El mundo azul de Pelagic Life

El océano uno de los ambientes más emocionantes que el ser humano puede experimentar, ya que en el azul profundo de sus aguas existen demasiados secretos aún por descubrirse. Poco se sabe  de lo que el mar cobija en su inmensidad; sin embargo, gracias a los trabajos de investigación realizados por buzos, biólogos e ingenieros, entre otros especialistas, nos ha sido posible conocer sobre la vida subacuática.

Sin embargo, además de las fantásticas especies que habitan en él, el mar abierto enfrenta también problemas de contaminación, depredación ambiental, pesca ilegal y deportiva, entre otros, que ponen en peligro la existencia de la vida pelágica. Por ello, la organización Pelagic Life trabaja para generar conciencia sobre la importancia de preservar el ecosistema marino.

Pelagic Life conjunta a buzos profesionales que documentan lo que ocurre en los océanos que bañan las costas mexicanas. Desde Cabo Pulmo, en Baja California Sur, hasta Holbox, en Quintana Roo, la asociación busca la protección de flora y fauna de uno de los ecosistemas marinos con mayor biodiversidad a nivel mundial, así como la promoción del desarrollo sustentable de las comunidades que dependen de la vida pelágica.

Jerónimo Prieto, director de Pelagic Life, habló con La Hoja de Arena sobre la labor que realiza la asociación para proteger los mares mexicanos y ofrecer de consumo responsable de la fauna marina.

¿Por qué surge la organización?

Hace tiempo, me fui a trabajar a Australia como buzo profesional y  al regresar a México me di cuenta de que quería hacer algo para preservar la diversidad que tiene el país. De ahí nació mi interés por explorar y documentar la fauna marina, que es mucho más atractiva que la de otros países.  Entonces me junté con Eduardo Martínez e hicimos un viaje para buscar marlín en Baja California.

Le dedicamos mucho tiempo de investigación para poder encontrarlos, y lo logramos. Documentamos todo y creamos un documental, lo que nos dio legitimidad. Y empezamos a trabajar con otras especies, como los tiburones toro, ballena y blanco, así como el pez vela. En ese momento no teníamos enfoque de la conservación; sólo queríamos conocer el mar mexicano.

Una vez encontramos un tiburón enganchado en una boya, mientras buscábamos marlines, y nos interesamos por la situación de la conservación en Baja California. Entonces nos dimos cuenta que existía un problema importante con la pesca ilegal. Rescatamos al tiburón y hablamos con las personas, que nos creyeron locos. Pero también se dieron cuenta de que había gente dispuesta a sacrificarse para poder salvar a uno de los animales que ellos mataban.  De ahí, empezamos a hacer tratos con las cooperativas de tiburoneros y nos constituimos como una asociación civil. Después empezamos a hacer proyectos enfocados en la consevación, como El llamado del Tiburón y México Pelágico.

Cuéntanos sobre  México Pelágico, ¿cuál fue su intención al hacerlo?

El documental nació luego de tres años de filmar fauna marina. Ya teníamos suficiente material para contar una historia sobre el mar abierto en México; queríamos que provocara interés en las personas sobre lo que tenemos en el país.
Aunque México Pelágico es una producción independiente, tiene una gran calidad. Las expediciones que aparecen son las que realizamos en Playa del Carmen, Cabo Pulmo, Bahía Magdalena y Baja California Sur. También se ve cómo nos relacionamos con las comunidades de pescadores para proteger a los tiburones. El documental muestra  las diferentes especies y las diferentes cosas que están  sucediendo en el mar. Es un llamado a las personas que no están interesadas en  la conservación para que tomen acciones y se enorgullezcan del océano.

¿Cómo eligen las expediciones donde tomarán parte?

Nuestra principal premisa es salir en búsqueda de algo espectacular, sin esperar encontrarlo.  Es algo difícil de llevar a cabo, ya que al momento de estar en una panga durante 8 horas sin ver nada, lo primero que pasa por tu cabeza es: “yo quería ver marlín”. Pero el mar no te dio marlín. Te dio tiburones,  ballenas,  tortugas… La filosofía en las expediciones es hacer lo posible para tratar de cuadrar lo que sabemos del mar y nuestras investigaciones, pero si no lo logramos, no quiere decir que hayamos fallado. Hay que aceptar lo que el océano nos muestra.

¿Cuáles  son los retos que enfrenta la conservación marina en México?

La conservación marina tiene muchos ejes. Ya sea la pesca, el turismo, las especies, la legislación estatal… Es muy vasto ese tema y yo no me considero experto. Pero con nuestra limitada perspectiva desde Pelagic Life, puedo decir que un cambio son se logra sin contemplar un beneficio económucos para todos los actores involucrados. No puedes llegar a un lugar y decirle al pescador que está haciendo algo mal o te va a sacar a machetazos.  Hay que ofrecer soluciones integrales para todos.

Un problema grande es que mucha gente lanza iniciativas sin antes observar  o entender bien lo que pasa. Se tiene que pensar en la comunidad también, y crear todos juntos sin llegar a imponer tu postura.

¿Qué le sugerirías a la gente para proteger el ecosistema marino?

Yo les sugeriría, en relación al mar abierto mexicano, que vayan y lo conozcan. Yo les puedo enseñar mil videos y fotografías, pero hasta que no lo vivan en carne propia no van a realmente agradecer lo que existe en México.

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Alfredo Gallardo