‘Elogio’, de Sherman Alexie

Mi mamá era un diccionario.

Era una de las últimas hablantes fluidas de nuestra lengua tribal.

Conocía docenas de palabras que nadie más conocía.

Cuando murió, enterramos todas esas palabras con ella.

Mi mamá era un diccionario.

Conocía palabras que fueron usadas por miles de años.

Conocía palabras que no se volverán a pronunciar.

Conocía canciones que no se volverán a cantar.

Conocía historias que no se volverán a contar.

Mi mamá era un diccionario.

Mi mamá era un tesauro.

Mi mamá era una enciclopedia.

Mi mamá nunca le enseñó su lengua tribal a sus hijos.

Oh, nos enseñó a contar hasta diez.

Oh, nos enseñó a decir te amo.

Oh, nos enseñó a decir escúchame.

Y (claro) nos enseñó a decir groserías.

Mi mamá era un diccionario.

Era una de las cuatro últimas hablantes de nuestra lengua tribal.

En unos cuantos años, los últimos hablantes, todos ancianos, también morirán.

Algunos indios más jóvenes hablan una nueva versión de la lengua tribal.

Pero los últimos hablantes antiguos desaparecerán.

Mi mamá era un diccionario.

Pero nunca me enseñó la lengua tribal.

Y a mí nunca me interesó aprender.

Mi mamá siempre dijo: “El inglés será tu mejor arma.”

Tenía razón, tenía razón, tenía razón.

Mi mamá era un diccionario.

Cuando murió, sus hijos le lloraron en inglés.

Conocía palabras que fueron usadas por miles de años.

A veces, tarde en la noche, cantaba una de las viejas canciones.

Nos cantaba canciones de cuna antiguas.

Nuestros ancestros nos hacían dormir.

Mi mamá era un diccionario.

Tengo un casete grabado en 1974.

En ese casete, mi mamá habla la lengua tribal.

Habla la lengua tribal con su madre, Mamá Grande.

Y después cantan una canción antigua.

No había escuchado ese casete por dos décadas.

No quiero arriesgarme a romper el casete en un radio viejo.

No quiero arriesgarme a que alguien intente transferirlo a digital.

La conversación entre mi madre y mi abuela no pertenece a la nube.

Esa canción es demasiado sagrada para Internet.

Entonces el casete se deteriora y sé que pronto morirá.

Tal vez lo entierre cerca de la tumba de mi mamá.

Tal vez lo entierre al pie del nicho que comparte con mi padre.

Miento, claro.

Nunca lo enterraría donde alguien pueda encontrarlo.

¡Mantengan su distancia, arqueólogos! ¡Fuera, fuera!

Mi mamá era un diccionario.

Conocía palabras que fueron usadas por miles de años.

Conocía palabras que no se volverán a pronunciar.

Ojalá pudiera construirles tumbas a cada una de esas palabras.

Tal vez este poema es una tumba.

Mi mamá era un diccionario.

Hablaba el viejo lenguaje.

Pero nunca me enseñó cómo decir las palabras antiguas.

Siempre me decía: “El inglés será tu mejor arma.”

Tenía razón, tenía razón, tenía razón.

 

– versión de Isabel Zapata, para ver el original da click aquí.

The following two tabs change content below.

Isabel Zapata

Nació en la Ciudad de México en 1984. Estudió la licenciatura en Política en el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) y la maestría en Filosofía en la New School for Social Research. Es poeta, traductora, editora y antílope.

Artículos recientes por Isabel Zapata (_892701aa_)