Justice League y Wonder Woman

Justice League

 

Los comics de superhéroes se han situado en universos compartidos casi desde sus inicios, cuando los editores se dieron cuenta de que las primeras historias de Batman y Superman eran tan exitosas que podrían hacerlos aparecer juntos y, a partir de ahí, se empezó a asumir que la mayoría de los superhéroes de cada compañía existían en una misma realidad. Actualmente, Marvel se mantiene como el campeón de los universos compartidos en el cine, con resultados tan avasalladoramente exitosos (monetariamente y en el recibimiento del público) que ahora todos los estudios grandes están buscando desesperadamente sus propios universos compartidos para poder explotar al máximo en la pantalla grande. DC recién continúa sus intentos por meterse en este tren… pero sería injusto no reconocer que fueron ellos los que primero experimentaron con el concepto de universos compartidos (en temática de superhéroes) fuera del formato impreso. Con el gran éxito de Batman: the animated series en los 90, se inició el Timmverse (llamado así por el legendario Bruce Timm), completado por Superman: The Animated Series, Batman Beyond, Static Shock, Justice League y Justice League Unlimited (la más reciente de estas series, estrenada en 2004), junto con algunas películas animadas; todas estas series, se entiende, comparten la misma realidad.

Ahora acaba de estrenarse la primera reunión de la Liga de la Justicia en el cine, rodeada de polémicas en la realización, montones de rumores, una tendencia negativa por parte de la crítica, odio tóxico entre fanáticos de las dos principales casas de comics y expectativas enormes.

Justice League es una película entretenida pero plagada de fallas achacables a problemas de producción, a la imposición forzada de una visión sobre otra y la intromisión de los productores. No tiene una identidad visual, la trama avanza casi al tanteo y, aunque es sencillísima ‒tanto que lo adecuado sería no llamarle historia sino anécdota‒, el inicio compacta tantas cosas que resulta apresurado. La explicación a esto debe buscarse en dos cosas: por un lado la orden de último momento hecha por Warner para que la película ‒originalmente más larga y que de hecho habría justificado ser la cinta más extensa del DCEU so far‒ no durara más de dos horas y, por otro lado, el brusco cambio de director; Zack Snyder se encargó de la historia y la dirección, como hizo en Man of Steel y Batman v Superman, pero cuando se encontraba a punto de terminar la filmación, sucedió una tragedia familiar que lo hizo abandonar el proyecto. Joss Whedon (vuelto de culto por su Buffy y consagrado por su trabajo al dirigir Avengers) se ofreció a dirigir lo poco que faltaba, como aparente gesto de buena voluntad y sin añadir su crédito a la cinta… pero, aunque su nombre no aparezca en pantalla, sus huellas están por todos lados, son enormes y dañinas, porque al final no se limitó a filmar lo poco que faltaba, sino que reescribió tajos enteros de la historia, regrabó muchas escenas y filmó otras completamente nuevas. El cambio de Snyder a Whedon fue la herida de muerte para Justice League.

No digo esto desde una posición dentro del odio entra las dos tribus más fanáticas (Marvel/DC), disfruto comics y película de ambas casas, encuentro aciertos y fallas en ambas, y me parece que Whedon hizo un muy buen trabajo con Avengers, pero basta recordar los primeros teasers y trailers de Justice League, rebosantes de escenas ausentes del corte final de la cinta (todavía más que como sucedió también con Suicide Squad) para darse cuenta de que las cosas se salieron de control en manos del director suplente cuando empezó a modificar por completo y a las carreras todo el trabajo ya hecho por alguien a quien, en teoría, pretendía apoyar y ayudar. Entre los tropiezos de la historia, si se es cuidadoso, no es difícil encontrar las sombras que quedan de la idea original de Snyder (algo que seguramente estaba preparando desde Batman v Superman), que se intuye más interesante y compleja que el resultado final ahora proyectado en cines. No nos queda más que cruzar los dedos para que, dentro de un tiempo, salga a la venta una versión con la trama, filmación y edición que Zack quería; esto no es imposible, se grabó prácticamente todo, el material existe, puede hacerse.

