El Rey de los Sueños

The Sandman fue un game changer para la industria del comic, sucedió en un momento en que el propio medio estaba encontrando formas de reinventarse a sí mismo, se trata de una de las sagas más aclamadas e importantes en la historia del comic. Es además la obra que, como la tormenta al inicio de La tempestad (Shakespeare) anuncia la presencia de un mago asombroso, uno de los autores más importantes en todos los géneros que derivan de la fantasía: Neil Gaiman. The Sandman se mantiene como uno de los trabajos que con más cariño siguen atesorando sus hordas de seguidores. Pero hay más, porque básicamente, esta saga de comic, se trata de una experiencia poco común para los lectores en términos de técnica y de esencia.

Los lectores que se vuelven seguidores de autores específicos que se encuentran vivos en el mundo al mismo tiempo que ellos, van a seguir su trayectoria atentamente, conseguirán cada nuevo libro en cuanto salga a la venta y, entre otras cosas, podrán ver la evolución del autor a través de sus distintos trabajos, en distintos libros y relatos. The Sandman es, por sobre toda etiqueta posible, una obra admirable literariamente hablando, si bien su formato de comic resultó vital para el alcance de su éxito (no olvidemos que comenzó a publicarse cuando Gaiman todavía no se convertía en una eminencia reconocida) y, en términos visuales, resultó muchas veces tan innovador como su propia historia.

La saga se publicó durante casi diez años, que es poco menos del tiempo que le toma a Jeffrey Eugenides escribir una sola novela y también el tiempo que le toma a Stephen King escribir media centena; me estoy refiriendo a ejemplos novelísticos porque, si nos ponemos a hablar de sagas longevas, The Sandman es mucho más pariente de En busca del tiempo perdido, Las mil y una noches, El cuarteto de Alejandría, Los Buddenbrook o a la Serie Chrestomanci que a las series mensuales regulares de DC comics o Marvel (eventualmente, el título fue trasplantado de DC a Vertigo, puro british power).

De modo que, partiendo de esta noción, la historia de Morfeo escrita por Neil Gaiman durante tantos años ofrece la oportunidad de ver la evolución de un autor en su forma de trabajo y de contar historias no de un libro a otro ‒porque generalmente la evolución de un autor entre libros implica que los lectores notarán el proceso a tajos, en saltos de meses o años entre un trabajo y otro‒, sino dentro de un mismo mundo, dentro de una misma saga, es decir: en tiempo real.

Hay algo todavía más profundo: The Sandman nos permite contemplar la evolución de Gaiman como autor, a un nivel ya no sólo de técnica sino personal, sus propias reflexiones sobre el arte, sobre la creatividad, la imaginación, sobre el oficio mismo de contar historias y los motivos para hacerlo, todo queda escrito a lo largo de los 75 números que duró la serie original, esto fue lo que el comic ofreció a sus lectores mientras se fue publicando y es lo que quedó anotado por siempre para nuevos lectores: La sensación tan íntima (aunque generalmente inconsciente) de compartir con el autor no sólo el recorrido por el mundo que ha creado para su historia, sino de compartir su propio viaje personal en el que va modelando su estilo y su alma creativa, que el comic haya tenido ese espíritu que entremezclaba arte, ensoñaciones, cuentos, literatura, reflexiones personales y por eso mismo cierto aire de diario, es un factor importante tras la clave del éxito de The Sandman que, incluso si solamente se le quiere ver como un comic y nada más, es una de las historias más originales (a pesar de alimentarse exhaustiva y visiblemente de mitologías previas), más hermosas (con todo y numerosos episodios realmente oscuros) y literariamente revolucionarias (desde su formato de comic) que se han publicado en la era moderna. 

 

Ilustración del autor.

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Diego Minero

Diego Minero

Tlaxcala, 1990. Se dedica a la escritura y a la ilustración. Ha sido becario del Foecat en dos ocasiones en la disciplina de Letras, y ganador del Premio Estatal de Cuento (2010); publicó la novela ilustrada 'El pueblo en el bosque', la novela corta 'Un último vaso de Jerez' y el cuentario ilustrado 'Grand Guignol'. Ha publicado columnas y viñetas en diversos medios impresos. Ha tomado un par de talleres, pero el grueso de su formación ha sido autodidacta.
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