Una reportera freelance en el infierno sirio rompe el mito del ‘gran reportaje’

 

Una periodista independiente causó polémica al revelar los secretos de su labor en Siria. Aquí la réplica de sus colegas franceses.

 

syrie.En Alepo, un camarógrafo de la AFP corre para evitar los tiros durante un enfrentamiento, el 5 de Octubre del 2012. (Tauseef Mustafa, AFP)journaliste_0

En Alepo, un camarógrafo de la AFP corre para evitar los tiros durante un enfrentamiento, el 5 de Octubre del 2012. (Tauseef Mustafa, AFP)

Traducción de Adrián Chávez y Gabriela Román

Agradecemos a  rue89 el permiso para su publicación.

Una periodista independiente italiana causó polémica al relatar los secretos de su labor. Rue89 propició la réplica de algunos grands reporters[1] franceses.

En el testimonio “Carta de una reportera freelance desde el infierno sirio”, Francesca Borri, de treinta y tres años, reportera de guerra, nos introdujo a los entresijos más sombríos de una profesión que no deja de ser fascinante.

En un clima de miedo, soledad, competencia profesional, la periodista italiana describe las condiciones de trabajo del reportero independiente, obligado a ejercer en detrimento de su seguridad. Traducido y publicado en Francia el 31 de julio por el sitio del Nouvel Observateur, su texto se ha compartido 65,000 veces en Facebook y ha dado mucho de qué hablar dentro del gremio.

Algunos de sus colegas italianos pusieron en duda la exactitud de los hechos relatados en dicho testimonio y la tacharon de lacrimosa y egocéntrica. Rue89 preguntó a importantes reporteros que trabajan para medios franceses su opinión sobre el texto de la italiana y sobre cómo es la situación en Francia.

“La historia es demasiado bella”

Marc Semo, jefe del servicio extranjero en Libération, enfatiza las “imprecisiones de los hechos” en el testimonio de Francesca Borri, también denunciadas por sus colegas italianos.

“La historia es demasiado bella. No quiere decir que la situación del reportero freelance que ella describe sea falsa, pero debió de exagerar muchas cosas. La historia de la herida en la rodilla, por ejemplo –una periodista italiana que hubiera recibido un balazo en la rodilla de la cual nadie habría oído hablar–, no se sostiene.”

Tampoco resulta creíble que Francesca Borri diga haber permanecido más de un año en Alepo, asegura Marc Semo. En su opinión, no pudo haberse quedado en la ciudad siria más de una o dos semanas.

“La economía de un simple reportero freelance, que llega a instalarse y sigue proponiendo textos cuando los redactores ya se fueron, podría sostenerse en un conflicto como el de Yugoslavia, donde era posible permanecer meses en Sarajevo. Pero en Siria es inimaginable. El riesgo de ser secuestrado, la naturaleza del conflicto y los gastos logísticos hacen que, en la actualidad, un reportero independiente no pueda trabajar en Siria.”

Imágenes satelitales antes y después de la mezquita mayor de Alepo, en la cual el alminar (torre mayor de la mezquita) se derrumbó el 24 de Abril (Science for Human Rights/Flickr/CC)

Imágenes satelitales antes y después de la mezquita mayor de Alepo, en la cual el alminar (torre mayor de la mezquita) se derrumbó el 24 de Abril (Science for Human Rights/Flickr/CC)

Convertida Siria en semejante terreno de peligro, los grandes medios ya no corren el riesgo de trabajar con reporteros freelance.

“Si no enviamos personal del periódico, tampoco aceptamos propuestas independientes. Es una regla fundamental, cuya transgresión sería inmoral e indecente; en caso de heridas o secuestro, el periódico es responsable y debe asumirse como tal.

Cuando la situación no implica tanto riesgo y echamos mano de independientes, nos aseguramos de contratar gente confiable, de seriedad comprobada, que no se expondrá irreflexivamente al riesgo.”

“¿Por qué sigue atada a esta basura de jefe de redacción?”

“No vale la pena arriesgar la vida por nada”, continúa un periodista de nómina en un importante diario, que ha estado en Siria varias veces en los últimos dos años. Prefiere permanecer anónimo.

En su periódico, la cuartilla (1,500 caracteres) se paga a poco más de 100 euros netos.

Los gastos, especialmente el salario del guía (entre 50 y 300 euros diarios), son cubiertos por el periódico. No parece ser el caso de Francesca Borri, quien relata haber recibido 70 dólares por artículo, sin importar la extensión, y no haber recibido ningún reembolso por los gastos propios del reportaje.

“En su carta, no explica por qué sigue atada a esta basura de jefe de redacción. ¡No se puede trabajar para alguien que te pone en peligro por una remuneración tan baja!