Justice League tiene múltiples fallas, desde un villano (Steppenwolf) con la personalidad y la complejidad de un olote hasta efectos visuales que por momentos parecen producto de un presupuesto más propio de series de televisión, pasando por contradicciones dentro de la realidad que se supone debemos creer dentro del DCEU; en las peleas no hay nada realmente heroico, y en general no hay una sensación épica, la película tiene momentos excelentes, pero son solamente eso, momentos y detalles, como un todo la cinta no tiene nada extraordinario ni en lo que cuenta ni en lo que sucede ni en la cinematografía. Sin embargo, sí es una película entretenida, las actuaciones de Affleck, Gadot y Fisher son de los elementos más fuertes de la película (la actuación de Ezra ha resultado polémica, pero definitivamente cumple el cometido que buscaban con el personaje), la película sí se puede disfrutar, sí se siente como leer un comic, pero no uno relevante, no uno notable que sobresalga de los demás, sino como un número más de un comic mensual apenas correcto, y la primera aparición en cine de la Liga de la Justicia ameritaba una película mucho, mucho mejor, es por eso que, a pesar de que sí tenga muchos aspectos que han de emocionar a buena parte de los fans de DC, resulta una decepción que termina provocando un sentimiento más de tristeza que de enojo.

Hay otro asunto con la película que está cultivando su propia polémica y, todo indica, es un problema del que también Whedon es responsable.

 

 

Wonder Woman

 

Han empezado a aparecer quejas sobre dos aspectos específicos de la película: el trato que da la cinta a las amazonas y la sexualización de Wonder Woman.

Sobre las amazonas hay dos quejas. La primera es su vestuario; las amazonas que conocimos en la película de Wonder Woman vestían armaduras estéticas, pero a la vez genuinamente prácticas para el combate; la mayoría de las amazonas que vemos en Justice League usan armaduras que más bien parecen bikinis de metal. Ante la polémica, algunas de las extras han declarado que ellas mismas estuvieron perfectamente cómodas con sus atuendos, y es innegable que los cuerpos que dejan al descubierto son admirablemente atléticos y tienen detrás toda una vida de arduo trabajo, naturalmente muchas de ellas debieron sentirse orgullosas de poder mostrar todo ese trabajo; no obstante, es un cambio innecesario sobre algo ya establecido, y como dicen: si no está roto no lo arregles. Me parece que el problema realmente grave, si se ponen lado a lado, es el que señala la segunda queja sobre el retrato que hace la película de las mujeres de Themyscira: las muestra débiles, ingenuas, incompetentes y mera escenografía para masacrar. En Wonder Woman contemplamos a una sociedad de mujeres formidables y poderosas, con habilidades grandiosas en el combate, nos impresionaron, nos importaron y cada baja en sus filas, por pequeña que pareciera, nos retorcía el corazón. Aquí, en cambio, parecen tener la habilidad de pelea considerablemente reducidas y mueren a diestra y siniestra con indiferencia de stormtroopers. Y no, no es que la historia nos demuestre que estamos ante una fuerza malvada tan poderosa que puede incluso opacar a las amazonas, porque las huestes del villano no tienen estrategia alguna y el propio Steppenwolf no hace más que mover su enorme hacha sin concierto alguno ‒lo único que hace durante toda la película, por cierto. Es una auténtica lástima la manera en que se ha rebajado a las amazonas, que eran uno de los aspectos más notables que había conseguido el DCEU.

Por otro lado, están las quejas respecto a la sexualización de Wonder Woman. Hay que tener cuidado con la manera en que entendemos esto. Se apunta, por ejemplo, a los atuendos que usa como civil: pantalones ajustados de cuero y blusas con escotes más que generosos; este no es el problema en sí, de ningún modo, la propia Gal Gadot ha usado vestidos escotados y ha posado para sesiones fotográficas con menos ropa que un vestido. En Wonder Woman, el personaje ya era sexy y hermosa, los personajes a su alrededor no pueden no notarlo y lo mencionan en más de una ocasión, nosotros como público no podemos hacer como que no nos damos cuenta de que es físicamente hermosa… pero, en primer lugar, eso no es de ningún modo lo único que la hace maravillosa: el heroísmo, el idealismo, el corazón, la humanidad de Diana la vuelven hermosa por completo, no solamente un cascarón atractivo. En segundo lugar, cuando es su físico lo que aparece delante de lo demás por un momento, la dirección nos lo presenta con toda normalidad, no con un morbo deliberado, como hace Whedon, que nos muestra a Aquaman sin playera con indiferencia (“Ay, Dios mío!” exclamó en un súbito estado de nirvana la muchachita sentada frente a mí en el cine) pero, cuando se trata de Wonder Woman, la lente de la cámara se vuelve el ojo de un viejo profesor libidinoso mirando a una joven alumna. Que Diana Prince use atuendos sexys no es el problema, el problema es la manera en que el director decide mostrarla. Ese es, básicamente, el problema constante con Wonder Woman en Justice League, no el moldeado del personaje sino cómo el director decide mostrárnosla, porque así está influyendo deliberadamente en cómo la percibe el público. Por eso Whedon decide mostrarnos una y otra vez varias tomas a las nalgas de Diana enfundadas en los pantalones de cuero. Sí, por supuesto, nadie puede negar que lo que vemos es atractivo, pero ¿por qué insistir en enfocar ahí la cámara una y otra vez? Y, por supuesto, también tenemos un chiste donde ella cae al suelo y Flash cae sobre ella, con la cara sobre sus pechos… aparentemente, Whedon no estaba seguro de que Gal accedería a filmar esa breve toma, de modo que utilizó a una doble de cuerpo. El chiste, por cierto, ya lo había hecho Whedon en Avengers: Age of Ultron, con Black Widow.

