La lección: bípedos incorruptibles


En segundo de primaria tuve una maestra de nombre Silvia. En una ocasión nos dejó una larga lista de palabras a copiar del pizarrón y salió del salón. Cuando volvió, una niña pecosa de nombre Ivonne se inclinó hacia mi pupitre y señaló entre risitas que la maestra había vuelto con los labios despintados. Su conclusión: Silvia fue a darse unos besos con el maestro Juan José, con quien siempre la veíamos compartiendo un café durante el recreo. La teoría de Ivonne me sorprendió muchísimo, y creo que fue la primera vez que tuve consciencia de que los maestros tienen una vida fuera del salón de clases. Aceptar esto es desconcertante, sobre todo en la primaria. Una vida normal en esa etapa, consiste en que el maestro salga de la escuela y de inmediato deje de existir, su función es exclusiva del salón de clases. Por eso es que encontrarlos en el supermercado, verlos en pants paseando a su mascota, o incluso divisarlos del otro lado del patio escolar comiendo un sándwich, es extraño. Tina Fey lo define muy bien en Mean girls: ver a un maestro fuera de la escuela es como ver a un perro caminando en dos patas.

En La lección, Nadezhda (interpretada de manera magistral por Margita Gosheva) es el arquetipo del maestro fuera de la escuela, que además es contemplado durante una crisis. Todo comienza con el robo de una cartera en el salón de clases: al ver la reacción de Nadya ante este inconveniente, nos queda claro que la idea de la justicia es lo que resume al personaje. Sin embargo la situación no crece para explorar la relación maestra – alumnos. El problema de la cartera se vuelve incidental y secundario cuando se presenta el verdadero conflicto: el impresentable marido de Nadezhda ya lleva un tiempo sin pagar la hipoteca de la casa, y a menos que salden la deuda de inmediato, el cuchitril será subastado.

Comienza pues, la travesía. La situación de la protagonista se complica hasta volverse tan engorrosa como la gastada metáfora de la bola de nieve que rueda colina abajo y ¿por qué no? como la bola misma. Cada uno de los obstáculos a los que Nadya se enfrenta es una gota de agua sobre la coronilla. La película avanzaba y yo tenía una sensación muy específica: quería que la mujer perdiera los estribos, me parecía que si no se decidía a estallar en algún momento, su ya húmedo cráneo quedaría perforado. Pero otra virtud del personaje es una de las más escasas de este siglo: la paciencia.

La película es puro realismo: esta repleta de detalles que acomodan la verdad no solamente a nivel anecdótico sino en el plano interno de cada personaje. Un retrato colgado en la pared, el modo en el que se exhala el humo de un cigarro, el llanto contenido de una niña, ciertos parpadeos, una sierra eléctrica colocada sobre un escritorio: objetos que podrían pasar desapercibidos, pero que revelan la naturaleza de cada escena. Cada uno de estos detalles me hacía sentir agradecida de que no pasara lo evidente sino lo inevitable, lo real: el calvario de una mujer honesta. Se construye tal empatía con Nadya, que el verla estallar al fin, se experimenta un alivio glorioso.

Como dije: a Nadezhda la caracteriza su inquebrantable sentido de la justicia, y esto se confirma con la manera en que lidia con cada obstáculo. Revelaré un fragmentito de trama para ejemplificar: hay un momento en que su prestamista le pide que a cambio de un par de días para juntar el dinero que debe, le ponga a su sobrino una buena calificación. Mientras más alta la nota, más días de ventaja. El carácter de la protagonista está tan bien diseñado que la audiencia de inmediato piensa que allí está su perdición: no hay manera de que ella acepte este trato. La vemos meditar al respecto frente a una pila de cuadernos a calificar. Pero la mujer no solamente es de una rectitud inquebrantable, también es inteligente. La solución que encuentra es ponerle a todos sus alumnos la misma calificación alta. Al día siguiente, el aula se llena de reacciones que oscilan entre la alegría y la extrañeza. Los alumnos cuestionan a Nadya sobre las buenas noticias, y ella contesta “¿Prefieren que les ponga 2 a todos?”. “¡No!”, gritan los niños al unísono. El perro que camina en dos patas pasa desapercibido, y la justicia prevalece.

La lección fue codirigida por Kristina Grozeva y Petar Valchanov, se estrenó en 2014 y es parte de la 62º Muestra Internacional de Cine de la Cineteca Nacional. Estará en dicha cede del sábado 15 hasta el jueves 20 de abril. Si alguno de ustedes está interesado en experimentar empatía y ansiedad genuinas, asista. 

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Viera Khovliáguina

Viera Khovliáguina

Dramaturga egresada de la carrera de Literatura Dramática y Teatro de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM y violinista en la Orquesta Mexicana de Tango.
Viera Khovliáguina

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