Si ningún medio serio acepta su trabajo, no debería ir a Siria.”

Este argumento le hace ruido a la compañera de este periodista de nómina: reportera freelance para varios sitios franceses (entre ellos Rue 89), cubrió la caída de Trípoli y la destitución de Mohamed Morsi en Egipto. Estaba escuchando nuestra conversación telefónica y quiso intervenir.

“Nadie se atrevería a responderle a un obrero que denuncia condiciones de trabajo que deberían cesar. A todos los reporteros independientes les gustaría trabajar para Le monde o Le Figaro. Sólo que no sucede así. Te encuentras trabajando por cualquier cosa, en un intento por colocar tus reportajes en una plétora de sitios y revistas.”

Independiente o corresponsal


Jérôme Bastion, tanto reportero independiente y como corresponsal, explica las diferencias entre ambos estatus:
“Como independiente te tienes que asegurar de que el reportaje es rentable, y luego amarrar un presupuesto provisional aleatorio, porque los proyectos nunca se venden antes; mientras que el corresponsal, una vez aprobado el tema del reportaje, no tiene que preocuparse de su rentabilidad.”

 

En cuanto ir a trabajar en otro campo, es más fácil decirlo que hacerlo, agrega:

“Quiero ir a Afganistán en septiembre, un país contra el cual Francia está en guerra desde hace diez años. Presenté varios temas de reportajes que me gustaría hacer, pero todas las redacciones me responden lo mismo: no es de actualidad. Así que sí, Francesca Borri tiene razón cuando afirma que permanecer en Siria, a donde nadie quiere ir, es nuestra única oportunidad de tener trabajo.”

En los callejones de la ciudad vieja de Alepo, entre la destrucción, en julio de 2013. (JACK HILL,/THE TIMES/SIPA)

En los callejones de la ciudad vieja de Alepo, entre la destrucción, en julio de 2013. (JACK HILL,/THE TIMES/SIPA)

“Un debate saludable sobre las condiciones de trabajo de los reporteros freelance

Para esta reportera independiente, al contentarse con señalar las inexactitudes del testimonio de Francesca Borri, se deja de lado el problema de las condiciones de trabajo.

“La tachan de quejumbrosa, pero nunca nadie le ha reprochado lo mismo a los fotógrafos de guerra que se rebelan, con razón, contra vender sus fotos en 2.5 euros. A ellos, cuando se quejan, se les tiene lástima. ¿Por qué exhibir a Francesca Borri en lugar de hacer las preguntas correctas?

Mejor discutamos sobre el establecimiento de una tarifa para los reportajes freelance, sobre la obligación de las redacciones de cubrir todos nuestros gastos, y del establecimiento de un presupuesto destinado a los reportajes independientes, con el fin de compensar la precarización de la profesión.”

Jérôme Bastion es corresponsal para RFI en Turquía desde 1998. También trabaja como freelance para varios periódicos, radiodifusoras y televisoras francófonas.

“Tal vez este testimonio, escrito bajo el peso del cansancio o de una depresión pasajera, sea algo excesivo. No conozco las condiciones de trabajo en Italia, así que no puedo juzgarlas. Pero lo que sí es seguro es que lo dicho por Francesca Borri revela una situación cada vez más crítica dentro de la profesión.”

El periodista agrega:

“En el contexto extremo de un conflicto abierto, los precios suben como el fuego y, al mismo tiempo, uno tiene que redoblar las precauciones de seguridad y gastar más tiempo en realizar correctamente el trabajo.”

De igual forma, la ausencia de límites menoscaba la seguridad de los reporteros independientes.

“Paradójicamente, uno se siente más solo y abandonado cuando se trabaja para varios clientes potenciales.

Cuando una redacción te envía al lugar, te sientes apoyado, envías información sobre tu situación al responsable de tu medio, el cual, normalmente, te ayudará a salir de una situación difícil.”

“Sí, hay competencia y golpes bajos”

“Cuando se es reportero freelance, tampoco se tiene un redactor en jefe que te conozca bien y sepa cuándo estás cansado y es tiempo de regresar”, añade Sophie-Nivelle Cardinale, reportera de imagen freelance para Arte.

En su opinión, si el texto de Francesca Borri se compartió tantas veces fue también porque rasguña la mitología romántica del periodismo de guerra, así como la imagen de la gran familia de reporteros de guerra llena de héroes humanistas.

Jérôme Bastion: el costo de la guerra


“Si se hace, cínicamente, un balance resumido de Siria: obteniendo gratis la información vía las redes ciudadanas, el conflicto le ha costado mucho menos a las redacciones que si hubieran enviado reporteros. Pero el conflicto ha salido mucho más caro en vidas humanas (periodistas muertos, desaparecidos, rehenes –cuya cifra real está lejos de saberse–) que cualquier otro.”

