Cha’ak’ab Paaxil, de Yucatán para el mundo

jazz_thumbnail

El festival Cha’ak’ab Paaxil es, junto con Aural y Nrmal, un referente obligado  para la experimental en el país. Realizado en la ciudad de Mérida, Yucatán, desde 2008 contribuye a la cultural del sureste mexicano y conjunta importantes propuestas dentro de la experimentación sonora.

Gerardo Alejos, director de Cha’ak’ab Paaxil, habló con La Hoja de Arena sobre este interesante proyecto. Desde su creación, el festival ha sido un pilar de la experimentación sonora y, entre sus adeptos, es entendido como tal. Sin embargo, más allá de llevar artistas experimentales a la tierra de los panuchos y los salbutes, la misión del festival guarda más relación con la promoción de los artistas locales.

“La intención original fue presentar a los músicos más destacados a nivel local, nacional e internacional de ciertos géneros, que no gozan de popularidad en Mérida (ni a nivel mundial), como el jazz libre, la improvisación electroacústica o el ruidismo. Quisimos llenar el vacío de difusión mediante la creación de un espacio donde los improvisadores de otros estados colaboraran con músicos yucatecos e internacionales. Eso no existía antes y, lamentablemente, no ha sido replicado lo suficiente en otros lugares”.   

“Nuestro objetivo es ayudar a nuevas generaciones de músicos y artistas yucatecos. Lo que pretendemos con el festival no es crear artistas de un determinado estilo (ni siquiera gente que se dedique a la música, cosa que está, además, fuera de nuestro alcance), sino exponer, acercar a los futuros creadores a una gama de conceptos musicales probablemente muy diferentes de lo que acostumbran escuchar. Lo que ocurra después depende de cada quién.”



Uno de los obstáculos que se presenta para la realización del festival es que, ya sea porque se dirige a un público muy específico o por la complejidad de la experimentación musical, no es algo fácil de gestionar. Ni en Mérida, bastión de la cultura al sureste del país, ni en la Ciudad de México, ni en ningún lugar del mundo. ¿Cuáles fueron los obstáculos a vencer para realizar el Cha’ak’ab Paaxil 2014?

“El principal reto al que se enfrenta nuestro festival, quizás el único que merece llamarse “reto”, es el tema presupuestal. Contar con un presupuesto aportado por instancias públicas o privadas, por más modesto que sea, es algo que facilita mucho las cosas y nos permite invitar a más músicos y ampliar las actividades que tenemos. De nuestras siete ediciones anuales, sólo hemos contado con apoyo económico en 2008 y 2013. El primer año hubo más de 30 músicos invitados, entre artistas internacionales y nacionales, más tres yucatecos. Y en 2013 también, aunque en esa ocasión casi la mitad de los participantes fueron de Yucatán. En este año, nuevamente autofinanciado, hay 20 músicos, de los cuales la mitad son de Yucatán”

.
Además del tema económico, para realizar festivales de artes contemporáneas es necesario tener en cuenta la importancia social que tienen y el potencial de transformar paradigmas sociales. No por nada, organismos internacionales como la Organización de las Naciones Unidas (ONU) o la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la y la Cultura (UNESCO), catalogan el acceso a la cultura como un  Derecho Humano y fomentan su práctica para el desarrollo de los países desde una perspectiva más integral.

Gerardo habló sobre la incidencia del festival en la cohesión de la comunidad artística meridana y los cambios que ha visto entre los músicos desde 2008.

“Pienso que todo evento de improvisación, sin importar que sea un festival,  si se realiza en provincias o en capitales, tiene al menos dos grandes aportaciones para los individuos y, por lo tanto, para la sociedad: Como músico, te invita a dejar atrás limitaciones psicológicas o creativas, a romper paradigmas y a expresarte con un mayor grado de libertad; como público, la improvisación requiere un alto grado de atención y de concentración como oyente. Exige a nuestros asistentes convertirse en oyentes activos y usar su imaginación de maneras a las que posiblemente no estén acostumbrado”.

Sobre la transformación de la vida cultural del sureste mexicano, comenta:

“Si se puede notar un verdadero cambio en el hecho de que un número inusitado de grupos musicales yucatecos de toda clase de géneros (rock, ska, música electrónica bailable, punk, etc.) han empezado a incorporar en su trabajo la improvisación, e incluso el ruidismo, desde hace varios años. Es decir, ahora es muy frecuente ver en Mérida a grupos que no son propiamente de jazz libre o de música experimental pero que de repente tienen una pieza larga en donde modulan el feedback de sus amplificadores, o usan drones o técnicas instrumentales extendidas. Muchos de esos artistas estuvieron estado expuestos a la música experimental haya sido en alguna edición del Cha’ak’ab Paaxil.”

Además de ser una plataforma para la música yucateca, el festival ha presentado material de artistas nacionales, como Milo Tamez, Germán Bringas y Carmina Escobar; e internacionales, como Kevin Drumm y Robert Piotrowicz.  Su oferta para 2014 no deja de lado este sello.

“En general presentaremos un amplio panorama de sets de jazz libre propiamente dicho, con otras formas de improvisación. E incluiremos diversos sets de música compuesta, que nos parecen un complemento perfecto a los sets de improvisación.”

Dentro del cartel de este año, se encuentran los estadounidenses Elliott Levin y Blaise Siwula, saxofonistas de la vieja guardia y figuras representativas del jazz libre. También estarán presente el español Alfonso Muñoz, también sax, los suizos Diátribes y el guitarrista chileno Cristian Alvear.

En el plano nacional, destaca el baterista defeño Gibrán Andrade, el yucateco Armando Martín y el dúo Xtul, de Mérida.

The following two tabs change content below.

Alfredo Gallardo

Artículos recientes por Alfredo Gallardo (_049d8a7c_)

  • Gerardo Alejos

    Gracias por la entrevista, saludos a todos en La Hoja de Arena.