Un vistazo al Gran Bosque Oscuro Global

La existencia del internet ha cambiado completa y definitivamente al mundo y el rumbo que ha de tomar la humanidad; por lo tanto, es lógico que esté repleta de misterios (y hechos) realmente inquietantes. Para la época actual, el internet es el equivalente de los oscuros bosques de antaño: un lugar donde se puede transitar siguiendo senderos supuestamente seguros, pero siempre con cierta precaución, porque en la espesura acechan cosas extrañas y maliciosas, desde lobos en busca de niñas pequeñas hasta demonios sanguinarios que cruzan libremente los portales al infierno que existen ocultos entre los árboles.

Tanto esos viejos bosques como el internet son objetivamente peligrosos, pero además son tan misteriosos, tan inmensos y con profundidades tan desconocidas para la gente ordinaria (porque tanto esos bosques como el internet ya estaban ahí antes de que mucha gente naciera, su creación y funcionamiento dependen de fuerzas ajenas a nosotros), que la incertidumbre mezcla miedo y fascinación; ¿qué cosas se ocultan entre sus sombras? ¿Qué poderes y motivos? Antes uno podía quedarse en la aldea y conocer los bosques prohibidos nada más que por medio de historias, leyendas y cuentos de hadas, o se podía salir de la aldea para ver de lejos la silueta de los árboles, quizá incluso cruzarlo por los caminos señalados como seguros (que nunca completamente exentos de la posibilidad de una emboscada de bandoleros o la aparición de un duendecillo ladino). También era posible adentrarse a las profundidades del bosque, lejos de los caminos señalados; las personas que esto hacían eran quienes terminaban alimentando las historias más fascinantes que se contarían después sobre los bosques. Así pasa ahora con el internet, el nuevo Gran Bosque Oscuro Global.

Las sendas comúnmente transitadas son, por supuesto, todo aquello al alcance de Google, básicamente, donde la mayoría de nosotros hacemos nuestra vida virtual, donde están las redes sociales, Youtube, páginas comerciales, blogs y mucha pornografía (casi toda al menos razonablemente legal). Todo esto, se ha explicado muchas veces con la misma imagen, es la diminuta punta del iceberg; el resto de internet existe bajo el agua, se le conoce como Deep Web y, como se trata de un territorio misterioso no pueden darse (supongo que al menos no públicamente) cifras exactas, pero se dice que abarca ente el 80% y el 96% de internet. Nuestro internet cotidiano son los estrechos caminos dentro del bosque, la Deep Web es la espesura del bosque, las sombras entre las que viven las brujas y los ogros.

La Deep Web, igual que los bosques medievales, es material de leyendas. La información que tenemos disponible aquí, desde la punta del iceberg, divide esas profundidades en niveles, cada vez más recónditos y de acceso más difícil, comenzando con foros, páginas indies y pornografía dura, todo en el nivel más cercano a la superficie, el aumento del morbo va marcando el descenso hasta niveles donde lo principal son tres cosas: toda la gama que va del porno más bien bizarro hasta el snuff, mercado negro (drogas, armas, tráfico de personas y órganos, sicarios ofreciendo sus servicios) y hackers cada vez más expertos y potencialmente peligrosos. La economía aquí es regida por bitcoins, que es dinero convenientemente anónimo. Supuestamente en la Deep Web también está resguardados secretos militares y de gobierno (lo que explica la pululación de hackers).

Al buscar en nuestro (superficial) internet se puede encontrar gran variedad de relatos de gente que asegura haberse asomado al abismo, que en muchos casos los miró de vuelta. Los supuestos testimonios que resultan más escabrosos ocurren en una zona todavía más profunda dentro de la Deep Web: la Red Mariana (bautizada como tocaya de la zona en el mundo donde el mar es más profundo). Se asegura que este es el territorio más inaccesible de todo internet, algunos incluso aseguran que, de hecho, ningún humano ha podido entrar a ella todavía (ciertas versiones dicen que está habitada únicamente por una solitaria y brillante inteligencia artificial de origen desconocido). En realidad, ubicar así desde fuera las fronteras en las profundidades más abismales de la Deep Web es difícil, pero supuestamente en lo más recóndito puede encontrarse información retorcida y escabrosa, los secretos más caros al Poder, información real sobre tratos con extraterrestres, macabros experimentos biológicos en seres humanos e incluso presencias demoniacas. Es aquí, pues, donde los extremos se vuelven a encontrar y cierran el círculo, pues una cosa derivada de la más avanzada tecnología se fusiona con aspectos sobrenaturales.

Desde luego, asomarse siquiera a la Deep Web requiere, por protección al curioso, navegadores y programas especiales que ocultan la propia ubicación. No puedo evitar preguntarme qué tan seguros son realmente los navegadores más conocidos para esto, sospecho que tal vez no representen un gran obstáculo para un hacker realmente decidido… tal vez, entonces, estos softwares no sean más que el equivalente moderno de un viejo amuleto pagano que se recomendaba echarse al cuello antes de adentrarse a un bosque prohibido: quizá funcione, quizá no.

