Microficción: ¿clásico o novedad? Entrevista con el staff de -Cuentosymas-

 

“La microficción demanda una lectura atenta y reflexiva, quizá más que la novela.”

 

En esta con Mónica y Juan José Panno, de Cuentos y más, página web dedicada a promover la lectura y la escritura de la ficción breve hispanoamericana, recorremos aspectos conceptuales y estéticos acerca de uno de los géneros literarios que más circulación tiene en las redes sociales e Internet.

Quizá el origen de esta forma narrativa breve podamos encontrarla en los clásicos griegos y los cantares de gesta. Otros ubican el punto de origen más cercano en la historia, a través de los movimientos del simbolismo francés y el modernismo, con Rubén Darío y Julio Torri como exponentes destacados en lengua española. O aun más cerca del siglo XX desde la enigmática presencia de Kafka. Quizá todo haya empezado en realidad con el sueño de la mariposa que Chuan Tzu tuvo allá por el siglo cuatro antes de Cristo. El mismo sueño que condensa la compleja simplicidad de la pregunta inevitable:

microscope_28737_lgLa Hoja de Arena: ¿Qué es la microficción?

Cuentos y más: El asunto de la definición es en realidad muy polémico. Los investigadores especializados aún no se ponen de acuerdo, por lo que nosotros ni osamos siquiera fijar algún concepto. En nuestro sitio publicamos varios textos teóricos que abordan la problemática pero a nosotros sinceramente no nos preocupa demasiado. Lo único que nos interesa es que a la gente le guste escribir y leer narrativa breve (más allá de la denominación que tome y de la cantidad exacta de palabras), y eso es algo que afortunadamente sucede cada vez más.

LHA: En Microapuntes sobre el microcuento, Andrés Neuman escribe: “Lo más raro del microcuento no es su extensión minúscula, sino su radical estructura”. ¿Por qué entonces la elección del título suele resultar clave en la estructura?

CM: No sé si el título resulta clave pero sí suele ser complementario al texto. Como en los microrrelatos se utilizan pocas palabras, todas tienen una razón de ser, son significativas y permiten entender el texto. El título es simplemente una parte más del relato, no resume ni anuncia nada como en otro tipo de textos.

LHA: ¿Qué posibilidades de expresión habilita la estética del microrrelato en relación con otras formas breves de escritura (haikus, aforismos, breve)?

CM: Las posibilidades de expresión son múltiples, como en cualquier género literario. La brevedad no le quita ni le suma ningún potencial, aunque sí demanda mayor participación del lector. La condensación exige un arsenal de recursos retóricos, tales como la sugerencia, la metáfora, la alegoría, la elipsis, la intertextualidad y otros procedimientos, que obligan al lector a completar el sentido del texto.

LHA: Pensando en grandes escritores que han cultivado el género en el pasado, caso Julio Cortázar con Historias de cronopios y de famas o la recopilación de Jorge Luis Borges y Bioy Casares en la antología Cuentos breves y extraordinarios. ¿Puede considerarse que existe actualmente una nueva generación de escritores de microficción?

CM: Podría decirse. En principio porque cronológicamente es otra generación pero además porque hoy existen muchos escritores con “conciencia de género”. Años atrás los escribían microrrelatos sin saber que lo hacían, la mayoría incluso lo consideraba un texto menor y no le daban demasiado valor. Hoy existe gente abocada por completo a este  género y dedicada a explorar conscientemente todas sus aristas.

Brevedad. Intensidad y sugerencia. Metaliteratura. Empleo de la elipsis y de la ironía. Juego lingüístico que danza con la dimensión de lo conciso y contundente. Cito a José María Merino: “La brevedad en sí no es un valor […] el hecho de que un texto de ficción sea breve no quiere decir que sea un microrrelato. Lo es el dar expresividad narrativa a un texto breve que ensancha la literatura”..

LHA: ¿Se puede delinear cierto acercamiento temático o unidad de criterio entre países latinoamericanos: una zona común regional de lo hiperbreve? O, por el contrario, cada país produce abordajes con estilos diferentes.

CM: Supongo que todos los países practican el género en sus diferentes variantes. En cuanto a las temáticas, más allá de aquellas que pueden considerarse “clásicas” o “universales”, es cierto que los países latinoamericanos comparten aquellas que tienen que ver con una realidad semejante, con características histórico-culturales en común, y con la lengua española. Todos los años, desde Cuentos y más, conmemoramos por ejemplo el golpe del 24 de marzo con una convocatoria a escribir relatos relacionados con la dictadura militar. Siempre nos llegan textos de todos los países, pues lamentablemente es una situación que ha padecido toda la región.

