Javier Marín: entre la Roma y el Centro

Javier Marín regresa, después de 19 años, al centro histórico de la de #CDMX mientras una ola de inseguridad azota la colonia Roma.

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caballoJavier Marín no sólo vive y trabaja en la Roma. Ahí mismo, en una enorme mansión reformada en la esquina de las calles Orizaba y San Luis Potosí se encuentra Terreno Baldío, la galería que lo representa y donde -previa cita- se pueden observar y adquirir permanentemente algunas muestras de su quehacer artístico. Pero hoy por hoy no hace falta desplazarse hasta esa colonia ‘bohemia y chic’ (donde últimamente la seguridad brilla por su ausencia) para contemplar el Marín. La última gran exhibición del artista se titula #CorpusTerra y se presenta esta temporada en tres sedes de la colonia Centro de la #CDMX. ‘Terra’, recién inaugurada en el Palacio de Iturbide, es la primera exposición de la muestra que se complementará el mes próximo (19 de noviembre) con la inauguración de ‘Corpus’ en el Antiguo Colegio de San Ildefonso. Como guarnición a esta prolija muestra  (que reúne el trabajo del artista plástico por más de 30 años) en la Plaza Seminario, contigua la Catedral Metropolitana, tres monumentales cabezas dominan el horizonte del primer cuadro de la ciudad.

La semana pasada 20 personas fueron asaltadas en el Belmondo, uno de los locales consentidos de la Roma. La calidez, el menú y el concepto desenfadado del lugar son los motivos por los que este restaurante es el más socorrido por locales y visitantes para cenar entre semana o brunchear el fin. Precisamente a la hora de la cena, el lunes 19 de octubre, cuatro delincuentes irrumpieron en el restaurante.  Con pistola en mano y una funda de almohada  recolectaron celulares, relojes y carteras de la clientela en sólo unos minutos. Aunque la calle de Tabasco (donde está el Belmondo) está casi en penumbras, este acto de delincuencia no es un hecho aislado de esta colonia y mucho menos de la ciudad.

La misma semana pasada y a plena luz del día (18 hrs. del horario de verano),  en la esquina de las calles Medellín y Tlaxcala el que suscribe fue víctima de la inseguridad que azota la colonia. El golpe de la empuñadora de una ‘escuadrita’ contra el cristal de mi coche llamó mi atención súbitamente. El semáforo en rojo y mi posición (en el carril del medio) era la idónea para no poder escapar en hora pico. La pistola la sujetaba un jovencísimo hombre de escasos 20 años ataviado con gorra. Mientras me encañonaba con su pequeña arma, entre su impaciencia y mi miedo le entregué lo que me pedía.  Un eterno segundo después fui capaz de arrancar, ya sin mi reloj, por la calle Medellín.

Desde la misma colonia, pero con rumbo diferente, Javier Marín arrancó desde la Roma con rumbo al Centro. Galopando sobre un enorme caballo hizo su aparición en patio central del otrora Palacio de los Condes de San Mateo de Valparaíso –hoy sede del Fomento Cultural Banamex (FCB)- . La escultura ecuestre de siete metros de altura es imponente no sólo por el tamaño si no por su composición: Reflejo VII está hecha de terracota y fue creada ex profeso para éste espacio.

‘Terra, la materia como idea’, curada por Silvia Zárate, exhibe casi 100 obras escultóricas –todas en barro- en las que Marín presenta la idea de pensar con y desde el material. Barros de Oaxaca y Zacatecas; barro de Talavera; tierra negra; y barro autofraguante (que le permite trabajar a gran escala) son los materiales que componen la ‘terra’ que Javier representa en cuerpos, cabezas, manos y  tibores. Modelado, moldeado y ensamblado son algunas de las técnicas dominadas que se hacen patentes en la obra del escultor. Pero la muestra se centra también en ‘dar a conocer la obra con un enfoque distinto más allá de su espléndida expresión formal’ mencionó Cándida Fernández de Calderón, directora de FCB, el día de su apertura. La curadora invitó a los visitantes a apreciar el proceso en la materialización del trabajo: ‘su obra acabada es sólo la evidencia, el documento y el testimonio de una idea’. El barro hizo al artista.

Javier, michoacano de pura cepa, ha trabajado desde los 80’s para lograr una escala que dramatiza y enfoca la expresión de su obra. Los adjetivos de ‘vigoroso’ y ‘vigente’ se pueden constatar tanto en la búsqueda constante de una magnitud imperante así como en la presencia de su obra alrededor del mundo. La exposición ‘De tres en tres’ presentada a cielo abierto en la Plaza Seminario ha viajado por México e incluso también por el extranjero. Las cabezas monumentales –y huecas- de bronce vienen de Veracruz y aterrizaron en ésta misma época hace dos años, en el Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM) que celebra esta semana su treceava edición en el Centro de la capital michoacana.

Uno de los conductores que atestiguaron mi asalto mencionó que había una patrulla a una cuadra del lugar de los hechos. Lo anterior, me hace, como a los propietarios del Belmondo, no querer tomar medidas legales.Iconofinaltexto copy

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Emilio Buenavida

Emilio Buenavida

Emilio Álvarez Abouchard es arquitecto por el ITESM Monterrey. Estudió en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid y en Casa Lamm. Colabora con diversos medios de comunicación con artículos relacionados, no sólo con la arquitectura, sino con la cultura en general. Síguelo en Twitter como @ebuenavida.
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