 

“No hay glamur en no comer, en no bañarse en días, en dormir en un colchón podrido bajo los bombardeos. Y sí, hay competencia; sí, algunos periodistas te van a dar un golpe bajo. Hay todo tipo de periodistas entre los reporteros de guerra.

Algunos están ahí para informar, otros para sacar lana, otros buscan la gloria, otros van correteando su muerte. Y, exactamente igual que en las redacciones parisinas, algunos son legales y otros no tanto. Sólo que en un conflicto no es posible dar marcha atrás.”

“Un hombre jamás habría escrito un texto así.”

Y, en esta gran familia, el asunto de los traumas psicológicos ocasionados por la violencia sigue siendo difícil de abordar, explica Sophie-Nivelle Cardinale; un tabú, de más peso en los países latinos que en los anglosajones. En estos países, los reporteros hablan más fácilmente del sentimiento de culpa, del impacto que representa la muerte de un colega, de la dificultad de readaptarse a la vida normal.

Se trata de un tema tan actual que tan sólo el 2012 fue el año con más muertes de periodistas (ochenta y ocho), según Reporteros sin Fronteras.

“¿Qué tiene de malo decir que la guerra te jode el cerebro? Ya lo dice Francesca Borri: un hombre jamás habría escrito un texto así. En este medio que sigue siendo macho, si le cuentas a tus colegas que vas a ver al psicólogo, te van a responder: ‘Ahí me cuentas; yo me voy a echar a una puta y a tomarme un whiskey.’”

Si emerge la cuestión de la violencia, hay que ver sin duda cómo está relacionada con la precarización de los reporteros independientes.

“El reportero freelance, incluso estando muy a gusto en una gran ciudad sin conflicto alguno, está sometido cada vez más a la presión psicológica. La degradación de las condiciones de trabajo hacen la profesión más difícil y al profesional más psicológicamente frágil.”

“Eso es a lo que yo llamo pasión por el oficio.”

En la entrevista que concedió al Nouvel Observateur, Francesca Borri aborda de nuevo las reacciones suscitadas por su testimonio. Explica que algunas de sus declaraciones podrían matizarse, pero que su mira apuntaba a que los lectores comprendieran la situación y los peligros a los cuales están expuestos en su trabajo algunos reporteros freelance.

“Mi texto es, antes que nada, una autocrítica, no solamente una crítica: una crítica sobre la incapacidad de hablar de la crisis en Siria porque fracasé en el intento.”

La dimensión irracional de este testimonio, sobre lo que impulsa a los periodistas a ir a cubrir un conflicto, es lo que más interesa a Florence Aubernasgrand reporter de Le Monde:

“Tengo la impresión de que se estaba inmolando en el altar de la profesión. Da la impresión de estar en peligro extremo, sólo con decir ‘y sin embrago, me quedo’. Eso es a lo que yo llamo la pasión por el oficio”.

La periodista explica que las zonas de conflicto han sido siempre lugares en los que los periodistas jóvenes tratan de abrirse camino.

“Cuando eres joven, tienes que buscarte la vida, eres carne de cañón informativa, estés en Alepo o una redacción web. Y siempre ha sido así.

Están los que se instalan en el extranjero, los que van a las zonas de conflicto; y están los que entran a las redacciones sin hacer mucho ruido –la técnica de los tiempos en que empecé como secretaria de redacción (después del fracaso de mi primer reportaje en Eritrea)–, o a los medios digitales, hoy en día.”

“Ir a los suburbios es igual de complicado.”

Florence Aubernas:
¿Por qué voy?


“El argumento de ‘me quedo para tener trabajo’, yo no me lo creo. No te quedas por eso. Si es sólo por ganarse 70 euros, eso a mí no me dice nada. Yo soy como todo el mundo: no me gustan las bombas, odio el peligro. Pero aún así voy, porque me gusta ver como la gente se pone retos y trata de superarlos.”

 

A menos de que, como recuerda Marc Semo, la falta de medios en las redacciones y la complejidad de los conflictos en los que los periodistas son directamente considerados el blanco, vuelva ciertas guerras imposibles de cubrir:

“Después de Iraq, hay guerras que no se pueden cubrir. Es trágico pero es real. Entiendo la impaciencia de algunos jóvenes colegas que quieren ir a la zona de conflicto, pero un gran reportaje no es más que eso. Ir a los suburbios es igual de complicado y mucho más fructífero.” Iconofinaltexto copy


[1] El grand reporter es un título honorífico, utilizado en Francia, que se da a los periodistas de cierta antigüedad o notoriedad dentro de un medio de comunicación, y que no cuenta con un equivalente directo en español. [N. de los T.]

The following two tabs change content below.

La Hoja de Arena

Portal cultural de temas infinitos.