Habitantes de los testículos

Reproducción, cosmetología, gastronomía, y caligrafía, entre otros usos del semen y sus pasajeros.

Aunque se arrastren, repten o vuelen, todos los machos tienen algo en común cuya imagen es muy conocida. Ésta es la de una célula de cabeza regordeta y de cola larga que se parece mucho a los renacuajos de las ranas.

Estas células son muy especiales, pues tienen que cargar con algunos víveres para su viaje con destino al óvulo, además del material genético del próximo bebé.

Todas las hembras animales poseen una célula para la reproducción, una gran esfera rellena de grasas y proteínas que no tiene movimiento, y que sólo espera a que el espermatozoide la seduzca. Los espermatozoides son muy inquietos y esto tiene una razón, a pesar de que todas las células de una eyaculación provienen de un mismo macho; entre ellos también compiten y el premio es colonizar por primera vez al óvulo inmóvil.

¿En qué se parece un espermatozoide a un corredor olímpico? Ambos deben ser veloces y ambos lo logran aligerando su peso. Los espermatozoides no hacen dietas, ni tampoco rutinas como los corredores para mantenerse en su peso óptimo, pero en su proceso de formación pierden organélos celulares que son de gran tamaño; sólo viajan con lo esencial.

Hay otro elemento fundamental para ser un campeón en velocidad: la forma. Esa gran cabeza que sobresale del cuerpo del espermatozoide jamás es redondeada; siempre tiende a ser ovoide. Al tener la parte del frente reducida en comparación con la parte de trasera es tan hidrodinámico como un torpedo.

Los espermatozoides son de las células más pequeñas que se pueden encontrar. Su tamaño va de diez a treinta micras (para entender la micra hay que imaginar un metro dividido un millón de veces). A pesar de ser tan pequeños, son muy competidores. Tanto que incluso algunos insectos han desarrollado un flagelo (“la cola”) muy largo para impedir el paso de otros espermatozoides y con esto ser los únicos en poder dejar su legado.

Los aguacates colgantes

Cuando hace frío se contraen y con el calor se expanden. Con esta dinámica los testículos resguardan su preciada carga: los espermatozoides en formación.

Las células que dan origen a los espermatozoides son las espermatogonias; ellas son muy caprichudas con la temperatura, por lo que se tienen que mantener de 1 a 3° C menos a la temperatura corporal. Es por esto que los testículos están recubiertos por redes arteriales y venosas que los refrescan o calientan, además de que el músculo cremaster les deja asomarse con el calor y con el frio los resguarda.

La metrópolis interna de estos órganos está conformada por tejidos que albergan y producen las células que anteceden a los espermatozoides; las espermatogonias son las primeras en el proceso de la formación de las células sexuales masculinas, no tienen flagelo; solo son redondas y grandes. Después se convierten en un espermatocito, este genera una espermátida, la cual aún no tiene cola, solo es muy regordeta. Como son bebés, necesitan de cuidados que les dan dos niñeras, una los nutre y cobija e indica hormonalmente cuando deben generarse más (las células de Leyding) mientras que otras (las células de Sertoli) se comen los desechos de los espermatozoides en formación. Ambas niñeras son fundamentales en la comunicación hormonal.

Este proceso de formación espermática en los humanos dura 64 días, desde que es una espermatogonia redonda, hasta que se forma un espermatozoide coludo.

La maduración final de los espermatozoides se lleva en la parte superior de los testículos, en el epidídimo; es ahí donde se conecta toda la tubería testicular, y finalmente se mezcla con el semen y el líquido prostático.

No es un lácteo

Todas esas células con fin reproductivo evidentemente tienen que salir; aquí los penes son los protagonistas del acontecimiento, pues son el puente entre el paciente óvulo y los espermatozoides, que están en resguardo por el epidídimo. Los penes tienen la forma fálica característica; pero no todos se erectan como en el caso humano; la erección por medio de sangre es un fenómeno poco común en animales. En los mamíferos casi todos los machos tienen un hueso al interior del pene de nombre Báculo, el cual ayuda a darle firmeza al pene en la copulación, por esa rareza biológica los machos humanos no tienen que preocuparse de las fracturas de este hueso.

Cada eyaculación tiene un acompañante, aparte del orgasmo: el semen. Cada especie animal produce una cantidad determinada de este fluido. La Organización Mundial de la Salud, considera que el volumen de eyaculación normal va de dos a seis mililitros, aunque depende de cuándo fue la última eyaculación. Unas gotitas, un mililitro, pueden contener aproximadamente quince millones de espermatozoides. Debido a que es un proceso de producción masivo, suelen suceder errores en su morfología, como pueden ser flagelos cortos o rizados, cabezas redondas. Estas anormalidades existen de forma normal de un diez a un 18% de los espermatozoides y no les suelen permitir llegar a fecundar un óvulo.

El líquido seminal es un licuado de proteínas, fructuosa, ácido cítrico, zinc, carnitina, y células del sistema inmune que protegen y ayudan a los espermatozoides en su viaje por el canal hasta el óvulo.

Y no sólo se usa para la reproducción…

Además del papel tan importante que juega el semen en la reproducción, recientemente este se ha utilizado con otros fines.

El chef Fotie Photenhauer usa semen como ingrediente esencial en las recetas de su libro Natural Harvest ya que afirma que es un ingrediente que no sólo es nutritivo, sino que además tiene una maravillosa textura y unas propiedades sorprendentes en la cocina. Dice que como el buen vino y los buenos quesos, el sabor del semen es complejo y dinámico. Y ha diseñado recetas desde platos fuertes, bebidas refrescantes y postres caseros como el tradicional flan de la abuela.

Si además de comer bien, te gusta lucir envidiable, deberías saber que el semen es usado ampliamente en la cosmetología. Los productos que contienen este ingrediente prometen que este fluido es capaz de combatir las patas de gallo y que puede ser usado como exfoliante. Una de las pioneras en la comercialización de las cremas a base de semen fue la vedette mexicana Lyn May, quien dice haber descubierto mejoras en su rostro después de rigurosas pruebas empíricas.

Además, si quieres guardar muy bien un secreto por escrito puedes plasmarlo con semen. Este descubrimiento fue un aporte de las fuerzas británicas durante la segunda guerra mundial y ha sido usado para hacer arte. En 2008 Martin Von Ostrowski puso eyaculaciones en las paredes del Museo Gay de Berlín que fueron la base de sus pinturas.

El proceso por el cual se generan los espermatozoides tiene el fin, no sólo de crear un nuevo insecto, pez, anfibio, réptil o humano; sino también de generar variabilidad. Pues es una de las formas en las que esta se ha generado y ha permitido la evolución de los animales. Además, el estudio del desarrollo de los espermatozoides y del semen, ha sido básico para poder ayudar a las parejas con problemas para procrear. Este fluido incluso es una forma de ingreso económico para algunos hombres, y con los otros usos que se le ha dado, hasta es parte de la variabilidad cultural. Iconofinaltexto copy

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Issac Hernández Mondragón

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