Es bien sabido que hace años Whedon escribió un guion para una película de Wonder Woman que nadie le quiso financiar, el guion se filtró en internet y a todo mundo le alarmó lo sexista y misógina que resultaba la película que Whedon pretendía filmar. Quedaba claro que, después de eso, nadie le permitiría acercarse al personaje. Pero en Justice League finalmente lo consiguió.

Wonder Woman se mantiene internamente coherente a su personaje al hablar de manera reconfortante a Ciborg y al discutir un asunto ético con Batman, Gal sigue siendo maravillosa en el papel, pero la manera en que el director decide mostrarnos casi cada interacción que tiene Wonder Woman con los hombres de la Liga es sexualizada en una u otra forma, ya sea por un diálogo, por la locación, por alguna insinuación, no nos la muestra como alguien del equipo, sino como la compañera del trabajo a la que todos en la oficina quieren llevarse a la cama.

Lo bueno, decíamos, es que el personaje en sí se mantiene coherente con su identidad, el enfoque que le da Whedon no es letal y no impide disfrutar la película, pero sí es necesario contener esta tendencia ahora que es temprano. Afortunadamente Patty Jenkins ya trabaja en Wonder Woman 2.

El sex appeal es parte de los que ha conformado siempre al personaje de Wonder Woman, pero de ningún modo eso es todo lo que ella es. Respecto a Justice League tenemos dos puntos excelentes: por un lado, la propia Gal Gadot, que ha estado haciendo todo lo posible por saber respetar y honrar a personaje y, por otro lado, la cinta nos regala una escena grandiosa (gastada ya en todos los trailers pero que igual vale mucho) donde vemos a Wonder Woman impidiendo un ataque en un banco y protegiendo de las balas a un grupo de rehenes civiles: eso es lo que de verdad ES Wonder Woman.

Ante esta situación, conviene recodar lo que sucedió al personaje durante sus primeros años, cuando William Moulton Marston, su creador, era quien escribía todas sus historias, repletas de heroísmo y aventura. El personaje se hizo tan famoso que, tras estarlo dudando mucho (después de todo, aunque fuera popular, era una mujer) los editores decidieron incluirla en el comic de la Justice Society of America. Moulton pidió escribir para ese otro comic lo referente a su personaje, pero no se lo permitieron, después pidió por lo menos asesorar y dar sugerencias a los guionistas, pero tampoco se lo permitieron. El resultado fue que, por un lado, el comic titular de Wonder Woman la presentaba peleando contra dioses malvados y científicos pérfidos, defendiendo a las mujeres y protegiendo a los inocentes, mientras que en el comic de Justice Society no era más que la secretaria del grupo de superhéroes hombres. El trato que recibe Wonder Woman en la película de Justice League no es así de escandaloso, pero es evidente que queda mucho por mejorar, especialmente cuando se trata de la película que se estrena justo después de la extraordinaria Wonder Woman, de Patty Jenkins, cinta que fue motivo de que se incluyeran más escenas del personaje en la filmación de Justice League, por cierto… ¿Quizá de no haber existido el antecedente de Patty Jenkins entonces la película sí hubiera resultado para Wonder Woman tan humillante como lo fue su incursión, hace años, en la Justice Society of America

 

Ilustración del autor.

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Diego Minero

Diego Minero

Tlaxcala, 1990. Se dedica a la escritura y a la ilustración. Ha sido becario del Foecat en dos ocasiones en la disciplina de Letras, y ganador del Premio Estatal de Cuento (2010); publicó la novela ilustrada 'El pueblo en el bosque', la novela corta 'Un último vaso de Jerez' y el cuentario ilustrado 'Grand Guignol'. Ha publicado columnas y viñetas en diversos medios impresos. Ha tomado un par de talleres, pero el grueso de su formación ha sido autodidacta.
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