Moscas para todos los gustos

Con matamoscas, insecticida, o simplemente ahuyentándolos, alguna vez hemos tratado de que esos diminutos seres emparentados con hadas maléficas dejen nuestra morada o nuestra comida.

La desprestigiada imagen de los dípteros (orden científico al que pertenecen las moscas) tiene que ver con su desaliñado aspecto y sus particulares predilecciones alimenticias, que van desde la sangre, pasando por néctar, hasta heces fecales.

Los más representativos del orden de los dípteros son los mosquitos (género Anopheles), molestos y voraces chupasangre, las veloces moscas (Musca) y las invitadas, una vez que la fruta comienza pudrirse, las moscas de la fruta (Drosophila).

Diferentes desde chiquitas

Los dípteros nacen de un huevo que eclosiona y se convierte en una larva, a la que comúnmente se le llama gusano. Este estado es de vital importancia, ya que como todo buen bebé solo come y come y duerme. Esto tiene una razón biológica, pues en el caso de las pupas de moscas, requieren alimentarse tanto para poder producir en sus glándulas salivales un pegamento compuesto de proteínas y carbohidratos, el cual excretarán y formará parte de su cubierta.

Estas células presentan también cromosomas politécnicos, los cuales son producidos por repetidos ciclos en los que se duplica el ADN sin que la célula se divida. Estas copias se organizan de manera continua formando un único cromosoma gigante y resultan importantes para que las células salivales puedan producir el pegamento. Este proceso no sucede en los mosquitos, pues antes de ser adultos son totalmente acuáticos.

Las pupas de las moscas son equivalentes a las crisálidas de las mariposas, claro que en menor tamaño. Es aquí, en su morada, donde su maquinaria bioquímica se pone a andar para formar un adulto mosca. Al emerger, las moscas tienen un color pálido y sus alas están enroscadas. Esto sucede porque, así como  nosotros tenemos  sangre que recorre y transporta sustancias a todos nuestros tejidos, ellas tienen hemolinfa, la cual comienza a correr por su pequeño cuerpo cuando nacen y permite que sus alas se despliegan para alzar el vuelo.

Alas, ojos y patas: la genética de las moscas

Thomas Hunt Morgan, el bien apodado “Señor de las moscas”, desde 1909 comenzó a tener pintorescos hallazgos sobre la interacción de los genes y su expresión fenotípica a partir del estudio de las moscas de la fruta (Drosophila melanogaster). Estos organismos han resultado el modelo de estudio genético por excelencia, ya que son fáciles de mantener y no requieren cuidados intensivos; además, se pueden realizar extrapolaciones a otros organismos, como con los humanos, con los que comparte el 50% de identidad genómica.

En la sociedad y en el ambiente

Existen moscas para todos los gustos, y cada una de ellas cumple un rol esencial en el ecosistema. Incluso, ahora algunas especies de moscas tienen un uso médico y forense.

Si bien es cierto que no es elegante estar entre desechos orgánicos, también lo es que alguien tiene que encargarse de ellos y, para nuesta fortuna, eso es lo que hacen las moscas. Estos bichos son cruciales para la descomposición de la basura, ya que en sus patas transportan los microorganismos que hacen que los desechos se biotransformen en nutrientes que puedan ser asimilados por las plantas. Las voraces larvas también ayudan en este proceso.

En el área médica, también pueden participar. Después de alguna intervención quirúrgica lo más peligroso es una infección y una alternativa efectiva es la terapia larval. Esta consiste en el uso de moscas (Phaenicia sericata) en estado larval, que comen con gusto el tejido muerto de la herida. Estas pequeñas son cultivadas en condiciones estériles y siguen estrictos controles de bioseguridad.

Dípteros CSI

Un homicidio puede ser investigado a partir de la precencia de algunos dípteros. Se utilizan algunas especies ques tienen fascinación por los cadáveres (Calliphora vicinia y Sarcophaga carnaria), y gran parte de cuyos ciclos biológicos lo llevan a cabo en cuerpos muertos. A partir del estado del ciclo de vida en que se encuentren, se puede determinar el tiempo que tiene de fallecido un sujeto; y según el sitio donde se encuentren pueden dar pistas de las causas de muerte.

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Issac Hernández Mondragón

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