Bestias en las paredes.

Pintura Rupestre

Escribir es un ejercicio del ego. Creer que lo que decimos merece ser escuchado por alguien más. Pero a este mundo le sobran iluminados. Con sólo prender la televisión uno puede encontrar varias formas de alcanzar el nirvana. A través de la belleza, sobretodo. Vivimos en una sociedad museo de cera. Por lo mismo, en este mundo plástico, escribir es una manera de querer inventarnos una inexistente alma.

Claro que no. Escribir es solamente saber mentir. Hay que ser un buen mentiroso. Inventar un mundo entero, congruente, que podamos soltar y dejemos caminar por la página en blanco. De la pericia del artesano, de la fuerza interna que le haya inyectado, de que tan bien se mienta, dependerá que tan lejos y a que velocidad ese mundo alcance a andar.

Pero hay algo más. Escribir es intentar decir eso de lo que no se puede hablar. Escribir es inventar combinaciones precisas de palabras que dicen mucho más que el simple significado de sus partes. Escribir es crear un metalenguaje.

Es como mirarnos en un espejo, totalmente desnudos y por fin atrevernos a gritarnos todo aquello que por años hemos callado. Es observar nuestro reflejo en un lago y brincar al agua en busca de un imposible abrazo. Es aventarse contra ese espejo y crear una lluvia de ligeros cristales.

Pero ya en serio, escribir es sólo contar una historia. Es contar las historias que nos hubiera gustado que nos leyeran. Es sacar al chismoso de vecindad que llevamos dentro. Es saciar nuestro morbo, tan instintivo en el humano como la misma violencia.

Escribir es dibujar bestias en las paredes de nuestras cuevas.

¿Y tú qué opinas?
The following two tabs change content below.
Avatar

Fernando Galicia

Estudié ciencia, pero ahora me dedico a leer y escribir cuentos. Director de La Hoja de Arena.
Avatar

Artículos recientes por Fernando Galicia (see all)