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De spoilers, destripes y ñoños

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El spoiler y sus partidarios somos, cada vez más, objetos de una descarada persecución. No sólo se condena su práctica, sino que ahora la palabra misma está en el ojo de un huracán que sólo a los ociosos nos damnifica.

“La palabra española destripe es una alternativa válida al anglicismo spoiler”, dice, así, sin pena ni nada, un artículo de la Fundación del Español Urgente de hace algunas semanas.

Si nunca hubiéramos visto películas dobladas por españoles, o nunca hubiésemos leído novelas traducidas por Anagrama, creeríamos que se trata de una broma. Pero no. La Fondéu es una institución seria y en su artículo argumenta su consejo con solidez académica ―en el entendido de que eso tiene algún valor―.

La Fondéu, como la Real Academia Española, es a veces ese amigo ñoño que invitas a la peda casual de Jalogüín y llega tarde y disfrazado. Es difícil saber si ignoran o nomás se hacen, pero proponer alternativas válidas a posteriori ―¿válidas según quién?, además― para un anglicismo es peor oso que ser el Rey Zombie Purulento en una fiesta llena de chicas sexis.

Me veo obligado a aceptar que destripe no es, en sentido estricto, un disparate. Me cuento entre los que disfrutan esa metáfora de la historia con las vísceras expuestas, inservibles. El que vende trama le saca las tripas y las restriega en la cara del que no ha visto la película. Quizá habría funcionado si, y sólo si: 1) no se les hubiera ocurrido ocho meses tarde; y 2) destripe no fuera una palabra que, de entrada, nadie usa ―estoy seguro de que hay quien ni la conoce―. Pero, de todas formas, es inútil. El anglicismo, como ya he dicho antes, tiene una función semántica, y no se “soluciona” con un equivalente en español.

Muero por ver los frutos que el humor involuntario de algunos académicos hará brotar en publicaciones españolas y en los puristas latinoamericanos, esos amantes mal correspondidos de la legalidad. Preparémonos para toparnos con alertas de destripes que, aunque resulte difícil creerlo, no pretenden ser parodias de sí mismos ―como sucede con el Bukowski de la Colección Compactos―. Pero será un asunto pasajero. El idioma es mucho más sabio y mucho menos chovinista que ustedes. Suerte para la próxima, Fondéu, gracias por participar. Entraste a la catafixia y lo único que te ganaste fue un Jack el Destripador con un conflicto de identidad profesional.

@Ad_Chz

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Adrián Chávez

Escritor y traductor, autor de 'Señales de vida' (Fá Editorial). Ha sido becario del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA) en el área de novela y es editor de La Hoja de Arena. Alterna la literatura y la traducción con la docencia. Twitter: @nochaveznada