Sea cual sea la verdad sobre la Deep Web, todo lo que representa y lo que podría significar si la mitad de lo que se cuenta sobre ella es cierto, emanan un misterio irresistible, un tipo de misterio al que la humanidad siempre ha sido sumamente vulnerable y, por lo tanto, por medio de historias se vuelve parte de la mitología moderna del mundo, en el mismo terreno que los creepy pastas y muy emparentado con los ARG.

Los creepy pastas, básicamente, vienen siendo la evolución natural de las leyendas urbanas, pero trascienden las fronteras geográficas al poblar la gran urbe global que es internet. Se presentan como hechos reales, aunque en casi todos los casos estemos conscientes de que son en realidad cuentos de terror modernos que buscan mayor efecto al ligarse a algún aspecto real y hasta cotidiano, algo que prácticamente cualquier persona pueda sentir cercano, con la intención de, así, dejarnos con la inquietante sensación de que esas cosas perturbadoras realmente existen acechando en nuestra realidad y podríamos encontrarlas cara a cara en cualquier momento. Si la Deep Web es el gran y siniestro bosque prohibido a las afueras de la aldea, los creepy pastas son el fantasma que se mete a las casas por la noche.

De los terrenos cercanos a los creepy pasta surgió el que quizá sea el primer gran monstruo de la cultura popular en esta era de internet: Slenderman. Apareció por primera vez en un foro de internet, dentro de una convocatoria para alterar con Photoshop fotografías convencionales y convertirlas en imágenes sobrenaturales; ahí aparecieron las primeras dos imágenes de Slenderman y, de inmediato, atrajo mucha atención y su mitología fue creciendo rápidamente; probablemente su éxito se deba a que fue construido sobre cosas que han estado siempre en el inconsciente colectivo, varios estudios serios del personaje como fenómeno de internet exponen sus semejanzas con relatos clásicos del folklore que antaño rodeaba los bosques: hadas y duendes de dudosas intenciones, que secuestraban niños y tenían poderes sobrenaturales. La criatura ha colonizado relatos, videos, juegos y arte pero, además, dio un salto a la realidad en una forma trágica, cuando en 2014, en Wisconsin, EU, dos chicas de doce años decidieron asesinar con diecinueve cuchilladas a una amiga mutua (también de doce años); la atacaron en un bosque, donde la abandonaron, pero ella consiguió arrastrarse hasta la carretera, donde un ciclista la encontró y llamó a emergencias. La víctima estuvo a nada de morir, pero eventualmente se recuperó por completo, las atacantes declararon sentirse culpables por el crimen, pero dijeron que era necesario para mostrar su lealtad a Slenderman y que así les permitiera convertirse en sus secuaces.

Pero no fue solamente aquella tragedia lo que traspasó a Slenderman de un mundo (el virtual) a otro (el físico en el que vivimos), si ha trascendido como criatura ha sido en buena parte porque su presencia se ha cimentado en múltiples ARG, que son las siglas en inglés para Alternative Reality Games. Se trata de juegos multiplataformas que a veces van contando una historia y otras veces van revelando pistas para que los jugadores intuyan y armen por sí mismos cuál es la historia detrás de lo que van viendo. En cierto sentido podrían considerarse ligeramente emparentados con los juegos de rol, pero principalmente se trata de un recurso específicamente narrativo, aunque con un formato totalmente único gracias a las posibilidades actuales. En un ARG se puede ser mero testigo de los hechos o a veces tener alguna injerencia en lo que ocurre y, como siempre son transmedia, para tener un panorama completo de lo que está pasando hay que rastrear y complementar información que aparece en distintas plataformas (redes sociales, páginas de internet, canales de Youtube, blogs, medios impresos, etc.). Muchas veces, para encontrar piezas de información y poder seguir adelante con el relato, es necesario resolver códigos, acertijos, pistas o directamente recibir instrucciones por correo electrónico o llamadas telefónicas.

Un elemento vital en los ARG es que siempre se presentan como algo completamente real, nunca como un juego basado en cosas ficticias, incluso cuando son ARGs específicamente diseñados para promocionar un videojuego o una película; los dos más célebres entre estos han sido el previo al estreno de The Dark Knight (donde el Joker reclutaba secuaces mientras el comisionado Gordon le seguía la pista y de fondo transcurría un periodo electoral en Gotham City) y el que surgió como campaña viral para Cloverfield y que continúa hasta la fecha (al parecer resulta una pieza imprescindible para entender por completo la saga de películas diseñada por el polémico J J Abrahams). En cuanto a ARGs que ya nada tienen que ver con promocionar películas, videojuegos (el famoso y extraño I Love Bees, usado para promocionar el lanzamiento de Halo 2) o hasta discos (NIN tuvo su propio ARG previo a lanzamiento de su álbum Year Zero; la trama iba de conspiraciones gubernamentales y avistamientos de “La Presencia”, que era una mano gigante que descendía del cielo en distintos lugares del mundo y amenazaba con desencadenar el fin del mundo) existen muchos realmente interesantes y magníficamente realizados, vale mucho la pena darse una vuelta para buscar muchos de ellos; hay varias listas sobre los mejores disponibles y este es un buen punto para iniciar el viaje.

