialmente, nuestra vida. Fue un estremecimiento.

20. Coger deja todo como está. Coger no puede interferir de modo alguno con el uso real del lenguaje. Tampoco puede dar ningún fundamento. Deja todo como está.

28. Más o menos en ese tiempo cuando pensé por primera vez: cogemos bien porque él es un superior pasivo y yo una inferior activa. Nunca lo dije en voz alta, pero lo pensaba a menudo. No tenía idea qué tan cierto podría llegar a ser, o que tan doloroso, fuera de las cogidas.

36. Goethe describe al azul como un color vivo, pero desprovisto de alegría. “Podría decirse que trastorna más de lo que alegra.” ¿Estar enamorada del azul es entonces estar enamorada de un trastorno? ¿O es el amor mismo un trastorno? Y de cualquier modo, ¿qué clase de locura es ésa de estar enamorada de algo que es constitucionalmente incapaz de amarte de vuelta?

¿Y tú qué opinas?
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Isabel Zapata

Nació en la Ciudad de México en 1984. Estudió la licenciatura en Ciencia Política en el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) y la maestría en Filosofía en la New School for Social Research. Es poeta, traductora, editora y antílope.
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