Ofrendar una virgen: De Las alegres comadres de Atracomulco

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María Isabel vive encadenada de tantas formas distintas que es difícil pensarla visualizando la libertad, aunque sea sólo en sus sueños. Nunca ha experimentado el aliento de un orgasmo compartido ni la esperanza que puede dar la ciencia. Su territorio de paz es la comida y se mueve en él como la más experta y también como la más necesitada. Es en las aguas del pozole que alivia las ansias de toda una vida de negaciones. El programa que le impone la castidad, instalado en su cabeza desde el nacimiento, no ha fallado ni una vez, pero un estímulo exterior está a punto de amenazar su funcionamiento perfecto. Pronto recibirá una carta firmada por el presidente más guapo que ha tenido su país que le sembrará deseos de abandonar el encierro en búsqueda del amor.

Las alegres comadres de Atracomulco es un espectáculo de cabaret, de la compañía Nopal con Flor, en el que dos hermanas dedican su vida a un sacrificio que llevará a la gente de su municipio a gobernar el país. Su abuela Francisca, antes de morir, emitió una profecía: un hombre de Atracomulco llegaría a la presidencia siempre y cuando María Isabel y María Francisca se mantuvieran vírgenes. Desde entonces ellas no hacen más que cantar y tomar el té, esperando, con ansias secretas, a que acabe el sexenio para que las ganas atrasadas puedan desbocarse.

María Isabel y María Francisca vienen de una familia acaudalada cuyas amistades son tan finas y renombradas como Carlos Salinas de Gortari y Arturo Montiel. Tienen dinero sin hacer mucho para ganarlo, con puestecillos de diputadas o de lideresas sindicales, simplemente por haber nacido en el momento y en el lugar precisos. Como siempre en el cabaret, los personajes sacan brillo a su cinismo, sin tener miedo de admitir que la tinta de sus billetes ha sido extraída de la sangre. ¡Cuántos muertos en el país!, dice una. Son necesarios, responde la otra, necesitamos nuevas fuentes de petróleo.

Las comadres vienen de una tradición de negadoras que parece ser tan vieja como la riqueza mexicana. Se trata de un marco ideológico, pasado de una generación a otra, que dicta que la respuesta ante el dolor y la pobreza es cerrar los ojos o mirar hacia otra parte. La miseria es necesaria en esta construcción dado que permite a los ricos mantener sus privilegios. La política aquí no es más que otro recurso para ganar la partida de Monopoly. Y si alguna vez a alguien se le ocurre sentir pena por las personas oprimidas no hace falta más que encender la tele y activar la fábrica de sueños. Mejor acuérdate de Lucerito en Chispita, dice una de las hermanas y cualquier lamento se desvanece.

Mientras que el personaje de María Francisca está ahí para perpetuar la opresión, María Isabel es la encarnación de los mecanismos de control y de sus consecuencias. Todo lo que quiere Isabel es dejarse ir y darse hasta con el párroco de la colonia, pero el placer y el conocimiento le han sido negados. La única pulsión que se le permite liberar es la de la glotonería y se desfoga a través de ella a tal grado que se come hasta las croquetas del gato. El control que el sistema, encarnado por su hermana, ejerce sobre ella está tan normalizado que se ha hecho incapaz de percibirlo. Igual que un pez no encuentra en la existencia del agua nada raro, María Isabel no cree que sus cadenas representen un desorden. Pero están allí, en el té de media tarde, en la castidad y en los cánticos religiosos. Entre tus manos está mi vida, Señor, canta mirando una fotografía de Peña Nieto, recordándonos que la idea de Estado laico a veces parece más bien una ilusión.

Para completar el cuadro, el pueblo es representado a través de un personaje. Apolinar es el mensajero que trae la información del exterior y es también el esclavo de facto sobre el cual las hermanas demuestran su poder. Al transmitir las noticias de fuera imprime en ellas su propia opinión, casuando conflictos al encontrarse con las de las hermanas.

Las alegres comadres de Atracomulco es una producción de la compañía Nopal con Flor. Bajo la dirección de Francisco Reyes y con las actuaciones de Yanin Arroyo, Luis Montalvo y Eduardo Pueblo, el espectáculo se presentará el próximo lunes 22 de agosto en el Teatro-Bar El Vicio a las 21:30hrs, en el marco de la décimo cuarta edición del Festival Internacional de Cabaret.

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David Ledesma Feregrino

David Ledesma Feregrino

David Ledesma es activista en favor de las personas de la disidencia sexual y de género. Formó parte de la XIV promoción de la Fundación Antonio Gala para Jóvenes Creadores. Le dicen la malquerida.
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