Mandamientos de un italiano para el fin del mundo

Durante el show mundial Trump-Hillary, entre bostezo y bostezo de pronto me despierta un olor raro y fétido. En el debate se cierne nada menos que la tercera guerra mundial y quién la va a iniciar, si Trump el día siguiente a la elección, o Hillary un poquito después. Es un olor a podrido. Y me emociono. Como para cualquier europeo que se respete, la frase tercera guerra mundial resulta familiar desde tiempos del Tío Adolf y su Tercer Reich. Cierto que la había olvidado, pienso entre mí, pero no me siento culpable; si los gobernantes tienen la memoria corta, imaginemos el pueblo. Quién en todo el mundo no ha olvidado el cumpleaños de su novio(a) y sufrido las consecuencias. Pero olvidar ciertos pendientes puede resultar fatal. A este respecto debo agradecer a la profeta del nuevo milenio que, mientras viajaba despreocupado en metro entre Villa de Cortés y Xola, me despertó para recordarme a todo volumen la inminente venida de los jinetes del Apocalipsis. Citaba versos bíblicos ad hoc, pero hablaba en serio. Es más, los aullaba. No tengo nada contra la libertad de credo, pero estoy seguro de que si yo comenzara a despotricar en alabanzas a Roger Waters o a decir que el retorno de los Backstreet Boys traerá los más inmundos sufrimientos, ahí en el metro con todos apapachados entre sí, nadie querría ser mi amigo. Además, considerando que los nombres de los susodichos jinetes eran Muerte, Guerra, Pestilencia y Carestía, todo indica que hace tiempo que llegaron y se pusieron cómodos. Al final, me surgió la duda. ¿Y si el Apocalipsis viene de verdad? Entre Chabacano y Viaducto se me ocurrió que quizá debería dejar mi propio mensaje y contribuir a un futuro mundo post apocalíptico mejor. Aquí están el último legado de este italiano para todo México.

schermata-2011-03-10-a-10-01-47

La primera es una pizza. La segunda es contaminación.

En verdad os digo:

  • No usarás el nombre de la pizza en vano. Si te traen una masa perfectamente redonda cubierta de queso fundido, eso no es una pizza. Es contaminación, o arte contemporáneo.
  • Honrarás el orégano y el aceite picante. Si, al ordenar una pizza, te dan también, con una sonrisa, una botella de cátsup y les preguntan si rajas o chipotle, es porque todo, todo está mal. Huye.
  • Santificarás las fiestas. La próxima vez que, el día de mi cumpleaños, mis amigos con sus treinta y dos dientes se presenten con una Pizza Hut de dos metros, me será difícil no irme a llorar al baño en solitario. Mejor las mañanitas. Y una cápsula de cianuro.
  • No cometerás actos impuros. Hawaii es uno de los lugares que me gustaría conocer antes de morir, pero la piña será el mejor ingrediente para una pizza sólo en caso de que se extingan todos los otros tipos de alimento. Dios, perdónalos.
  • No matarás. Una pizza con piña, aguacate, chorizo, carne al pastor, cebolla y dos centímetros de queso sobre un pedazo de masa dura sin fermentar, es una tentativa de homicidio, no una pizza. Denúnciala.
  • No robarás. Dedicado a todas las pizzerías de Polanco y la Condesa.
  • No darás falso testimonio. Si en el menú de una taquería en Italia encuentras un taco al pastor o una gringa de Madero, con gusto pido disculpas y me retiro.
  • No desearás la pizza de tu prójimo. Cuando, después de haber ordenado la pizza del quinto mandamiento, te des cuenta al primer bocado de que apesta, será inútil que desees la mía con champiñón, alcachofa, jamón y aceituna. Expía tus culpas. Vomítalas.
  • Ama a tu prójimo. Por favor, si te invito a comer una pizza hecha por mí, quiéreme aunque no la hago volar en el aire mientras hago piruetas a la Nureiev. Comprendo la desilusión, pero vengo de Italia, no del circo.

Bueno, ahora que el metro sigue detenido, que está lloviendo y las miradas son tristes y sombrías, me he quitado este peso de la consciencia y no me queda más que desearles un feliz Armageddon.

See you later, y amén. Iconofinaltexto copy

The following two tabs change content below.
Fabio Ughetti

Fabio Ughetti

Fabio nació en Sicilia, creció en Calabria y estudió en Boloña. Ahora vive en México, está casado con una mexicana, y sabe de qué lado se dobla la tortilla.
Fabio Ughetti

Artículos recientes por Fabio Ughetti (see all)

0 Comments

Leave a reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*