LHA: ¿En Hispanoamérica existen proyectos editoriales que sólo publican microficción?

CM: Existen editoriales (por lo general independientes) en toda Hispanoamérica que se especializan en el género, o que publican mucha microficción, pero no dejan por eso de trabajar también con otros géneros. Las españolas Páginas de Espuma y Menoscuarto, la mexicana Ficticia, la colombiana Cuadernos Negros, la peruana Micrópolis y la argentina Macedonia, son algunos ejemplos.

LHA: Suele asociarse el “boom” del género (jornadas, conferencias, concursos) con los acelerados tiempos de lectura de nuestra forma de vida moderna. ¿Están de acuerdo con esta mirada o históricamente la microficción se ha sostenido  por su propio peso literario, más allá de modas o tendencias?

CM: El género tiene un peso literario que supera cualquier posible moda (de lo contrario no hubiera podido persistir a través de los años), aunque hoy pueda observarse un avance significativo en su estudio y tratamiento en congresos, jornadas, etcétera. Es cierto que la gente no dispone de mucho tiempo para una lectura distendida, y que en ese sentido los microrrelatos pueden consumirse de a uno por día, pero también demandan una lectura atenta y reflexiva, quizá más que una novela. Sí creo que parte de la explicación del “boom” es que su forma se ajusta muy bien a las nuevas tecnologías (celulares, tabletas) y que su brevedad le permite circular maravillosamente a través de Internet y las redes sociales.

LHA: Aludiste a las nuevas tecnologías como formato y por la cantidad de escritos virtuales que circulan. ¿Twitter puede ser una experiencia interesante para el surgimiento de microficcionistas?

CM: Sin duda. Lo mejor es que las personas que quizá no aspiran a ser “escritores” juegan con la escritura, se animan a probar las distintas variantes y a mostrar lo que escriben a los demás. En ese sentido ¡Twitter es una experiencia sumamente interesante y recomendable! De hecho, desde @Cuentosymas proponemos mensualmente juegos y concursos para alentar esta actividad.

LHA: ¿Por qué ha logrado tanta trascendencia un microcuento como “El dinosaurio”, de Augusto Monterroso?

CM: Hay muchísimos estudios hechos sobre “El Dinosaurio” y su afamada “perfección”, pero la “trascendencia” no creo que pueda explicarse. Imagino que fue un texto ubicado históricamente en el lugar y en el momento indicado. Aunque previamente a su escritura ya existía la microficción, es sin duda un cuento fundacional para su estudio como género literario independiente. Es un clásico, un referente y una permanente incógnita.

LHA: ¿Cuáles serían los cinco ítems esenciales que todo buen microficcionista debe tener en cuenta a la hora de sentarse a escribir un minicuento?

CM: Este año, precisamente, incluimos esta pregunta en un pequeño cuestionario que enviamos a muchos de los escritores abocados al género. Las respuestas resultaron útiles, curiosas y divertidas, tanto que luego las incluimos en un video que presentamos en la última feria del libro de Buenos Aires. Los invitamos a leerlas aquí.

A continuación les compartimos algunas microficciones de los entrevistados, Mónica Pano y Juan José Panno.

Mónica Pano

Sumisa

Iba de casa al trabajo y del trabajo a su casa. ¿Con qué otro iba a serle infiel si no era con el colectivero?

Letrados

Se conocieron en la feria del libro. Él le dedicó un poema. Ella se tragó el cuento, y juntos vivieron un amor de novela.

Analfabeto

Algo en ese libro le atraía. Lo llevaba siempre debajo del brazo, aunque no sabía leer…

Juan José Panno

Tribuna popular 

El partido de gala que se disputaba en el Gran Estadio era tan malo, pero tan malo, que los espectadores se empezaron a asomar a los murallones de las graderías para espiar desde ahí el encuentro improvisado que estaban jugando hijos y sobrinos de los profesionales en un campo lindero. Su Majestad, presente en el Gran Estadio, fue notificada de lo que estaba ocurriendo y tomó inmediatamente una medida demagógica de esas a la que ya tenía acostumbrada a la población: mandó traer a los jóvenes al Gran Estadio y ordenó que los cracks pasasen castigados a la cancha auxiliar. La plebe celebró alborozada la novedad, pero diez minutos más tarde todos desdeñaron lo que estaba ocurriendo en el Gran Estadio y empezaron a mirar el partido, abierto y divertido que jugaban los profesionales en el campo contiguo. Iconofinaltexto copy

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