Generalmente los ARG, como los creepy pasta, buscan teñir de misterio nuestra realidad a través de lo que presentan. Por eso es que la identidad de un extraño ARG sea una de las hipótesis que intentan explicar qué hay detrás de uno de los misterios más grandes que existen en la era del internet: Cicada 3301.

Todo empezó con un pequeño y sencillo mensaje publicado en la página 4chan en 2012, donde alguien que firmaba como 3301 decía estar buscando “individuos altamente inteligentes” y avisaba que la primera pista estaba oculta dentro de ese mismo mensaje. Resolver esa primera pista revelaba lo que se convertiría en el símbolo de este misterio: una cigarra (cicada, en inglés). Desde entonces, una nueva convocatoria ha sido lanzada por Cicada 3301 cada año durante enero. Los distintos acertijos que hay que ir resolviendo para avanzar por la senda del misterioso grupo (porque ya no queda duda de que se trata de un grupo) incluyen decodificación, páginas dentro de la Deep Web, imágenes extrañas, pinturas de William Blake, composiciones musicales originales (y de aire casi sobrenatural), problemas matemáticos, descifrar y comprender un extraño libro místico (el Liber Primus)… Cicada 3301 hace énfasis en que todos los acertijos deben resolverse de manera individual, de modo que aparentemente deben estar interesados en encontrar gente inteligente, hábil en matemáticas, conocedores de arte, literatura y música, no ajenos al misticismo; es decir, gente con cultura general muy amplio. Las referencias no matemáticas de Cicada 3301 van desde los trabajos de Ralph Waldo Emerson hasta las enseñanzas de Aleister Crowley. En realidad, todo el asunto tiene un marcado aura de secta que gira en torno a lo que se intuye como una ideología muy específica, pues incluso envían a las personas lo que parecen peculiares test de personalidad.

No queda claro para qué quiere Cicada 3301 reclutar a personas altamente inteligentes, tampoco queda del todo claro qué buscan ellos como grupo, pues lo único que han dicho sobre sí mismos es que se tratan de un grupo sin nombre ni símbolo (fue internet quien los bautizó como Cicada 3301, aunque es cierto que las metáforas con cigarras son recurrentes en ellos mismos), que buscan combatir la tiranía, que defienden la libertad y el derecho a la privacidad, han dicho que buscan “to re-cloak the world”, que podríamos traducir como “re-encubrir al mundo”. Por eso mucha gente piensa que, tal vez, Cicada 3301 es un grupo de hackers similares a Anonymous y que quieren pelear contra el espionaje absoluto que tienen ciertas esferas de poder sobre nuestra información personal por medios cibernéticos; este aparente espíritu anti-stablishment parece descartar aquella otra hipótesis que sostiene que Cicada 3301 es un método de reclutamiento por parte de alguna agencia de inteligencia gubernamental. Un ex oficial militar hace algún tiempo aseguró ser un ex miembro de Cicada 3301 (un superior suyo lo habría hecho entrar) y dijo que Cicada era un grupo cuasi religioso de izquierda que se hacía pasar por una organización científica progresista y entre sus miembros había oficiales militares, diplomáticos y académicos, todos en desacuerdo con el rumbo que estaba tomando el mundo y, advierte, tienen métodos viles para lograr sus objetivos. Lo que parece incuestionable es que, sean quienes sean, son un grupo con movilidad y recursos, pues algunas de las pistas que han dejado fueron códigos físicos repartidos en distintos países de la noche a la mañana.

Algunas hipótesis sobre Cicada 3301 van todavía más allá y sostienen que detrás de todo el asunto hay una organización que es el vínculo entre esta realidad en la que vivimos y que no es más que una compleja simulación virtual dentro de una computadora, y el mundo genuinamente real desde donde nos programan y monitorean; en este escenario, Cicada 3301 estaría haciendo experimentos que incluyen buscar a individuos específicos para saber cómo reaccionaríamos todos al enterarnos de la verdad sobre nuestra existencia.

Por supuesto podemos encontrar distintos testimonios de personas que han llegado realmente lejos en el camino encriptado señalado por Cicada 3301, testimonios de personas que, sin embargo, por distintos motivos no pudieron llegar hasta el final. Pero de quienes no sabemos nada es de aquellos que sí han conseguido completar la prueba. Desde el primer reclutamiento en 2012 y hasta la fecha no se sabe nada sobre aquellos que completan la prueba de Cicada 3301, simplemente desaparecen por completo del mundo virtual.

Hay más cosas en internet y en la Deep Web, Horacio, de las que sueña tu fantasía. 

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Diego Minero

Diego Minero

Tlaxcala, 1990. Se dedica a la escritura y a la ilustración. Ha sido becario del Foecat en dos ocasiones en la disciplina de Letras, y ganador del Premio Estatal de Cuento (2010); publicó la novela ilustrada 'El pueblo en el bosque', la novela corta 'Un último vaso de Jerez' y el cuentario ilustrado 'Grand Guignol'. Ha publicado columnas y viñetas en diversos medios impresos. Ha tomado un par de talleres, pero el grueso de su formación ha sido autodidacta.

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