El nuevo cine nacional (sin Carmelita Salinas): una reseña de Nosotros los nobles

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Película: Nosotros los nobles (2013)

Dir.: Gary Alazraki

Reparto: Gonzalo Vega, Luis Gerardo Méndez, Karla Souza, Juan Pablo Gil, Ianis Guerrero.

 

Fui a ver Nosotros los nobles sin más previos que las opiniones divididas sobre, por un lado, su genialidad, y por el otro, su absoluta intrascendencia. Lo cierto es que ni es tan genial ni tan intrascendente. No obstante, en México, un país donde los directores se creen el nuevo Fellini y el grueso del público se siente el jurado de Cannes, cuesta trabajo encontrar películas poco pretenciosas, que comiencen a marcar una línea con lo hecho anteriormente.

Basada en el argumento de El gran Calavera (1949), escrita por Luis Alcoriza y dirigida por Luis Buñuel, narra cómo Germán Noble (Gonzalo Vega) finge la ruina económica para darle una lección a sus tres hijos parásitos: Javi (Luis Gerardo Méndez), un mirrey que lee libros de superación y es un bueno para nada; Barbie, una niña bien a punto de casarse con un oportunista; y Cha (Juan Pablo Gil), un hipster burgués –creo que eso es pleonasmo, no sé– con particular preferencia por las mujeres mayores. Al verse despojados de sus lujos, los tres tienen que aprender a ganarse la , en lugares tan poco familiares para ellos como la Central de Abastos o el paradero de Tasqueña.

(Nota: toda comparación con la cinta original de Buñuel me parece una exquisitez por demás ridícula; no hay nada de eso aquí.)

El argumento de Nosotros los nobles es simple y predecible; el guion funciona bien aunque en ningún momento es extraordinario. No está exenta del melodrama que le corre por las venas al mexicano y tiene algunas debilidades, como el personaje de Cha, un tumor que le salió a la historia para aprovechar el recurso de la moda hipster, pero que es más bien una ostra sin evolución psicológica a lo largo de la película. Tampoco se libra de algunos lugares comunes en la relación ricos-pobres ni de un final feliz que cuide de no arruinarle al mexicano su ya de por sí difícil existencia.

El logro del director, Gary Alazraki, está en la ejecución. Nosotros los nobles es una cinta honesta, que se sabe ligera y no pretende, por un lado, aleccionar a nadie, ni por el otro, convertirse en la gran propuesta cinematográfica. La historia fácil no molesta, porque es transparente, no busca el hilo negro, y más bien apuesta por actuaciones sólidas que la lleven a buen cabo: Luis Gerardo Méndez es un mirrey natural y sin clichés; y Karla Souza logra una hija de papi más de carne que de plástico. Otro acierto del reparto es Ianis Guerrero, quien interpreta a Lucho, un joven obrero que se convierte en la salvación de los Noble y el inevitable galán proletario de Barbie; uno de los personajes mejor logrados, que además tiene un par de gloriosas líneas.

Es una comedia bien hecha, divertida sin duda y en ningún momento estúpida.  Dentro de su propio subgénero –si bien de menor densidad creativa–, bien podría enmarcarse en lo que se anuncia como una nueva época del mexicano, de la que ya han dado muestras Después de Lucía y Abolición de la propiedad, por citar un par; una nueva faceta de manufactura fílmica nacional, para acabar pronto, en la que se ha expulsado a Andrés Palacios del taller mecánico y a Carmelita Salinas de la cocina.

@Ad_Chz

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Adrián Chávez

Adrián Chávez

Escritor y traductor, autor de 'Señales de vida' (Fá Editorial). Ha sido becario del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA) en el área de novela y es editor de La Hoja de Arena. Alterna la y la traducción con la docencia. Twitter: @Ad_Chz